Hoy ha pasado algo muy raro en los Juegos Olímpicos de Pekín. Durante la entrega de medallas en una de las modalidades de lucha grecorromana, uno de los atletas, tras recibir un bronce, se ha largado antes de esperar a que les dieran los premios a los demás, y además ha tirado la medalla al suelo.
Nos lo cuenta esta locutora sueca, ya que el que ha llevado a cabo tal acción, Ara Abrahamian es de ese país (aunque con ese nombre imagino que tendrá ascendencia armenia). Aunque no sepáis más sueco que el de la canción de Pippi Calzaslargas, seguro que captaréis la idea:
Al parecer, Ara no se conformaba con el bronce, él iba a por el oro (¿y quién no?). Tampoco parecía estar muy contento con los árbitros. Su cabreo ha sido tan monumental que hasta ha anunciado que se retira de la lucha grecorromana.
La noticia me ha llegado al alma porque yo precisamente estuve ayer en el Gimnasio de la Universidad de Agricultura de Pekín, donde se disputa la lucha grecorromana en los JJOO (y también la lucha libre, que no es lo mismo). No es que sea yo un gran aficionado de este deporte clásico -de hecho no me enteraba de casi nada de lo que estaba ocurriendo en las peleas- pero es que estos días aprovecho algunos ratos libres para conocer deportes olímpicos "extraños".
El estadio de la lucha grecorromana, por dentro, es muy curioso. Tiene tres zonas de combate, que lo asemejan a un circo con sus distintas pistas para domadores, payasos y malabaristas.
 Los combates grecorromanos son también muy peculiares. La parte más rara de estas luchas es cuando uno de los dos contendientes, de repente, se pone a cuatro patas, sin decir ni mu, y el otro lo agarra de la tripa, mientras el otro intenta zafarse o salir del círculo amarillo aunque sea reptando como un lagarto. Aquí tenéis muestras de ese lance...
Hasta que lleguen las grandes finales olímpicas (ya queda poco) es interesante conocer deportes "exóticos" como éste en el que dominó, años ha, el Oso Ruso Karelin.
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