 Ese viaje que empezaba hace dos posts en Cantón y siguió por Hong Kong en la anterior entrada, continúa por un lugar al que es difícil de llegar desde China, pero en el que, por fin, he podido poner el pie: Taiwán. Tuve que ir a Hong Kong porque para entrar en esta islita hay que salir de China, al no haber vuelos directos entre ambos lugares.
Llevo dos días en Taipei y la verdad es que tampoco he visto mucho, aunque sí puedo decir que a las escasas horas de llegar me encontré en el centro de la ciudad, allí mismo donde paseaba, con protestas poco pacíficas de los independentistas taiwaneses, bien gordas: antidisturbios, alambres de espino derribados por los manifestantes, gente tirándole cosas a la policía... Madre mía qué recibimiento me esperaba, nunca había estado en un motín así.
Y es que, tonto de mí, elegí iniciar mis vacaciones taiwanesas justo el día en el que un negociador chino se reunía con el presidente taiwanés, para cabreo de los independentistas. Por lo que he leído en los periódicos de aquí, el cabreo fue todavía mayor cuando la gente se enteró de que la reunión entre ambos se había celebrado dos horas antes de lo anunciado y sin avisarlo públicamente, para intentar que la gente no protestara durante el encuentro.
Bueno, es la historia de siempre, llevan 60 años así, aunque por una vez lo veo desde el otro lado. Y verlo desde otra perspectiva está muy bien, aunque sigue siendo muy complicado el tema...
Una vez en Taiwán, no creo que nadie pueda dudarlo: en esta isla la cultura es china, muy parecida a la del continente, aunque con algunos detalles "exóticos" (a los taiwaneses se les han pegado ciertos detalles de sus vecinos japoneses, y yo diría que incluso de los filipinos, que también están muy cerca). No creo que se pueda hablar de una cultura taiwanesa que dé pie a las peticiones de independencia. Ya pensaba así antes y lo sigo pensando una vez aquí, lo siento. Sólo en China y en Taiwán verás a abueletes caminando hacia atrás para hacer ejercicio: los taiwaneses son muy, muy chinos.
Pero los taiwaneses me han mostrado un punto de vista en el que no había caído... Lo vi en las pancartas ayer, y esta mañana el recepcionista del hotel me lo decía. Muchos aquí comparan China con el Reino Unido, y Taiwán con Irlanda o con EEUU. Es decir, territorios que en un principio comparten la misma cultura, y no tienen problema en reconocer que esa cultura es "importada", pero que ahora quieren seguir un camino diferente. Pues oye, no lo había pensado así, pero a lo mejor tiene su lógica, ¿no?
Aunque el recepcionista también me ha dicho que las rencillas entre independentistas y pro unificación son cosa "de mayores", y que los jóvenes en general están cansados de tanta pelea y lo que quieren es poder un día viajar a China, llevarse bien con ella. Interesante...
Y ya que menciono esa conversación, me duele decirlo, pero reconozco que un recepcionista de China nunca habría hablado de política con un extranjero desconocido como yo, algo que el chaval taiwanés ha hecho con total naturalidad y diciendo cosas muy interesantes. Aquí todo el mundo opina de política: los camareros en los restaurantes donde voy, los abuelos... Podré estar más o menos a favor de Taiwán, pero la verdad es que les alabo la gran educación y madurez política que parecen tener sus gentes, al menos aquéllas con las que yo me he topado. Cuándo me hablará de política un pequinés cualquiera, en medio de la calle, sin repetirme lo que ha escuchado en la tele hace unas horas... Me ha llamado la atención la cantidad de escuelas privadas de toda clase que hay en Taipei (música, idiomas, baile...). Está claro que los taiwaneses valoran la educación mucho, diría que mucho más que los chinos.
PD: La bella foto de Taipei con la que empieza el post, con la torre Taipei 101 dominando el panorama, la saqué de esta web.
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