El blog Chinochano, como muchos otros, se ve mejor con
Junio del 2008
Son leyenda
30 de Junio, 2008, 0:01
La Holanda de Van Basten, la Francia de Platini... y la España de Luis Aragonés, Torres, Villa, Xavi, Casillas, Senna y Puyol. Por muchos años que pasen, el mundo entero se acordará de la España de 2008, uno de esos equipos que, practicando buen fútbol, entró en el olimpo de los campeones.
Portada de la web del Diario del Pueblo de hoy
Y la del China Daily
Una de las mayores alegrías del deporte español me ha pillado nuevamente en España, por fortuna. Pese a vivir en las lejanas tierras chinas, el hecho de venir a España en los veranos me ha permitido disfrutar aquí de esta Eurocopa, igual que disfruté el Mundial de baloncesto de 2006. Me faltó el Mundial de balonmano de 2005, que me pilló de vacaciones en Birmania y sin internet, por lo que además me enteré bastantes días después.
Sé que tuve palabras de cenizo al comienzo de esta Eurocopa. Era pesimista, sí, pero es que nos ha ido mal en Mundiales y Eurocopas desde que era pequeño... Cuando escribí mis frases de desánimo, lo prometo, pensaba: "Ojalá me tenga que tragar estas palabras". Pues sí, me las como con patatas, se acabaron los complejos de la Roja.
Esperemos que la alegría deportiva siga en Pekín 2008, que es la nueva cita deportiva que espera a la vuelta de la esquina. Ojalá que China también sea escenario de felicidades para el deporte español.
Me ha mandado un mensaje una pareja de españoles que está en Pekín, preguntándome si va a haber algún sitio en la ciudad donde se reúnan los españoles para ver el glorioso España-Alemania.
Yo ahora estoy en Huesca, pero a principios de junio sé que algunos españoles que iban a ver los partidos se daban cita en el pub irlandés de la calle Dongzhimenwai, el Paddy O'Shea (al lado de un restaurante cubano que se llama A-Che). Cierran tarde, tienen pantalla gigante, cerveza negra y ambientazo futbolero. Si os apetece ir por allí, seguro que os encontraréis gente con camiseta roja, banderas rojigualdas y animando hasta morir, aunque también habrá mucho alemán haciendo lo mismo.
Espero que los interesados podáis ver este mensaje a tiempo, perdón por mandarlo a última hora pero hasta que no he recibido el email no había caído...
¡Por fin, ya tengo en mis manos las entradas para asistir a varios eventos de los Juegos Olímpicos! Entre ellos, la final de balonmano, en la que espero que esté España, y la jornada vespertina de atletismo en la que se disputa, entre otras, la final de los 100 metros. Me quedé, eso sí, con las ganas de tener entradas para ver a Pau Gasol y sus amigos.
Muchos me han escrito al email en los últimos meses preocupados por el tema de las entradas y la dificultad en conseguirlas. Poco puedo decirles a los que viven fuera de China, reconozco que no sé como se consiguen. En cuanto a los que viven en el país anfitrión, la verdad es que la cosa a estas alturas está complicada: el año pasado, las pedías por Internet y entrabas en un sorteo (a mí me tocó menos de la mitad de las que quería), pero en las fases de venta de este año el primero que llega se las lleva, por lo que a la media hora de iniciarse la venta, ya están casi todas agotadas.
Me parece que la última fase de venta empieza en julio, también por la ley del más rápido, pero no sé exactamente qué día. Los residentes en China, si queréis optar a billetes, tenéis que ir a la web del comité organizador y de ahí a la zona de venta de entradas, en el cuadradito verde que os indico:
Allí hay que registrarse, ser el más rápido el primer día en que empiecen a venderse las entradas, y luego ir al Banco de China a recogerlas y pagarlas (ojo que sólo hay diez días de plazo entre la adquisición por Internet y el pago).
No todo ha ido bien para mí: también tenía entrada para la ceremonia de clausura de los JJOO, pero ahora no me la quieren dar porque dicen que en sus datos figuro como ciudadano de nacionalidad china. Como al entrar en la ceremonia creo que hará falta identificarse, y mis datos no son exactos, no me dejarán entrar, fíjate tú qué chorrez.
En fin, que tengo dos opciones, o bien corregir mis datos por carta -de las de papel y sobre- ante el Comité Organizador, o nacionalizarme chino. Todavía no sé cuál de las dos opciones va a ser la más complicada.
A enfrentarse a 20 años cruciales en los cuales se decidira su futuro. Una de las cuestiones clave va a ser cómo integrará la diversidad que histórica y culturalmente ha sido y es China (un país tan variable como el cauce del Huanghe) con la actual unicidad que se pretende instaurar y que en los próximos 20 años va a ser posiblemente contestada con fuerza. Si esto se resuelve bien y no hay recesión y/o conflictos globales (que podrían dañar la estabilidad económica y social china en este proceso de construcción nacional) tendremos ante nosotros al país más poderoso del mundo. Si del "Yankee Go home" pasaremos al "Chinky hui jia" lo decidirá cómo entiende ese poder de influencia global el futuro gobierno chino.
Elpazos dijo:
Mientras no se instaure una democracia, se mejoren la educación y la sanidad, y se elimine la censura... Va directa a un progreso muuuy lento o incluso a un retroceso.
Clara dijo:
Sin duda hacia adelante ... con muchos problemas por el camino, pero pisando con firmeza. Personalmente va camino de darme mi segundo hijo.
Hace dos años, publiqué un post en el que dejé escrita una versión pequinesa de la letra de Pongamos que hablo de Madrid, una de las mejores canciones de Joaquín Sabina.
Desde entonces hasta ahora, en estos dos años, el mundo ha evolucionado una barbaridad: se han inventado los micrófonos, las cámaras digitales, el karaoke, el YouTube... Bueno, quizá no haya sido así exactamente, pero en fin, el caso es que en ese tiempo yo he aprendido a manejarlos y mezclarlos.
Y así, un bienio después, os puedo ofrecer, finalmente, una versión con música y gallos de Pongamos que hablo de Pekín.
Sabina es artista invitado en el final de la canción, y el coro del Ejército Soviético aparece en una de las estrofas. Todos se han ofrecido muy amablemente a colaborar en este homenaje a una ciudad, Pekín, que ya sé que es un desastre, pero que es donde actualmente me dejo la vida, en sus atascos.
Además, está a punto de arrebatarle a Madrid el "honor" de ser la ciudad donde más tiempo he morado. Así que por ellas, por Madrid y por Pekín:
Hola a todos desde Madrid, aquí estoy disfrutando por fin de mis vacaciones. Llegué anoche tras un vuelo con escala en nuestro "país enemigo" de esta semana, Rusia, pues como siempre me vine en Aeroflot, la aerolínea que mejores precios y azafatas más guapas tiene.
La verdad es que no contaba con estar en España este verano, pensaba que con los JJOO y tal iba a tener que pencar hasta el otoño en Pekín, pero al final aquí estoy. Las razones son varias:
- Después del horrible terremoto, China se ha quedado un poco parada informativamente hablando, parece ser que cansada de tensiones y tomando fuerzas para los JJOO, así que no hay tanto trabajo como pensaba (al menos por ahora, la información es traicionera e igual mañana pasa cualquier cosa).
- Estoy harto de ver la Eurocopa a las 5 de la madrugada y he pensado que en España se verá mejor.
- Esta semana se celebra en Madrid el Festival Internacional de Cine Erótico, que por primera vez sale de Barcelona, y una ocasión como esa no me la puedo perder.
- En Pekín hace cosa de dos o tres días ha empezado a hacer ese calor bochornoso, húmedo y nublado de todos los veranos (este año ha empezado más tarde, eso sí) y no hay quien lo aguante.
En fin, el caso es que todas esas circunstancias me han traído de vuelta a España, donde estaré un mes descansando y reponiendo fuerzas para el empacho olímpico que nos espera en agosto.
Durante este mes, la frecuencia de posteo va a descender: en principio pienso mandar posts sólo los lunes, miércoles y viernes, aunque esto es flexible.
Además, como el blog está tan polémico (hable de lo que hable, acabáis polemizando en los comentarios) he pensado aprovecharlo e iniciar un experimento, a ver qué os parece:
Un día a la semana -los martes, seguramente- me limitaré a poner una pregunta en el blog, sobre China, sin dar mi opinión ni nada, pero pidiendo la vuestra, que podéis dejar en los comentarios o en mi email.
Luego leeré los comentarios, seleccionaré uno o varios y con ellos haré un post, un par de días después, ¿os parece?
Igual no os interesa participar, pero en fin, voy a probar a ver qué tal resulta. Y para probar, empiezo convocándoos con la siguiente pregunta sencilla y complicada a la vez:
¿Hacia dónde va China?
Espero vuestras respuestas. Si la cosa no funciona, no pasa nada...
De la noche a la mañana, como las setas, han aparecido sobre algunas aceras de Pekín unos hexaedros con este aspecto:
No estoy del todo seguro, pero parece ser que son puestos donde los voluntarios olímpicos ayudarán a los turistas que la ciudad espera recibir con motivo de los grandes campeonatos de mus y tute arrastrado que la ciudad va a celebrar en el mes de agosto, coincidiendo con los jota jota o o.
Lo que más me ha llamado la atención, aparte de lo azul que está el cielo de las fotos y el hecho de que los puestos estén patrocinados (por China Mobile), es uno de los extranjeros que aparece en ellos:
Como podéis apreciar mejor en la foto ampliada, el guiri en cuestión, que va más perdido que un gato en un garaje, lleva la camiseta que la selección española de fútbol vestía en el Mundial 2006, ése en el que tampoco pasamos de cuartos de final.
Eso, además de su aspecto y el de su chica, hacen pensar que se trata de una pareja española. Es más, puede ser que se trate de una pareja de Soria, ya que él se parece extraordinariamente a Fermín Cacho.
¿Tendremos los españoles fama en China de ser unos perdidos, quiero decir, gente que se pierde con facilidad? ¿Somos despistados? ¿Los aficionados españoles acabarán tomando el autobús que no es y acabarán en Lhasa? Lo sabremos dentro de un mes.
Y por cierto: esa mano señalando a la lejanía, esas caras sonrientes mirando al futuro... ¿No os recuerda la pose a la propaganda de la Revolución Cultural?
Andrea y Mónica, dos amigas que viven en Pekín, han sacado este año sendos libros con temática china de los que tengo que hablar. Tengo la duda existencial de cuál de ellos nombrar primero en este post, así que voy a hacerlo a la manera de Anton Chigurh: tirando una moneda al aire. Cara, Andrea; cruz, Mónica.
He tirado un duro en esta web y me ha salido... cruz.
Así que empiezo por Mónica.
Mónica Ching, mexicana radicalmente enamorada de China, ha traducido al español el Sueño en el Pabellón Rojo de Cao Xueqin, una de las grandes novelas de la literatura clásica china.
Lo mejor de la traducción de Mónica es que con ella ha intentado acercar este clásico a lectores jóvenes, algo que no es fácil teniendo en cuenta que la novela original tiene un grosor como de guía telefónica para miopes. Además, la nueva versión de Mónica tiene ilustraciones en todas las páginas, por lo que casi tiene el formato de un cómic:
Creo que Mónica me comentó que el libro por ahora sólo se distribuye en México, pero bueno, si alguien está interesado en conseguirlo le puedo fotocopiar el mío... huy, perdón, quería decir que le puedo poner en contacto con la traductora.
En cuanto al libro de Andrea (Andrea Rodés, la corresponsal del diario Público en Pekín) se llama Por China con Palillos y es una especie de viaje por diversos restaurantes de este país para conocer la comida china, aunque creo que comidas y restaurantes dan pie para hablar también de cosas más profundas de este lugar.
Da la casualidad de que en el libro hago un breve cameo, ya que uno de los relatos cuenta un día en el que le acompañé a ella y a su santo, el inefable Cristian, al restaurante de la cadena Goubuli que hay en la calle Dazhalan, al sur de Tiananmen.
Voy a seleccionar al azar un fragmento del libro de Andrea para que le deis un tiento.
¡Huy, me ha salido el trozo en el que salgo yo! Qué casualidaaaad...
Un amigo periodista, que comparte conmigo la misma pasión por los baozi, prometió llevarme a cenar a un restaurante, famoso por preparar los mejores bollos de Pekín. Era una cálida noche de mayo y apetecía pasear. Quedé con Antonio a las ocho y media en la estación de Qianmen, al sur de la plaza de Tiananmen. Tenía delante el Teatro Guanghe, el teatro de ópera más antiguo de Pekín, que iba a ser derribado en las próximas semanas. El gobierno justificaba el derribo por «el mal estado del edificio» y prometía la construcción de un nuevo teatro, más moderno, «apto para realizar espectáculos comerciales, al estilo de Broadway». Propaganda. Las autoridades de la capital habían puesto en marcha un plan para derribar el antiguo barrio de Qianmen y convertirlo en un complejo comercial moderno. «New Beijing, Great Olympics» era el eslogan inventado por el alcalde de Pekín, Wang Qishan, para justificar el plan de reurbanización de la ciudad de cara a los Juegos Olímpicos de 2008. Qianmen, una zona de templos y teatros al sur de la Ciudad Prohibida, era uno de los pocos barrios tradicionales que quedaban en pie.
Ni el teatro Guanghe ni los viejos hutong tienen un gran valor artístico. Pero son testimonios del antiguo Pekín. El Guanghe es un edificio de tres plantas, con la fachada cubierta de suciedad. Fue cerrado hace tiempo, pero es un lugar emblemático de la capital: los sofisticados aristócratas de las dinastías Ming y Qing disfrutaron aquí de maravillosos espectáculos de danza creados exclusivamente para ellos. Y sobre su escenario empezó la tortuosa carrera artística del maestro más famoso de la ópera china, Mei Lanfang, inmortalizada en la película Adiós a mi concubina.
Tres policías flanqueaban la entrada al teatro, protegido con una valla de madera. Estaban tan delgados que podían subirse los pantalones hasta la altura del pecho. No me dejaron entrar. «Mei you, mei you», dijeron.
Di media vuelta y me fui a buscar a Antonio. Él sabía donde estaba el restaurante Goubuli Baozi Dian. Se lo había enseñado su novia china. (...) Pero el Goubuli es un lugar popular en Pekín. Es una franquicia del local original, en Tianjin, la ciudad donde los baozi son la especialidad. Dicen que los baozi fueron inventados por Zhuge Liang, uno de los guerreros más famosos del período de los Reinos Combatientes, a principios del siglo iii dC. Su nombre, Zhuge, es sinónimo de inteligencia y sabiduría. Sea cual sea el pasado de los baozi, los del Goubuli tienen fama de ser los mejores de China. Sirven unos bollos enormes como pelotas de harina, rellenos de una albóndiga de cerdo, cocidas al vapor. Probamos los de carne y los de perejil, cebollino y ajo, de sabor un poco más fuerte. En cada bandeja venían ocho bollos y costaban 20 yuanes.
Los baozi no saben igual sin cerveza. Se vuelven sosos y difíciles de digerir. Esa noche los acompañaba con una botella de medio litro de Yanjing beer, una marca local. La cerveza es ideal para reducir el sabor amargo del perejil y la acidez del vinagre. Esta combinación mágica la descubrí leyendo Oracle Bones, del escritor americano Peter Hessler. En 1999, Hessler se pasaba las tardes de verano comiendo baozi y cerveza fría en la terraza de un restaurante de la Yabaolu con su amigo Polat, un chino uigur que se dedicaba a comerciar con los rusos. El restaurante no tenía frigorífico y el dueño guardaba las cervezas en el desguace para que mantuvieran frías. El baozi hay que mojarlo en una mezcla de vinagre y salsa de soja, a gusto. También se le puede añadir una pasta de guindillas, que suele estar junto a las vinagreras. Las del Goubuli eran de hojalata y estaban tan pringosas, que costaba despegarlas del mantel.
Propongo un pasatiempo para los lectores pequineses:
Observad con antención el vídeo siguiente (un anuncio de Motorola de hace un par de años) y decidme, si sabéis, nombres de lugares de la ciudad que aparecen en él. El que más se sepa, más pequiniano será.
Los demás podéis recrearos con la visión del Pekín nocturno: algo oscuro pero sin llegar a ser tétrico, y con esas peculiaridades de la calle china: los restaurantes pequeños y cutres, los vendedores callejeros en lo alto de los pasos elevados, el desangelado metro...
La canción ("Radio in my head"), que por cierto es bien guapa, es de un cantante melódico y con pelo de dibujo animado japonés que responde al nombre de Pu Shu, uno de los más famosos que habita en esta ciudad (nació en Nanjing pero emigró con sus padres a la capital de pequeño).
Su nombre artístico, Pu Shu (朴树), según me cuenta el diccionario, es un tipo de árbol que en España conocemos como almez, aunque en mi pueblo de Huesca lo llaman litonero (de hecho al lado de mi casa familiar hay uno muy grande). Por tanto, es un honor para mí saber que hay un cantante llamado "Litonero" en China (esto de encontrar relaciones entre China y Huesca se está convirtiendo en una locurapeligrosa).
Ya os lo conté hace un tiempo, pero como ya sé que sois unos desmemoriaos os recuerdo que los BackDorm Boys, esa pareja de estudiantes chinos que saltó a la fama en YouTube, hicieron su peculiar versión de la canción-anuncio de Pu Shu. Cuando os los nombré por primera vez no sabía poner vídeos en el blog, y ahora sí, así que esto que ganamos:
Los BDB están un poco de capa caída, y es que la fama como viene se va... En todo lo que va de año no han sacado ninguno de sus míticos vídeos, y no sé por dónde paran últimamente. Lo último que hicieron, en otoño del año pasado, no fue una parodia como las anteriores sino el vídeo de una canción hecha por y para ellos (o por sus managers, que igual ya los tienen). Se llamaba O Yi O Yi A y la verdad es que fue un poco decepcionante para nosotros sus fieles fans.
Este mes se ha estrenado en las pantallas estadounidenses Kung Fu Panda, la última peli de dibujos animados de DreamWorks. Es una de las primeras veces en las que las artes marciales llegan a una película de animación, y sabiendo lo bien que se anima por ordenador en los últimos tiempos, imagino que el resultado será fantástico. La película -con ese nombre no podía ser de otra forma- está ambientada en la antigua China. Y cuenta con actores chinollywoodienses para algunas de las voces (Lucy Liu es una víbora y Jackie Chan un mono).
Un oso panda que practica kung fu... La verdad es que más tópico para una peli ambientada en China no lo podrían hacer encontrado (bueno, tal vez un dragón que cultivara arroz, pero no sé si la historia se hubiera vendido igual de bien). El caso es que a los chinos no parece importales en absoluto el abuso del topicazo: los trailers de Kung Fu Panda ya se encuentran entre los vídeos más buscados por los internautas chinos, que están locos por ver la película. Creo que los chinos son los primeros que explotan sus tópicos hasta el hartazgo, así que para ellos no hay demasiado problema.
Muchos chinos, por supuesto, no verán la película en cines, ni en DVDs originales, sino a través de copias pirata. Sin embargo, puede que no sean tantos como antaño. Os puedo prometer que al menos en Pekín la venta de películas pirateadas está disminuyendo a marchas forzadas, yo diría incluso que el negocio está agonizando (aunque no sé si habrá un "revival" tras los JJOO, cuando no todo se haga de cara al extranjero).
El caso es que la mayoría de las tiendas han cerrado, y las pocas que quedan apenas venden copias de Hollywood, muchas ya sólo venden pirateos del cine local (curioso que las autoridades estén vigilando más el cine estadounidense que el chino).
Mi tienda habitual, por ejemplo, se está reconvirtiendo poco a poco en una zapatería: al principio los zapatos eran una tapadera para los DVDs, pero la calidad de los discos está bajando tanto que los clientes empiezan a ir por los zapatos, no por los filmes.
La última vez que fui me entristeció mucho ver que las tenderas -una de ellas, por cierto, es una preciosidad- prácticamente me rogaban que les comprara un DVD. Este tipo de negocios está en peligro de extinción, ¿es que no va a venir un etnógrafo a protegerlos?
Cartel de Jackie Chan contra la piratería (hay uno enorme en el Mercado de la Seda)
Sea como sea, en pirata o en bucanero, habrá que echarle un vistazo a Kung Fu Panda, que promete. Aunque DreamWorks no le llegue a la suela del zapato a Pixar (cuando éstos hagan una peli ambientada en China eso sí será la repanocha).
ACTUALIZACIÓN (al día siguiente): Zhenru nos cuenta en los comentarios y en su blog que los chinos no sólo buscan en la web los trailers de la película, sino la película entera, que ya está colgada en algunos sitios con subtítulos en chino... Madre mía cómo está la red oriental.
El otro día Juan desde Cuba me mandó un PowerPoint con imágenes curiosas de China. Un par de ellas me llamaron especialmente la atención:
Impresionante la forma de transportar camionetas en un camión, ¿cómo conseguirán apilarlas así? ¿Tendrán contratado al Increíble Hulk? ¿Cuánto cobrará?
Esa peculiar forma de transportar camionetas ya la había visto una vez, concretamente en la autovía entre Pekín y Tianjin. Una de las veces en que viajé de una ciudad a otra, me encontré un convoy de camiones cargados cada uno con una ristra de camionetas, y me lamenté de no tener una cámara a mano para inmortalizar ese momento. Menos mal que existen los PowerPoint para remediarlo...
Otra imagen curiosa del PowerPoint es esta diminuta "lechera" de la policía rural de vete tú a saber dónde:
Aunque ojo al tanque que lleva esta mujer, cuyo aspecto se asemeja mucho al de Gong Li en una de sus mejores películas, Qiu Ju:
Una de las cosas más características de China son la cantidad de vehículos raros que pululan por todas partes. Triciclos, motoretas, camiones enanos, motos con sidecar... Aquí prima el transportarse de un lado a otro de la forma más estrafalaria posible.
Dos de las grandes civilizaciones milenarias del mundo -es decir, China y Huesca- han estado este fin de semana pendientes del fútbol. Con resultados completamente opuestos.
Nuestro humilde equipo local, la SD Huesca, ha hecho historia al empatar en Écija -que vaya hinchas radicales tiene, madre mía- y conseguir el ascenso a Segunda. El año que viene visitarán El Alcoraz y podrán conocer nuestro caudaloso río Isuela equipos como el Celta, Las Palmas, Real Sociedad, Rayo Vallecano, Tenerife, Eibar y... ¡el Real Zaragoza! Menudo morbo con un derbi aragonés como ése, a ver si en unos años lo podemos ver en Primera.
Enhorabuena al equipo, y a mi ciudad natal que seguro que hoy lo está celebrando por todo lo alto. Y gracias al entrenador, que no es otro que Onésimo, el Maradona del Pisuerga, por haber conducido al Huesca a este éxito, que va cambiar los fines de semana de la ciudad.
Hablando de cambios, vuelvo a pedir por onésima vez, perdón, por enésima vez, ¡equipación verde y blanca para el Huesca! ¿Qué es eso de vestir como el Barcelona?
La alegría va por barrios, y en China, mientras tanto, están todos muy compungidos porque también este fin de semana la selección nacional ha sido derrotada por Irak y ha perdido con ello cualquier opción de ir al Mundial 2010. Se veía venir, porque le había tocado un grupo muy complicado y porque los chinos siguen sin despegar a nivel balompédico. Les había tocado un grupo con la mencionada Irak (campeona de la Copa de Asia), Qatar (campeona de los Juegos Asiáticos) y Australia, que aunque por primera vez juega su clasificación con equipos de Asia parece que sus jugadores tienen mejor experiencia internacional que sus rivales asiáticos.
En el partido decisivo los chinos marcaron primero y le pusieron algo de emoción, pero los iraquíes remontaron. Por cierto, que en la celebración de la victoria, algunos bestias dispararon al aire e hirieron a decenas de personas en Bagdad.
Mejor pongo una foto de las chicas chinas, que son algo mejores que sus compañeros y además hace una semana lograron el subcampeonato asiático.
Enhorasbuenas a los oscenses, y mi más sentido pésame a los chinos. Ah, dicen también que un tal Villa metió un gol muy importante el sábado... Bah, ya veremos lo que hacen en cuartos, que este cuento ya me lo sé...
Estos días da igual que me ponga a hablar de la funcíón clorofílica de la acelga o de las patillas de Makinavaja, que en los comentarios se acaba formando el debate sempiterno sobre si China es malísima o buenísima.
Pues nada, ya que la polémica es inevitable, voy a meterme de lleno en un tema controvertido esta semana: el premio Príncipe de Asturias que le acaban de dar a Google.
El premio no ha sido muy bien recibido, pues algunos se han quejado de que Google no es un medio de comunicación y no debería entrar en esa categoría. Otros -ahí es donde yo quiero llegar- han afirmado que es intolerable que le den un premio a una empresa que colabora con la censura de China. Tenéis un ejemplo de estas quejas aquí.
A la primera queja contesto rápido: Google es Internet, e Internet ha revolucionado la comunicación y la información. Sin Internet y sin Google, por ejemplo, mis berreos contra el boicot a Pekín 2008 los habría oído simplemente mi vecina de enfrente, que no los hubiera entendido porque sólo está versada en mandarín. Con la red, han llegado a bastantes más personas.
La segunda queja es más compleja de rebatir, porque claro, siempre está el riesgo de que alguien diga que estoy a favor de la censura de China. Ni mucho menos: por si acaso recuerdo que escribí posts como éste, éste o éste en los que conté que la censura internetera china está allí y es una mosca cojonera que no debería existir.
Dicho lo cual, pienso de todas formas que muchas veces el colaboracionismo de Google con China se entiende mal. En realidad, creo que Google ha sido muy astuta en China, y que ha sabido ceder un poco para lograr un mucho.
¿La versión china de Google está censurada? Pues sí. Por ejemplo, al buscar "Tiananmen" en esa versión, no aparece nada sobre la matanza de Tiananmen. Mal, muy mal...
Viñeta que ironiza sobre la autocensura de Google
Lo que muchos ignoran, u olvidan, es que en Pekín, aquí, por ejemplo en el ordenador de mi casita, puedo usar la versión general de Google, que no está censurada. En ella tecleo "Tiananmen" y sí que me salen primero noticias sobre la matanza.
Así de sencillo: usando el Google general en lugar del chino, nos libramos de la maléfica censura. Estoy seguro de que muchos usuarios chinos lo saben y en vez de usar el "google.com.cn", usan el "google.com", casi igual pero más corto.
Es cierto que muchos de los resultados que ofrece el Google sin censurar están bloqueados. Pero eso ya no es problema de Google, sino de los "firewall" que la censura china tiene instalados. Además, esos "firewall" se pueden saltar con algunos trucos (Gladder, Tor, etc), con lo que los resultados "prohibidos" de Google seguirán siéndonos útiles.
En resumen: Google concedió un gesto de cara a la galería al Gobierno chino, pero en realidad ofrece más o menos el mismo servicio que en el resto del mundo, a traves de su "google.com". Queda bien ante el maloso gobierno chino, pero a la vez sirve lo mejor que puede a los usuarios. ¿Se puede ser más vivo?
Por otro lado, a los que dicen que Google no debería operar en China, les pido que por favor nos consulten a los internautas que vivimos en este país. Seguramente muchos de nosotros les vamos a decir lo mismo: preferimos tener un Google censurado a no tener ningún Google.
Puede que el buscador no funcione tan bien en China como fuera, pero aun así ofrece a los internautas chinos muchísima información exterior que sin Google sería muy difícil que tuvieran. Gracias a una colaboración de cara a la galería con la censura china, la empresa colabora también en que los chinos estén mejor comunicados con el mundo y les da información valiosísima (acompañada de otras completamente inútiles, que ya sabemos que Internet es lo que tiene).
Me encantan los idealistas, sus opiniones mueven el mundo, pero para los asuntos complejos y difíciles de resolver, prefiero los pragmáticos. Google, que es una empresa hecha para ganar dinero, es práctica, pero su actuar realista ha traído mucho bien a los internautas chinos, gente que podría aportar mucho para que China mejore en el futuro.
¿No le gusta a la gente el Príncipe de Asturias que le han dado a Google? Yo propongo que le den otro.
Si alguien no está de acuerdo, que disienta cuanto guste en la sección de comentarios. Por si acaso, me encomiendo a San Antonio, mi santo, aprovechando que se celebra hoy...
El título del post de hoy no es un homenaje a Nino Bravo, pese a que nuestro Elvis Presley particular lo merezca. De lo que hoy quería hablar es de sirenas en China, o mejor dicho, de la ausencia de ellas. Sirenas de las que hacen ninonino, y también las que hacen uaaaaaaaa.
A lo mejor los que viváis o hayáis vivido en Pekín os habéis dado cuenta. Nunca, jamás, suenan sirenas de policía, bomberos o ambulancias. Es muy chocante para alguien que venga, por ejemplo, de Madrid, donde casi todos los días se escuchan una o varias sirenas cruzando como exhalaciones la ciudad. Teniendo en cuenta que Pekín es cuatro o cinco veces más grande que Madrid, es cuando menos extraño.
Todavía ando buscando explicaciones a esta falta de sirenas. Quizá se deba a que es verdad eso que dicen los chinos de que China es más tranquilo que Occidente (aunque me da a mí que no es por eso). También se puede deber al deficiente sistema sanitario chino, en el que hay que pagar por ser atendido: tal vez pedir una ambulancia cueste un ojo de la cara, así que es fácil que mucha gente prefiera ir por su propio pie al hospital.
También podría tener explicación en el poco desarrollo de los servicios de emergencia: suenan pocas ambulancias porque hay pocas ambulancias. De hecho, se dice que muchos de los muertos en las carreteras chinas (unos 100.000 al año) podrían haber sobrevivido si hubieran sido atendidos por una ambulancia que estuviera cerca, pero hay muchas zonas donde apenas hay.
Tengo que decir que he conocido una triste excepción a la falta de sirenas en China: hace un mes, en Chengdu (la capital de Sichuan, provincia que acababa de sufrir el terremoto de Wenchuan) se oían muchas sirenas por la noche, transportando a los heridos por el seísmo. Una china de esa ciudad me confirmó que antes del terremoto no se oían casi nunca sirenas, por lo que esos días escuchar ese sonido con frecuencia le deprimía mucho y había decidido irse a su pueblo para librarse de ellas (esos días mucha gente de Chengdu se fue a otras provincias).
Ya que ha salido el tema sísmico, recordaré que hoy se cumple un mes del terremoto. Hasta ahora la cifra de muertos está en casi 70.000. Casi todos los días aumenta la cifra -ayer fue el único día en que no subió- y todavía hay 17.000 desaparecidos. El país sigue adelante, pero toca reconocer que el terremoto se ha convertido en el tema del año, eclipsando a Juegos Olímpicos y Tíbet.
El otro día me escribió Xavier, uno de los periodistas de la versión barcelonesa de la revista Time Out. Me mandó una de sus más recientes portadas, que reproduzco a continuación:
Como veis, se trata de un caganer (la famosa figura cagando de los belenes en Cataluña) con cara y ropas de chino. Xavier me cuenta que para hacer esa portada, dedicada a la comunidad asiática en Barcelona, contrataron a un artesano pesebrista y todo para que les hiciera el caganer chino. Fantástica idea, se lo curraron y dieron curro al pesebrista...
No sé si conocéis la revista Time Out, en Pekín también tenemos nuestra propia versión, y por lo visto en Shanghai y en Hong Kong. Aquí es mensual, gratuita y te informa de restaurantes, conciertos y demás, con algún que otro reportaje de color. En Pekín, donde se edita en inglés, tiene una dura competencia con That's Beijing (que en su versión web, no sé por qué, ha cambiado su nombre y se llama The Beijinger).
La verdad es que estando en Pekín siempre me habían llamado mucho la atención las portadas de That's Beijing, que suelen ser siempre muy originales (lamento no tener ninguna a mano para enseñaros pero las hay antológicas). Ya veo que los de Time Out no les quieren ir a la zaga, al menos en la ciudad condal.
Es la segunda vez que en este blog aparecen caganers: la primera fue en uno de los primeros posts, hace dos años y medio, cuando al diario China Daily le hicieron gracia los culos del Príncipe Felipe y Letizia y los reprodujo tal que así:
No ha sido la única vez que a ese diario le da por publicar culos españoles: por lo visto, además de los caganers, les hacen mucha gracia las marchas ciclonudistas que se hacen en España, como la del pasado fin de semana, así que a veces también ponen fotos de ellas. Relajo de la censura gracias a los nudistas españoles, ¡viva!.
Hace unos años, en una conversación con unos tibetanos, me contaron que en el Tíbet el fútbol es una gran pasión. Según ellos, los tibetanos son muy buenos jugando al balompié, al menos en lo que al terreno amateur se refiere.
Desde luego, campos no les van a faltar... Con la de praderas que hay se puede montar un partido de fútbol en cualquier momento, y dos yaks mismamente te pueden formar la portería.
La pasión por el fútbol entre los tibetanos se intentó aprovechar. Por lo visto, hace unos tres años surgió en China la idea de crear un club de fútbol tibetano que compitiera en la liga nacional. Con esta idea nació el Tibet Huitong Football Club, un equipo del que poco os puedo decir, aparte de que debía de jugar en la tercera o cuarta división china.
El club no tenía su base en Lhasa, ni en ninguna otra ciudad tibetana, porque sus competidores no querían jugar en el altiplano himalayo (a 4.000 metros de altura, en un partido de tercera, te puede dar un vahído).
Por ello, el club jugaba sus partidos en casa en otra zona de China. Pero lo más extraño del asunto es que se eligió que su "casa" fuera la provincia de Heilongjiang, que está justo al otro extremo de China. Salvando las distancias, es como si un equipo de Huelva se pusiera a jugar en Gerona.
Esta rareza no debió tener mucho éxito, porque al año siguiente el club cambió de nombre y ciudad. Ahora parece ser que el equipo se llama "Caballos Negros de Hohhot", y juega en Mongolia Interior (otra zona con muchas praderas para echar pachangas).
El tema de la altura en Tíbet, un asunto que en verdad se nota mucho cuando se está allí, hace pensar que si algún día en el futuro los tibetanos consiguieran la independencia -¡hala, ya entramos en polémica otra vez, y hoy no quería!- no sería nada fácil que encontraran un lugar donde jugar en casa. Casi toda la meseta tibetana está sobre 4.000 metros, y a la FIFA no le gusta que se jueguen partidos de selecciones a tanta altura (que se lo digan a los bolivianos). No sé cómo se las arreglarían...
Los independentistas tibetanos, dicho sea de paso, crearon hace unos años una selección de fútbol, no reconocida por la FIFA, que ha jugado varios partidos internacionales, muchos de ellos con otros países que aspiran, si no a ser independientes, sí a tener sus propios equipos nacionales algún día: Groenlandia, Gibraltar... Las selecciones vasca y catalana no se han medido con ellos, aunque no me extrañaría que algún día se viera un partido así.
Aprovecho estas menciones al fútbol en el Himalaya para cruzar al otro lado de esas montañas y contar una cosa de la que me enteré el otro día con respecto al fútbol en la India.
¿A nadie le extraña que un país tan grande como el indio no haya tenido nunca representación en los Mundiales? A mí sí, intenté buscar la razón y me encontré un dato bastante chocante.
En realidad, la India estuvo clasificada para un Mundial: concretamente, el de Brasil 1950, en el que España quedó cuarta. Lo curioso del asunto es que los indios al final decidieron no ir a la competición por la sencilla razón de que la FIFA les obligaba a usar botas en los partidos, algo a lo que ellos no estaban acostumbrados, pues jugaban al fútbol descalzos.
Podrían haber probado opciones intermedias...
De hecho, la selección india de fútbol llegó a competir descalza en los JJOO de Londres 1948, e incluso le metieron un gol a pie desnudo a la mismísima Francia.
La segunda es que Kafka escribió un relato sobre China, que lleva por título La edificación de la Muralla China. Podéis leer el cuento completo aquí.
No tengáis miedo: es uno de sus primeros relatos, así que es bastante ligerito para lo que era el bueno de Franz. Es algo extraño, eso sí.
En el cuento aparecen imágenes muy kafkianas (es curioso que aunque no todo el mundo haya leído a Kafka todos sabemos más o menos lo que es una situación kafkiana).
Por ejemplo, aparecen en el relato burocracias absurdas que nadie entiende: la edificación de una Gran Muralla, finalmente no sirve para nada, porque está llena de agujeros. O también es kafkiano el palacio del emperador chino, en el que, por más puertas que se abran y más pasillos que se cruzan, nunca se puede salir de él, es infinito. Se parece al castillo de la famosa novela que Kafka escribiría luego.
Kafka no conocía en realidad China, utilizó tópicos de su época para retratarla, pero la idea imaginaria que él tiene del entonces imperio oriental es perfecta para su universo kafkiano: un país lleno de burocracias absurdas y enorme, inabarcable, casi infinito.
El relato resulta interesante porque retrata muy bien la idea -algo prejuiciada- que en Occidente se tenía sobre China. Kafka no hace sino reflejar esos prejuicios. Kafka
era un oficinista corriente y moliente, que escribía casi a escondidas,
y su idea de China era igual de corriente y de moliente. Algunos críticos dicen, no obstante, que en su cuento lo que hace es reírse de los tópicos occidentales sobre China, mientras que otros señalan que en realidad todo era una parábola del Imperio Austro-Húngaro, en el que él vivía y al que quería criticar.
No obstante, leyendo el cuento, me da la impresión de que la idea que en Occidente se tiene de China sigue siendo la misma, en cuanto a temas como su burocracia o su enormidad. Todavía se piensa que es un país de trámites interminables, o caótico, o donde es imposible organizar nada... Yo creo que la "China kafkiana" está todavía muy presente, incluso en la gente que vive aquí.
Hombre, la verdad es que hay situaciones de vez en cuando en China que se pueden calificar como verdaderamente kafkianas. Las estaciones de tren chinas, con su caos, con gente que se cuela al lado de gente que hace cola y no se queja, son una imagen digna del escritor universal. O cuando intentas hacer algo que se sale mínimamente de lo establecido y los chinos dicen que no, que es imposible, que hay que hacerlo exactamente como está mandado...
De todos modos, yo creo que China tampoco es tan kafkiana como algunos creen. Con algo de mano izquierda, paciencia y sobre todo sin perder los nervios, se pueden solucionar algunas de las situaciones aparentemente más imposibles.
Y de todas formas, lo más kafkiano que he sufrido yo en mi vida, durante cinco años seguidos, son los procesos de matrícula en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense, en los que te pasabas toda la noche haciendo cola. Eso sí que era digno de Gregorio Samsa.
Mañana comienza la Eurocopa 2008, ¡oe oe oe! Salvo mayúscula sorpresa, España nos decepcionará llegado cierto momento de la competición, deprimiéndonos unos días y haciéndonos pensar en el fatal destino al que la Roja está condenada. La única emoción reside en saber cómo será la caída... ¿un partido penoso? ¿un robo arbitral? ¿una cantada de Casillas? ¿un codazo de Tassotti? Faltan pocos días para que nos enteremos.
En China, la Eurocopa se televisa por el canal deportivo CCTV-5, como en ediciones anteriores, aunque, como ocurre siempre en esa competición, se verá en China a medianoche o de madrugada, debido a la diferencia horaria. El España-Rusia y el España-Suecia serán a una hora medianamente razonable (12 de la noche), pero el último partido del grupo contra Grecia y los cruces ya van a ser de las 3 de la madrugada, así que nos espera un mes ojeroso.
Pese a lo intempestivo de las Eurocopas para China, la de hace cuatro años, en Portugal, se vivió con bastante interés. Todavía duraba algo la fiebre mundialista que se desató en China durante el Mundial de Japón-Corea 2002 (porque el horario era mejor para China y porque el equipo nacional competía en él), así que muchos chinos trasnocharon en 2004 para ver la Eurocopa lusa. Lo mismo pasó en el Mundial 2006 de Alemania: en los diarios salían muchas noticias de aficionados chinos que se desmayaban en el trabajo o tenían que ir al médico por pasarse días y días sin dormir, viendo el dichoso Mundial.
Este año, sin embargo, no parece haber tanto interés, al menos yo no lo palpo todavía en el ambiente. Quizá me equivoque, pero los chinos parecen haber perdido algo de interés en el fútbol de selecciones internacionales, al ver cómo la suya sigue sin levantar cabeza.
La falta de interés quizá se deba también a que las noticias de estos días siguen todavía bastante dominadas por el terremoto del mes pasado, y aún parece que hablar de cosas entretenidas o divertidas no es lo correcto. Para colmo, la información deportiva -que tampoco es mucha, por esa misma razón- está copada por los preparativos para los JJOO de Pekín.
De todos modos, imagino que volverá a haber muchos bares y restaurantes que pongan su pantalla gigante con sonido Dolby Surround para los clientes futboleros, sean chinos o extranjeros. Que ruede el balón. ¿Quién ganará? Yo apuesto por Croacia, con su camiseta amantelada...
Ayer, 4 de junio, se cumplió el 19 aniversario de la matanza de Tiananmen. En un año como éste, con Juegos Olímpicos, terremoto, conflicto tibetano y demás, ¿hay sitio para recordarla? La verdad es que muy poco, e incluso aunque no hubiera pasado nada de lo anterior. El Gobierno chino, desde luego, no tiene la más mínima intención de tocar un tema más que tabú.
Hoy, 5 de junio, es otro aniversario relacionado, el de la impresionante imagen de aquel hombre que se puso en medio de la avenida de Changan y logró parar durante unos minutos los tanques que iban hacia la plaza.
Versión en Lego de aquella escena, hecha por el artista Mike Stimpson (tiene otras imágenes históricas inmortalizadas en Lego, incluida aquella que Robert Capa tomó en España)
Esa impresionante imagen, de un heroísmo suicida pero hermoso, fue inmortalizada por varios fotógrafos y una televisión, la CNN (una tele que este año no es precisamente la más popular en China). Todos los que la tomaron con sus cámaras estaban en el Beijing Hotel, uno de los edificios con mejores vistas del centro de la ciudad, desde el que se puede ver la Avenida Chang An, por la que entonces estaban pasando los tanques.
El Beijing Hotel, que ahí sigue, con sus buenas vistas
Uno de los fotógrafos, Charlie Cole, cuenta que poco después de hacer la foto escondió el carrete en la cisterna del water. Hizo bien, porque al rato llegó la policía para resgistrarle. Así lo relata en este vídeo sobre aquella imborrable escena (¡estos fotógrafos, siempre tienen aventuras para contar!).
Otro de los que logró tomar la histórica escena fue Jeff Widener, que tiene esa imagen en la portada de su web personal.
Algunos de los periodistas que estaban aquel día en el Beijing Hotel siguen trabajando hoy en esta ciudad. Fueron testigos de algo impresionante...
Desde el 1 de junio, China ha limitado al máximo la circulación de bolsas de plástico. Las extrafinas las ha prohibido, y el resto ya no son gratis: el supermercado o tienda de turno las cobra, como si China entera fuera ahora un supermercado Día.
Esta ley, que en China ya nos llevaban anunciando desde hace varios meses, era la típica que uno piensa que en realidad no se va a cumplir. ¿Quién va a ocuparse de controlar todos los establecimientos del país? En China se usan -agarraos al asiento- tres mil millones de bolsas de plástico al día, ¿las iban a quitar todas de un plumazo?
Bueno, pues yo ya he podido comprobar que la cosa va en serio. Sin ir más lejos, en la tienda de debajo de mi casa, un 24 horas donde me nutro de yogures, frutos secos y alimentos menos sanos. Ayer, después de comprar unas cuantas cosas y pagarlas, noté que faltaba algo en el ritual comercial y me quedé mirando a la tendera, como diciendo: "¿Y la bolsa?". "No hay bolsa", me contestó ella en perfecto mandarín. En esa tienda ya no las hay, ni gratis ni pagando.
Va a haber que regresar al carro de la compra tradicional, objeto que, dicho sea de paso, no se ve mucho por China...
O mejor, buscarse un buen carrito de madera, objeto éste que sí suele abundar en este país. En Pekín es muy frecuente ver a ancianos paseando con carros de estos cargados con sus cosas (a veces vacíos, pues me da que los usan más como andadores que como método de transporte).
Por cierto, no sé si esta nueva directiva va a afectar o no a una curiosa costumbre que se da en la ciudad de Qingdao, la cuna de la cerveza china: allí es muy normal que esa cerveza no se venda en botellas ni en barriles, sino en bolsas. ¿Qué ocurrirá ahora?