No muy lejos de Pekín, hay una pequeña ciudad llamada Zhengding. Sin ser un lugar muy turístico ni muy famoso, tiene sus templitos, su puerta de muralla y su aspecto de ciudad china dormida, por la que no ha pasado todavía la apisonadora del desarrollo frenético.
Quizá lo más espectacular de Zhengding es un templo budista que alberga una estatua de unos 20 metros de Guanyin, deidad de la que ya hable en una ocasión y que muchas veces se presenta con decenas de brazos, o incluso cientos si el escultor/pintor es paciente y detallista.
Cuando entras a la sala donde está la estatua, es posible que te lleves un pequeño susto. A mí me dio la impresión de toparme con una araña gigante, con decenas de brazos algo amenazantes... la visión es sobrecogedora. Se parece un poco al gran Buda de madera de sándalo que hay en el Templo Lama de Pekín, sólo que negro y con muchos brazos, cada uno de ellos portando un objeto.
La capa de varios centímetros de polvo que reposa sobre la imagen no hace sino darle un aspecto todavía más extraño. Ah, además hay unas escaleras para subir por el templo y contemplar a Guanyin desde varios puntos de vista.
Sólo por la impresión que da, os recomiendo, a los que estáis en Pekín, que os deis una escapada por Zhengding (dos horas en tren bala a Shijiazhuang, y de allí el autobús 201 os deja en esa localidad en media hora).
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