
El mundo recuerda este mes de mayo el 40 aniversario de las revueltas de 1968 en París, por lo que Francia será la gran protagonista de este mes. Los expertos de medio mundo recordarán la mezcla de rebeldía y "grandeur" de ese país, que se cargó el sistema en 1789 y lo volvió a intentar, sin tanto éxito, en 1968.
Curiosamente, España y China, yendo a la contra, le añaden cierto toquecillo antifrancés al mes de las flores.
Los chinos, bueno, algunos pocos chinos, se manifestaron el pasado 1 de mayo frente a los Carrefour, pidiendo el boicot a ese supermercado y otras marcas francesas. ¿Por qué? Pues no tiene mucho sentido, la verdad. De la misma forma que los JJOO y la antorcha son el injusto chivo expiatorio de unos, el super del barrio y el país de los irreductibles galos se han convertido en el chivo expiatorio de los otros. Cosas que pasan.
 Free Corsica! Dicen estos chinos de Wuhan
En cuanto a España, no creo que tenga que explicar mucho: este año celebra el segundo centenario de la guerra de la independencia de los franceses, y el 2 de mayo, día de los levantamientos en Madrid, es la fecha más famosa de esa contienda. Algunos se preguntan si no nos hubiera ido mejor en el siglo XIX y en el XX si nos hubiéramos quedado dependientes de Francia...
Sobre el sentimiento "antifrancés" de los chinos, yo creo que no hay que alarmarse en absoluto. Aparte de que sólo unos pocos se han manifestado, se trata de una especie de teatro de los chinos para demostrar que les ha molestado mucho todo lo de la cobertura de los medios sobre el Tíbet, el desprecio a la antorcha y demás (comparto su malestar, aunque no por ello voy a dejar de ir al Carreful).
Los chinos siguen teniendo a Francia en alta estima: si les preguntas a qué país del mundo les gustaría ir de vacaciones, un alto porcentaje te dirán que a París. Por no hablar de la fama de románticos que los franceses tienen entre las chinas. Lo del antifrancesismo -vaya palabro- es pura puesta en escena pasajera, de la misma forma que los españoles a veces hablamos mal de los vecinos galos por la simple razón de que así quedamos muy... españoles.
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