Madre mía, no quiero ni pensar cuánto dinero se gastan Steven Spielberg y los suyos para promover la cuarta entrega de Indiana Jones. Los periódicos web españoles llevan como siete días o así poniendo presuntas noticias sobre la película en sus portadas. Qué saturación...
En fin, el caso es que tanto anuncio al final surte efecto, yo ya tengo ganas de ver esa cuarta entrega, aunque Indiana Jones tenga 20 años más que en la anterior.
Indiana Jones ha estado en China, por supuesto: concretamente en Shanghai, en el principio de Indiana Jones en el Templo Maldito. Recordemos ese momento:
La verdad es que no sé muy bien en que idioma canta al principio la chica (coprotagonista de la película). Podría ser mandarín mal pronunciado, cantonés mal pronunciado, shanghainés mal pronunciado, o una mala imitación de cualquiera de los tres. A veces Hollywood no pone mucho cuidado a la hora de usar otros idiomas, y eso incluye al español...
En el principio de esa película, Indy parece haber conseguido los restos de Nurhaci, el primer rey de los manchúes (por tanto, un antepasado del Último Emperador chino).
Además, Indiana Jones ha buscado -aunque no en el cine, sino en un videojuego- la tumba del Primer Emperador, Qin Shihuangdi.
Esa tumba, a diferencia de otras búsquedas fantasiosas de Indy (el Grial, el Arca de la Alianza...) se sabe que existe e incluso dónde está emplazada (en las afueras de Xian, a unos dos kilómetros del Ejército de Terracota y bajo un montículo).
 Ahí debajo está la tumba...
El problema es que los arqueólogos no se atreven a entrar a la tumba porque creen que el contacto de ésta con el exterior destruirá muchos objetos que haya dentro. Es curioso: antes de que se pierda una mota de polvo, prefieren no saber nada de lo que hay allí.
Sin embargo, confían en que en unos años las tecnologías (robots subterráneos, radares, etc) permitan ver lo que hay en la tumba sin necesidad de que ningún humano entre en ella. No es trabajo para Jones...
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