 Llegó el octavo día del octavo mes del octavo año. Para rizar el rizo, este post lo cuelgo a las 8 horas y 8 minutos de la mañana. Se ha hablado tanto en Pekín durante los últimos años de este día que parece hasta irreal. También parece como si después de hoy se acabara el mundo, no hubiera nada. En resumidas cuentas, hoy comienzan los Juegos Olímpicos de Pekín.
Un día después de que Pekín fuera elegida como sede de los JJOO, el 13 de julio de 2001, supe que me iría a trabajar a esta ciudad. Llegué poco después, en septiembre de ese año. Puedo decir que he vivido cómo Pekín se ha intentado transformar -a veces con éxito, otras no- para los Juegos. Por eso, a esta cita deportiva tan controvertida en todo el mundo yo le tengo especial cariño, y la he defendido a capa y espada, aun a riesgo de que algunos me acusaran de "tener el cerebro lavado", "ser un comunista" o "defender la violación de los derechos humanos". Nada más lejos de la realidad: mi cerebro, por ejemplo, sigue estando muy sucio, y no sólo estoy a favor de los derechos humanos, sino también de los izquierdos humanos para los zurdos.
Son los Juegos de un régimen comunista y no democrático, en efecto. Pero también son los Juegos de la civilización china, una de las más antiguas del mundo. También son los Juegos del país más poblado del planeta, en el que 1.230 millones de personas no son miembros del partido comunista. También son los Juegos de la segunda potencia deportiva mundial. Y también son los Juegos de un país en desarrollo, muy apoyados por regiones como África o Latinoamérica, que también quieren en un futuro cercano llevar allí las Olimpiadas.
Los de Pekín 2008 probablemente no van a ser los mejores Juegos de la historia, ni los segundos, ni los terceros (y tampoco pasa nada por ello). Muchos de sus días serán grises. Van a estar rodeados de medidas de seguridad. Serán muy calurosos. Los periodistas no estarán tan a gusto como en las playas de Sydney. Pero seamos comprensivos. Los chinos, no sólo los políticos comunistas sino también los jóvenes voluntarios, los jubilados que bailan en todos los shows olímpicos, los estudiantes, los obreros, han trabajado mucho en ellos. Pensemos en esa gente y demos una oportunidad a esta cita deportiva, que muchos chinos, no sólo los gobernantes, quieren disfrutar.
A lo mejor es verdad que darle los Juegos a China en 2001 fue un poco prematuro. Quizá habría que haber esperado a que el país aboliera la pena de muerte o levantara la censura. Pero la intención era buena: darle a China unos JJOO para que se abriera al mundo y el mundo se abriera a ella. Que todos nos conociéramos un poco mejor para poder resolver los graves problemas que tiene China, y también la falta de entendimiento que Occidente y China se profesan.
¿Se ha conseguido? A día de hoy, seguramente no. Siguen la censura, aunque parece haber disminuido en los últimos meses, y las penas de muerte (que también han bajado). Los disidentes son perseguidos, y pueblos como el uigur o el tibetano no tienen en sus manos su destino. Al mismo tiempo, Occidente sigue sabiendo de China cuatro tópicos, y todavía hay insignes corresponsales mencionando en los diarios de hoy la cantinela de si los restaurantes chinos sirven cadáveres de abuelos. Casi parece que hayamos dado un paso atrás.
Pero quizá este paso atrás sea para dar carrerilla. A lo mejor China se ha dado cuenta de que tal y como están las cosas no tiene un sitio cómodo en la comunidad internacional, no le sienten simpatía. Los JJOO de 1988 se dieron a una dictadura, la surcoreana, que poco después se democratizaba de forma pacífica. Las cosas no siempre se repiten de la misma forma, pero sería bonito que fuera así.
Al mismo tiempo, con la llegada de miles de turistas, viajeros, periodistas, atletas, políticos y otras gentes a Pekín, donde con toda seguridad van a ser tratados con inmensa amabilidad, se curarán muchos extranjeros de prejuicios y se empezará a comprender por qué las cosas en este país son como son. No será fácil, pero también es posible que se plante una semilla en ese árido tiesto.
En definitiva, los JJOO de momento van a ser deporte, que es lo que tienen que ser, pero quizá sirvan más adelante para otras cosas.
Qué comiencen los fastos, y que tengamos la fiesta en paz.
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