La imagen del mítico gimnasta Li Ning dando zancadas en el techo del Nido de Pájaros, anoche, para encender un hermoso pebetero que apareció de la nada, pasa a la historia del Olimpismo, como lo hizo aquella flecha de Antonio Rebollo que -dicen las malas lenguas- no cayó realmente en el pebetero sino fuera del estadio de Montjuic.
La ceremonia ha sido una maravilla. Ha gustado, incluso a los que dan la vara con el vetusto tópico de la amenaza amarilla. Mira que estas ceremonias a veces se hacen largas, pero en esta no sobró ni un minuto. Grande Zhang Yimou, y de Spielberg -que decidió retirarse de la organización por cuestiones políticas- no se acordó nadie. A mí, que la vi por la tele, particularmente me encantaron los tambores digitales del principio. Fueron un comienzo tan abrumador, que luego tardé un poco en volver a alucinar con las cosas que salían...
Inmensos también aquellos aros olímpicos de luz que flotaban si saber cómo...
Ah, y el "casteller" fosforescente que formó, dentro del "Nido de Pájaro", una miniatura humana del propio "Nido de Pájaro".
En el centro del estadio humano, el pianista Lang Lang El desfile de atletas sí que se hizo un poco largo, y es que son muchos países, pero era divertido ver a qué equipos ovacionaba el público y a cuáles no. Grandes aplausos para China, por supuesto, con Yao Ming de abanderado gigante y un encantador niño del terremoto de Sichuan a su lado, pero también para Irak, para Cuba, para Pakistán... Ah, y para España, porque el deporte español es muy seguido en China y porque los chinos veneran -en serio- a Samaranch, lo consideran uno de los grandes responsables de que Pekín haya conseguido tener unos Juegos Olímpicos. Abucheos para EEUU -aunque los aplausos, que también los hubo, los neutralizaron- pero sobre todo para un país que hace apenas un año era el más popular de Europa en China y ahora ha caído en picado en los corazones de los chinos...
No tenéis la culpa de todo el politiqueo, así que... Allez les bleus!
Los fuegos artificiales, de cine, aunque no vi el dragón de luz que dijeron que se iluminaría en el cielo. Además, cuando aparecían en la tele yo salía a la ventana para intentar con poco éxito verlos en el brumoso cielo, así que me perdí algo de ese espectáculo (por cierto, que vaya calor que hacía y sigue haciendo hoy, peor que nunca este verano).
Supongo que las teles ya lo habrán repetido hasta la saciedad, pero por si acaso os recuerdo que Li Ning, el que encendió el pebetero, fue la estrella china en los JJOO de Los Ángeles 84, ganando tres oros, dos platas y un bronce en la primera participación de la China comunista en las Olimpiadas. China ya estuvo en los JJOO de Londres 1948, un año antes de que llegara el régimen maoísta, pero su participación aquella vez fue meramente testimonial y luego llegaron casi 40 años de aislamiento deportivo.
Li Ning ahora es el millonario dueño de una marca deportiva que viste, precisamente, al equipo olímpico español, así que a ver si hay suerte y los atletas españoles vuelan por los estadios como él lo hizo ayer.
PD: Tenéis unas soberbias fotos de la ceremonia aquí.
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