Esta semana, el Real Instituto Elcano ha publicado su Barómetro mensual, una encuesta de opinión sobre diversos temas de política exterior. China fue una de las protagonistas de la última encuesta, debido al conflicto tibetano, y por ejemplo se preguntó a los encuestados si estaban a favor o en contra de boicotear los JJOO de Pekín 2008. Éstos fueron los resultados:
 Dicho sea de paso, ya podría Elcano dar unos gráficos mejores que éstos, que son puro Excel caserito...
Me alegro de que la opción que yo comparto sea la más votada, aunque está claro que el tema sigue muy polarizado: ninguno tiene mayoría absoluta para gobernar.
Yo sigo defendiendo tres razones principales para estar completamente en contra del boicot, pese a que opine, como un 79 por ciento de los encuestados por Elcano, que China viola los derechos humanos. Estar en contra del boicot no debería ser relacionado, como se hace con frecuencia, con ser un adalid del comunismo y la injusticia malévola. Se puede ser antiboicot y pro-derechos humanos, creedme.
Perdonad que me repita con este tema, pero el Real Instituto me ha recordado nuevamente el asunto, así que hoy voy a lanzar nuevas reflexiones sobre el asunto (esperad un momento, que voy a ponerme en posición de reflexionar).

1- Las protestas al paso de la antorcha, las llamadas al boicot, han tenido un efecto contraproducente en China. Yo diría que desastroso. Una gran mayoría de los chinos, influidos por la propaganda nacional pero también por su orgullo como pueblo, se han cerrado en banda en torno a su gobierno, apoyan su política en el Tíbet y han aumentado la desconfianza -que ya tenían- hacia Occidente, principalmente a sus medios de comunicación y a países como Francia (nación en la que tiene su sede uno de los principales defensores del boicot, Reporteros Sin Fronteras). Un eventual boicot no serviría más que para acentuar esta tendencia: más nacionalismo chino, más piña en torno al Gobierno -al que, por tanto, se le daría más manga ancha para violar derechos humanos- y más sentimientos antioccidentales. A China no se la puede ni se le debe convencer con palos: China arrastra una desconfianza secular hacia el Occidente que trató de saquearla en el siglo XIX y parte del XX, así que hay que buscar otra forma más diplomática de tratar de influir en ella, porque está claro que la estrategia actual de organizaciones pro boicot no tiene efecto ninguno en la situación de los derechos humanos en el país asiático, mientras que en cambio aumenta la brecha social y política entre China y Occidente.
 Resultados hasta ahora de las campañas pro boicot: venta en China de camisetas de este tipo, en la que se lee, con un corazón chino: "amo al Tíbet pero odio al Dalai Lama". (más ejemplos aquí).
2- Mezclar política con deporte debería ser inaceptable. Los que defienden eso utilizan argumentos del tipo "es que los JJOO son un negocio hipócrita, no deberían celebrarse" o "los JJOO son una pantomima hipócrita". ¿Disfrutan de los JJOO las personas que dicen eso? ¿Vamos a dejar que gente a la que le da igual el deporte decida por los demás acerca de un acontecimiento deportivo que sólo se celebra cada cuatro años, en el que se juegan la carrera muchos deportistas, con el que disfrutan millones de personas? Los JJOO son un negocio, pues sí, pero son mucho más que eso y reducirlos sólo a dinero o sólo a escaparate de un país al exterior es dar la espalda a Fermín Cacho o Nadia Comaneci. El cine también es un negocio, y no por ello deja de ser, igualmente, una fantástica actividad humana, como lo es el deporte (aunque algunos sólo practiquemos el sillonbol). 3- Se ha elegido un pésimo momento para el ataque frontal a Pekín: Indudablemente, en China hay violaciones de los derechos humanos, pero no hay un clima para una revolución como la de Rumanía con Ceaucescu, y encima es un país donde la mayoría de la gente ve como mejora su nivel de vida (unos más que otros, obviamente, pero en general todos se ven mejor que hace tan sólo 10 años). Los chinos son bastante estoicos y resistentes al sufrimiento, puede que "aguanten" cosas que en Occidente no aguantaríamos, pero también son optimistas sobre su futuro y no creen que sea el momento de acabar con el régimen comunista (de hecho, muchos disidentes encarcelados no piden eso, sino reformas en el régimen actual). Por supuesto que hay que mejorar la libertad y la justicia en China: se ha de abolir la pena de muerte, la tortura, la detención de periodistas por escribir cosas que no gustan, la censura, la corrupción... Pero la situación general de China no justifica que sea aislada internacionalmente, repudiada y satanizada. También hay que ver el lado bueno de este país, que probablemente es el que más pobreza ha eliminado en el mundo en 20 años (y cuando me refiero a eliminar hablo de subir niveles de vida, no seáis malpensados). Es uno de los grandes motores del desarrollo económico mundial, la esperanza de inversión para muchas poblaciones latinoamericanas y africanas, una alternativa al pensamiento puramente capitalista occidental (aunque a veces sea más capitalista que Occidente) y un país de cambios sorprendentes. China tiene luces y sombras, como cualquier otro país en transición, aunque debido a su tamaño tanto lo bueno como lo malo se multiplican por veintisiete.4- ¿Debe prohibirse a un deportista o un equipo competir en unos Juegos Olímpicos si su país es una dictadura? Creo que nadie defendería eso. El Brasil de Pelé, por ejemplo, fue tal vez el mejor equipo de fútbol de la historia, cuando su país era una dictadura militar. Los deportistas no deben asumir las culpas de sus gobernantes, a menos que estén metidos en política hasta las cejas, algo muy respetable pero que no suele ser lo más habitual (exceptuando a Valdano, que era del partido valdanista). Por tanto, si un país no debe ser sometido al ostracismo deportivo, tampoco debería ser problema que pudiera organizar una competición deportiva como los Juegos Olímpicos, más cuando ha sido elegida en votación secreta y se supone que imparcial por los delegados de casi 200 países del COI. Y más si hablamos de China, segunda en el medallero de Atenas y uno de los pocos países "grandes" del mundo que todavía no ha tenido Olimpiadas (ya las han tenido grandes violadores de derechos humanos como EEUU y Rusia, a los que se boicoteó desastrosamente y no precisamente por sus ataques a las libertades fundamentales). Los JJOO podrían haber servido para que los chinos tuvieran más contacto con el exterior, cambiaran de aires, aumentara la libertad... Desgraciadamente no ha sido así, y parte de la culpa, es verdad, la tiene el Gobierno chino, cerrado como él solo, pero también debe reconocerse que la política de confrontación de los movimientos pro-boicot y organizaciones que llevan siete años pidiendo que el COI le quite los Juegos a Pekín tampoco han ayudado mucho.
5- La mayoría de las web "amateur" y sus GIF pro-boicot que veo en Internet son agresivos, tiñen de sangre el logo de Pekín 2008, exageran y simplifican China, buscan la provocación y el descalificativo fácil. Los leo y no me parece que ninguno de ellos conozca realmente la situación de China (alguno habrá que sí, pero la mayoría veo que no). En cambio, la mayor parte de los textos anti-boicot en Internet intentan ser moderados, explicar, profundizar en el asunto, ver los pros y los contras de la cuestión. Muchos de ellos viven o han vivido en China, o tienen alguna relación directa con este país: lo conocen, más o menos. Para mí, no hay color.
 El Photoshop, por favor, no para manchar esto. Tras estas cuatro parrafadas, no me queda sino decir...
BLOQUEO A LOS BLOQUEOS BOICOT A LOS BOICOTS
(incluyendo los que algunos chinos piden contra el pobre Carreful)
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