No me gusta mucho meterme en el mundo del budismo, porque las religiones son asunto delicado y la budista tiene mil variedades y elementos, pero bueno, voy a tratar esta creencia en el post de hoy, más que nada para contaros una curiosidad.
Empezaré presentándoos, a quien no la conozcáis, a Guanyin, una de las imágenes más famosas en el budismo, y una de las pocas que tiene forma femenina:
 Guanyin es un bodhisatva, una figura similar a un santo en el catolicismo: una persona que ha alcanzado la iluminación. Santos y bodhisatvas también se parecen en que tienen aureola sobre la cabeza. Podríamos hablar por tanto de una santa, aunque lo cierto -aquí es donde el budismo, como suele pasar, se complica- es que Guanyin suele ser apodada "Diosa de la misericordia". Para acabar de rematar el lío, hay teólogos que dicen que Guanyin es una especie de Virgen María budista, pues es muy parecida a ella en las representaciones pictóricas y esculturas y la veneración que despierta es similar a la que muchos católicos sienten por María, ya sea en una pintura, en una estatua o en una galleta.
En efecto, Guanyin es sumamente popular entre los chinos, especialmente en las zonas cercanas al mar, donde hay muchos templos dedicadas a ella y a veces se le reza más a ella que al mismísimo Buda. Los pescadores suelen hacerle ofrendas y pedir su intercesión para esquivar tifones y tormentas.
A mí, sin embargo, lo que más me impresiona de Guanyin es que su nombre está muy presente en el tecnologizado mundo actual, también en Occidente, aunque no lo veamos a simple vista.
Los chinos llevaron el budismo a Japón, y con él su veneración por Guanyin, que en tierras niponas es llamada Kannon o Kwanon. Y hace cosa de 80 años, un óptico de Tokio que creía fielmente en la diosa de la misericordia bautizó con su nombre a una cámara fotográfica. Así nacieron las cámaras Canon.
 El primer logotipo de Canon, que daba un poco de canguelo, muestra el origen religioso del nombre.
Así que va a resultar que el tercer ojo que buscan los monjes budistas no está en la mente, ni en el culo como piensa algún soez, sino en una cámara de fotos. ¡Alcanzaréis el Nirvana en un viaje turístico!
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