Una de las provincias más desconocidas de China es Guizhou, en el centro sur del país. Aunque no es pequeña (tiene sus buenos 40 millones de habitantes) no suele salir siquiera en las noticias chinas, como no sea por algún desprendimiento de tierra o inundación. Como es tan desconocida, os la voy a señalar bien clarito en el mapa:
 Esta provincia no estaba originalmente habitada por chinos, sino por pueblos emparentados con los del sureste de Asia, tales como los miao, los yi, los dong... Los chinos la "conquistaron" hace cosa de 500 o 600 años, más por la demografía que por la fuerza, con emigraciones masivas de provincias vecinas que ya eran muy chinas, como Sichuan -famosa estos días por el trágico terremoto- o Hunan.
Aun con todo, la provincia sigue siendo una de las áreas de China con mayor presencia de minorías étnicas, especialmente en las zonas montañosas. Eso hace de la provincia un lugar muy diverso y especial, lo que combinado con fabulosos paisajes de montañas redondeadas y terrazas de arrroz convierte a Guizhou en una de las provincias más interesantes del país. Sin embargo, no es todavía demasiado turística: las malas comunicaciones y la competencia de las provincias vecinas (Yunnan, Sichuan, Guangxi) han hecho que Guizhou se quede un tanto olvidada, lo cual, por otro lado, le ayuda a mantenerse auténtica. Yo no he estado, pero es uno de los sitios a los que quiero ir algún día de éstos.
Una de las etnias que vive en Guizhou son los Buyi. Este pueblo, que vive en las montañas también, construye sus casas en piedra, algo que no es muy corriente en China (lo más usual en las casas tradicionales de China es el ladrillo, con alguna que otra de madera o de adobe). Las casas buyi no sólo tienen las paredes de piedra, sino también los tejados, que son de losas irregulares.
 Tejado de una casa de los Buyi
En este sentido, los buyi tienen un curioso vínculo cultural con muchos valles del Pirineo, incluyendo el aragonés, que también construyen los tejados con losas (la casa de mi familia tiene este tipo de tejado).
 Este paisaje bien podría ser del pirineo de Huesca, pero es un pueblo Buyi de Guizhou (foto tomada de aquí)
 (Idem en la fuente de la foto)
Una vez conocí a un Buyi en Pekín, durante un acto de entrega de premios a la defensa del medio ambiente (aclaro, por si acaso, que yo no era de los premiados, y eso que reciclo papel en mi oficina). A él sí le galardonaron, por defender los árboles de su tierra de unas madereras que le habían amenazado a él y a su familia. Recogió el premio con verdadera emoción, y su discurso, sencillo y emotivo, fue uno de los mejores que he oído pronunciar en China, donde este tipo de intervenciones suelen estar siempre envueltas en retórica vacua. Me agradó mucho ese señor, y eso que no sabía yo todavía que su casa seguramente era muy parecida a la de mi familia, a miles de kilómetros.
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