Estos días rondando por hoteles de Taiwán, cuando no tenía mucho que hacer o no disponía de energías para hacer la ronda de templos habitual en los viajes asiáticos, me dediqué a ver la tele taiwanesa, que es bastante diferente de la china, aunque las dos trabajen principalmente con el idioma mandarín.
Con la ayuda de algunas "capturas de pantalla", apunto algunas cosas que me llamaron la atención de la tele de Taiwán.
Por ejemplo, la existencia de varios canales budistas, que en China no hay, en los que un monje rapado y con cara bonachona da consejos a la gente. De éstos hay varios, y no sé cuántas horas se pasan los monjes hablando a la cámara pero a fe mía que son muchas.
 Para compensar, hay otros varios canales que por la noche sacan a chicas ligeritas de ropa, algo que tampoco se ve mucho en China. Ello incluye concursos de chicas en lencería similares a los de la época dorada de Teta Cinco, anuncios de teléfonos eróticos, y, lo más espectacular, spots de abueletes rodeados de mujeres deslumbrantes, para promocionar medicinas milagrosas y versiones orientales de la Viagra. Mucho escote, pero poco más, la sangre no llega al río (a menos que los hoteles tengan canal de cable en el que pongan películas porno japonesas).
Otra cosa que no verás en China y sí verás mucho en Taiwán son partidos de béisbol, un deporte que en la isla llevaron los japoneses en los años de colonización nipona (de finales del XIX hasta mediados del XX).

Por no hablar de la cobertura de noticias. No tienen ningún problema en dar noticias en las que se vea la inestabilidad interna, algo que en China se evitaría siempre que se pudiera. Por ejemplo: las manifestaciones del 6 de noviembre y las yoyas que en ellas se dieron policía e independentistas las emitieron en directo durante las más de 12 horas que duraron.
Pero además hay sitio para el "humor político", otra cosa que en China brilla por su ausencia. No hay problemas en caricaturizar al ex presidente Chen Shui-bian, ahora detenido, y ponerlo entre rejas...
O hacer un análisis, medio en broma medio en serio, del rancho que Chen está recibiendo en la cárcel y no está comiendo (pues se ha declarado en huelga de hambre).

También me sorprendió la abundancia de canales bursátiles, aburridos hasta la saciedad para el no versado, en los que se pasan las 24 horas enseñando gráficos y estadísticas para que la gente intente hacerse rica apostando en el mercado de valores.
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