Las puertas chinas pueden estar adornadas de muchas maneras: leones como los de las Cortes, tiras con proverbios en el dintel, niños gorditos, animales del zodíaco chino de ese año... Otra forma muy frecuente de decorarlas es situar en ellas, o a sus flancos, dos guerreros barbudos y armados, unos dioses de la puerta que vigilan la llegada de fantasmas, malos augurios e inspectores de hacienda.
El otro día, paseando por una ciudad de Taiwán muy chula que se llama Lukang ("Puerto de los Ciervos"), me encontré una versión modernizada de estos dioses de la puerta. El muchacho o muchacha que la ideó probablemente tuvo una infancia bastante parecida a la mía...
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