Hace unos años, en una conversación con unos tibetanos, me contaron que en el Tíbet el fútbol es una gran pasión. Según ellos, los tibetanos son muy buenos jugando al balompié, al menos en lo que al terreno amateur se refiere.
Desde luego, campos no les van a faltar... Con la de praderas que hay se puede montar un partido de fútbol en cualquier momento, y dos yaks mismamente te pueden formar la portería.
 La pasión por el fútbol entre los tibetanos se intentó aprovechar. Por lo visto, hace unos tres años surgió en China la idea de crear un club de fútbol tibetano que compitiera en la liga nacional. Con esta idea nació el Tibet Huitong Football Club, un equipo del que poco os puedo decir, aparte de que debía de jugar en la tercera o cuarta división china.
El club no tenía su base en Lhasa, ni en ninguna otra ciudad tibetana, porque sus competidores no querían jugar en el altiplano himalayo (a 4.000 metros de altura, en un partido de tercera, te puede dar un vahído).
Por ello, el club jugaba sus partidos en casa en otra zona de China. Pero lo más extraño del asunto es que se eligió que su "casa" fuera la provincia de Heilongjiang, que está justo al otro extremo de China. Salvando las distancias, es como si un equipo de Huelva se pusiera a jugar en Gerona.
 Esta rareza no debió tener mucho éxito, porque al año siguiente el club cambió de nombre y ciudad. Ahora parece ser que el equipo se llama "Caballos Negros de Hohhot", y juega en Mongolia Interior (otra zona con muchas praderas para echar pachangas).
El tema de la altura en Tíbet, un asunto que en verdad se nota mucho cuando se está allí, hace pensar que si algún día en el futuro los tibetanos consiguieran la independencia -¡hala, ya entramos en polémica otra vez, y hoy no quería!- no sería nada fácil que encontraran un lugar donde jugar en casa. Casi toda la meseta tibetana está sobre 4.000 metros, y a la FIFA no le gusta que se jueguen partidos de selecciones a tanta altura (que se lo digan a los bolivianos). No sé cómo se las arreglarían...
Los independentistas tibetanos, dicho sea de paso, crearon hace unos años una selección de fútbol, no reconocida por la FIFA, que ha jugado varios partidos internacionales, muchos de ellos con otros países que aspiran, si no a ser independientes, sí a tener sus propios equipos nacionales algún día: Groenlandia, Gibraltar... Las selecciones vasca y catalana no se han medido con ellos, aunque no me extrañaría que algún día se viera un partido así.
Aprovecho estas menciones al fútbol en el Himalaya para cruzar al otro lado de esas montañas y contar una cosa de la que me enteré el otro día con respecto al fútbol en la India.
¿A nadie le extraña que un país tan grande como el indio no haya tenido nunca representación en los Mundiales? A mí sí, intenté buscar la razón y me encontré un dato bastante chocante.
En realidad, la India estuvo clasificada para un Mundial: concretamente, el de Brasil 1950, en el que España quedó cuarta. Lo curioso del asunto es que los indios al final decidieron no ir a la competición por la sencilla razón de que la FIFA les obligaba a usar botas en los partidos, algo a lo que ellos no estaban acostumbrados, pues jugaban al fútbol descalzos.
Podrían haber probado opciones intermedias... De hecho, la selección india de fútbol llegó a competir descalza en los JJOO de Londres 1948, e incluso le metieron un gol a pie desnudo a la mismísima Francia.
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