Seúl y Pekín guardan ciertas similitudes, y no sólo la de que han sido sedes de Juegos Olímpicos terminados en 8. Ambas ciudades, por ejemplo, han sufrido espectaculares incendios últimamente.
Si Pekín sufrió hace un par de meses el tremebundo incendio del Mandarin Oriental Hotel, del que he hablado ya no una, ni dos, sino tres veces, Seúl vio el año pasado cómo se le quemaba uno de sus monumentos más famosos, la Nandaemun (Gran Puerta del Sur), que me imagino era una de las antiguas entradas de la muralla que protegía a la ciudad de bandidos, ejércitos invasores y tigres siberianos.
Así era...

Así se quemó...

Y así se quedó.

Es curioso que los dos incendios, el pequinés y el de Seúl, se produjeron en tiempos similares, aunque con un año de diferencia: el del rascacielos de Pekín fue el 9 de febrero de 2009, a las 8 y media de la noche, y el de la puerta coreana fue el 10 de febrero de 2008, a las 8 y 50 de la noche también. Sin embargo, las circunstancias de ambos fuegos fueron distintas, ya que en el caso del Mandarin Oriental el desastre fue un accidente con fuegos artificiales incontrolados, mientras que la Nandaemun la socarró deliberadamente un señor que se quería quejar de un injusto trato de venta de tierras (en China también hay muchas protestas por cosas así).
Durante mi estancia en Seúl, yo ya ni me acordaba del incendio que se había producido un año antes, así que cuando vi esto
pensé simplemente que estaban restaurando la puerta y que continuaba mi mala suerte de ver todos los monumentos cubiertos de andamios, como me ocurrió en enero en el viaje por Europa.
Sin embargo, en las paredes de cartón que protegen la puerta se explica lo del incendio, y que esperan tenerla reconstruida en unos tres años.
Los que en ese tiempo quieran ver puertas antiguas en Seúl se tendrán que conformar con Dongdaemun, la Gran Puerta del Este, que no es tan espectacular pero por lo menos no está churruscada.
Una pena que Seúl perdiera una de las pocas estructuras antiguas que conservaba, está visto que la capital surcoreana nunca ha tenido suerte a la hora de conservar su patrimonio histórico.
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