Cada vez que un líder chino va de visita a España o Latinoamérica, le suele pasar que su apellido es olvidado por los titulares de los diarios en nuestro idioma. Le ha pasado hace poco, por ejemplo, al primer ministro chino, Wen Jiabao, en su estancia a Madrid. Más de un medio de comunicación ha titulado cosas del palo de...
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Esos titulares equivaldrían a que en China pusieran "Wen y José Luis asisten a la inauguración de un hipódromo". Se olvidan de que en chino el apellido se coloca antes del nombre, como ocurre también en idiomas como el japonés, el coreano o el húngaro (este último lo sé porque lo vi hace unos días en Budapest, que antes yo tampoco me había coscao).
Para acordarse de que el chino tiene esta forma de usar los apellidos, lo mejor es acordarse de Mao. ¿Cómo se suele citar al señor de la verruga? ¿El presidente Mao, o el presidente Zedong? Se suele usar Mao, porque, en efecto, Mao era el apellido.
De todos modos, no me molesta demasiado que los medios españoles usen "Jiabao" a secas para referirse al primer ministro chino, porque, ahora que lo pienso, quizá se trata de publicidad subliminal de uno de los productos más fascinantes del supermercado chino: las pieles de mandarina secas, comercializadas en China con una marca que precisamente se llama así.


Jiabao es una marca de Cantón que comercializa toda clase de frutas secadas, sazonadas y envasadas, y uno de sus productos más exitosos son las mencionadas pieles. Yo hace muchos años que no las comía, porque su sabor me es un poco chocante, pero los titulares incorrectos en español me las han recordado y he comprado unas. Ya digo, creo que todo es un truco de Jiabao Limited para vender en España esas pieles de mandarina que los españoles, despilfarradores de nosotros, tiramos a la basura.

Su
sabor es extrañamente salado, con toques dulces, y no demasiado
parecido al que tiene una piel de mandarina normal, sin secar ni
procesar.
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