
Mucho me sorprendió hace unos meses descubrir que hay en Barcelona un restaurante de comida asiática llamado La Mifanera. La sorpresa radica en que la palabra "mifanera" sólo se la había escuchado a una persona -Cristina, una onubense que vivió en China varios años pero que creo que ahora anda por Japón- y pensaba que era un palabro exclusivamente suyo. El restaurante demuestra que no.
No sé los del restaurante, pero cuando Cristina hablaba de mifaneras se refería a un electrodoméstico que no puede faltar en ninguna casa ni restaurante chino, llamado dianfanguo (电饭锅) donde dian significa "electricidad", fan es "comida" (aunque se puede entender que significa "arroz") y guo es "olla". Suele usarse sólo para una cosa en China: hacer arroz blanco, lo que ellos llaman "mi fan" (de ahí lo de mifanera). Sólo una cosa, pero una muy importante, ya que para los chinos el arroz blanco es el acompañante de toda comida, algo así como nuestro pan.
Hay cientos de marcas de mifaneras, y este tipo de electrodoméstico llena pasillos enteros del Carreful. Su mecanismo es más sencillo que el de un mechero, pues suele tener sólo un botón (una palanca, más bien). Se llena el cacharro de arroz y agua, se le da para abajo al botón, y cuando el botón sube para arriba es que el arroz blanco ya está listo.
Su ventaja con respecto al método occidental de hacer arroz blanco es que el recipiente se apaga solo, así que hay menos probabilidades de que el arroz te salga "socarrat". Además, estos aparatos suelen estar hechos de teflón, o material similar, que evita que el arroz se pegue, y así la olla se lava echando virutas.
Resulta curioso que tanto hispanos como chinos tengamos un aparato especial para hacer arroz, que no se usa mucho en el resto del mundo: nosotros tenemos la paellera (aunque creo que lo correcto es llamarla paella) y ellos la mifanera.
La mifanera es un electrodoméstico que gasta poco, por lo que es frecuente que los chinos lo dejen enchufado permanentemente. Sin embargo, existe la leyenda urbana, o quizá no tan leyenda, de que las mifaneras de mala calidad pueden cortocircuitarse y causar incendios. Recuerdo que, cuando vivía en un apartamento del Hotel de la Amistad, en la recepción había una colección de fotos de mifaneras quemadas por anteriores residentes en el lugar. La verdad es que daba un poco de mal rollo pensar lo cerca que habíamos estado de ser asados a l'ast.
El caso es que aprendí la lección y siempre tengo la mifanera desenchufada. De hecho, me temo que muchas veces me olvido de que la tengo y hago el arroz a la occidental, en una olla donde todo se pega y luego hay que rascar con el niquel nanas.
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