El momento con el que tanto nos han dado la paliza los diarios ya ha llegado: Obama ha sido elegido presidente de los Estados Juntitos y ahora mucha gente está esperanzada, confía en que este señor traiga el cambio deseado ¿Podrá lograrlo?
Las elecciones a mí me han pillado en Hong Kong, donde continúo estas vacaciones que, como dije en el anterior post, comenzaron en Cantón. Al tomar el ferry que cruza desde la isla de Hong Kong hasta Kowloon me he topado en las televisiones del muelle con McCain pronunciando el discurso en que admitía su derrota, y cuando he llegado a Nathan Road, la principal calle de la península de Kowloon, me he encontrado a Obama, en las grandes pantallas de la calle, dando su discurso victorioso y prometiendo ese cambio que la gente tanto espera. La verdad es que verlo así en grande, y con todos los hongkoneses -chinos, indios, africanos, europeos- parados y mirándolo embobados, daba al momento cierto aire histórico, como si realmente Obama fuera a abrir una nueva era. A ver si es verdad, démosle una oportunidad, aunque yo tengo mis dudas.
Me ha llamado la atención eso, lo atentos que los hongkoneses estaban con el tema de las elecciones americanas esta mañana (por la diferencia horaria, los resultados de la noche estadounidense se han conocido en la mañana china). Se les veía muy curiosos ante el tema, una curiosidad que no sé si existe en la China "continental". Cierto es que cuando la economía de EEUU se resfría, la de Hong Kong estornuda, quizá sea por eso que lo siguen con tal pasión.
 La gente de Hong Kong (marineritos incluidos) sigue las elecciones USA desde el muelle de Tsim Shat Sui.
NOTA APARTE: Sin tener que ver con lo anterior (o quizá sí, pues el mundo está muy interrelacionado) os anuncio que Rafa Poch, corresponsal de La Vanguardia, publica hoy su última entrada en el Diario de Pekín, ya que marcha a trabajar a Berlín. Muchos echaremos de menos sus ideas, contrapunto fantástico a las opiniones oficiales, simplificadoras, prejuiciadas y trilladas sobre China y los chinos. Esperamos con impaciencia su libro.
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