
Bueno, pues en la tele lo tenéis, un pedazo de terremoto en el suroeste de China y de una intensidad tremenda, igual que la que tuvo el de Tansghan en 1976. En Pekín lo hemos notado los que estábamos en edificios altos: yo, en un 14, he sentido como un mareo y pensé que era cosa mía, pero los que estaban a mi lado han comentado lo mismo, así que acto seguido nos hemos bajado un rato a la calle, que no nos fiábamos mucho de la robustez del edificio. No me libré esta vez del susto, cosa que sí conseguí con el anterior que se sintió en Pekín (entonces, curiosamente, yo estaba en el Tíbet, zona de bastante actividad sísmica y relativamente cerca de donde fue el seísmo de hoy).
Un terremoto terrible, un accidente de tren con 72 muertos hace dos semanas, una epidemia de fiebre aftosa que ha matado 32 niños, una ola de frío en el sur de China que sembró el caos, los disturbios en el Tíbet, la ola internacional de críticas a China... Definitivamente, el año olímpico de China no está siendo el mejor año para este país, y eso que es una nación "acostumbrada" a las desgracias. Ya decían los adivinos que el Año de la Rata trae desastres naturales y mucha inestabilidad...
Aún no se sabe mucho cuántos muertos puede haber en el terremoto de hoy. Se habla de más de 8.000, pero aún falta mucho por ver, porque las zonas más afectadas están muy aisladas. En esos lugares viven osos panda, chinos y tibetanos: a ver si unos y otros (chinos y tibetanos, no los osos panda) dejan a un lado sus rencillas y trabajan juntos para superar este desastrón.
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