El mundo de los alimentos con sabores raros en China nunca se acaba, como ya demostré aquí, aquí, aquí, aquí, aquí...
Hoy os presento un producto alimenticio chino que, aunque parezca raro de buenas a primeras, se ha acabado convirtiendo en un alimento básico en la pirámide alimenticia de mi organismo: los yogures de judías (o yogures de frijoles, para mis amigos los lectores latinoamericanos).
Judías pintas...

...y judías verdes.

Estos yogures no sólo saben a judía, sino que guardan en su interior un buen puñado de estas legumbres, crujientes pero blandas al mismo tiempo (mmmm...). No se asusten, estos yogures no tienen un sabor demasiado parecido al de una fabada asturiana: de las judías más bien lo que tienen es la textura.
Siempre ansioso por probar sabores nuevos, un día me compré uno de éstos, a pesar de que el uso de esas mismas judías en el 70 por ciento de los rellenos de la repostería china me habia hecho escupir en más de una ocasión un bollo o cruasán chino. Temeroso al principio, acabé disfrutando estos productos lacteoleguminosos, y ahora rara es la semana en la que no haya uno en mi nevera.
He de decir que las judías rojas y verdes que sirven de ingrediente a estos yogures, y a otros dulces chinos, no son exactamente iguales a las que usamos en los potajes hispanos. Yo diría que son más pequeñas y redondas, y los chinos rara vez las usan como ingrediente principal de un plato.
El mundo de las legumbres chinas es todavía algo oscuro para mí, que no he cocido demasiados garbanzos ni lentejas en este país. Yo diría que los primeros en China no existen, pero no podría estar cien por cien seguro de esta afirmación, y que las lentejas, judías, habas y otras leguminosas sí existen pero en colores, formas y tamaños más variados que en Occidente, hasta el punto de que en los supermercados chinos suele haber decenas de ellas en la sección de áridos y no hay quien se aclare sobre cómo hacer algo parecido a un cocido.
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