 El conflicto chino-uigur en Urumqi (no "Urumqui", como escriben erróneamente muchos medios de comunicación) está teniendo un alcance diplomático bastante inferior al conflicto que el año pasado protagonizaron, de forma casi calcada, los tibetanos en Lhasa. La razón, ya se ha dicho aquí antes, es la ausencia de un líder de la nación supuestamente oprimida (Rebiya Kadeer no es el Dalai Lama, primero porque no quiere y segundo porque no ejerce como líder religiosa). También subyace el recelo que en Occidente, desde hace mucho, o yo diría desde siempre, rodea a todo lo que tiene connotaciones islámicas.
Pese a ello, no se puede pasar por alto que el desastre ocurrido en Urumqi (los que lo quieran españolizar, por favor que pongan "Urumchi", como hace Rafa Poch) ha tenido una interesante ramificación internacional en un país donde era muy de esperar que la tuviera: Turquía.
Visité Estambul hace medio año, y os conté en un post que había visto en una calle estambulí un póster defendiendo la hermandad cultural de los turcos con muchos pueblos de Asia Central, entre ellos los uigures de lo que ellos llaman el "Dogu Turkistán" (Turkestán oriental). El Turkestán occidental sería el formado por los otros pueblos de Asia Central en países de la antigua URSS: kazajos, uzbecos, turcomanos, kirguizos, azeríes...(Pero ojo, no los tayikos de Tayikistán, también minoría étnica en China y emparentados más bien con los iraníes).
Los uigures son la mancha verde oscuro (el "agujero" de la mancha es el desiero del Taklimakán).
Idioma, religión, gastronomía y aspecto de estos pueblos túrquicos son parecidos, aunque creo que un turco y un uigur no se entienden si hablan sus respectivos lenguajes (además, los turcos no usan el alfabeto árabe y los uigures sí).
Por esa hermandad cultural y sentimental que les une, y que se puede comparar con la que tenemos españoles y latinoamericanos, el Gobierno turco es el que más virulentamente ha saltado contra el Gobierno chino tras los disturbios. Su primer ministro, Recep Erdogán (quien ya pude comprobar cuando estaba allí, en enero, que es un tipo con mucho genio y sin pelos en la lengua) incluso ha llegado a decir que las muertes de uigures son "casi un genocidio".
Erdogán se ha atrevido a pronunciar una palabra, "genocidio", que en Turquía es sumamente peligrosa, teniendo en cuenta que los turcos son acusados de haber cometido un genocidio brutal contra los armenios hace cosa de un siglo, y que mientras en el resto del mundo ese hecho está prácticamente asumido como cierto, en Turquía muy poca gente lo admite o puede siquiera soportar el que se lo mencionen.
Si Erdogán hablaba de genocidio, su ministro de Industria, de cuyo nombre no puedo acordarme, pedía poco antes el boicot a los productos chinos, también en protesta por la opresión a los "hermanos" uigures. Con ello, ya se formaba la dupla "genocidio + boicot" que el año pasado se lanzó contra el Gobierno chino por su tratamiento de la crisis en el Tíbet, una postura que en esta ocasión sólo ha adoptado Turquía, al menos de momento.
En todo esto subyace, como digo, un sentimiento nacionalista turco que considera muchos pueblos asiáticos como sus hermanos. Algunos extremistas de ese país incluso sueñan en una "Gran Turquía" que aglutinara a todos esos pueblos, desde Estambul hasta el extremo occidental de la Gran Muralla china, pasando por el Cáucaso, el mar Caspio o la meseta del Pamir.
Creo que casi nadie serio en Turquía se plantea un expansionismo por tierras que ni siquiera fueron suyas durante el Imperio Otomano, pero la afinidad cultural es innegable, y los mismos chinos la admiten: hace apenas un mes, el presidente turco, Abdulah Gul, pidió pasar por Xinjiang en su viaje oficial por China, y allí estuvo, precisamente en la después tristemente famosa Urumqi, o Urumchi, nunca Urumqui.
Por último, también me gustaría apuntar el silencio aparente de los otros países "túrquicos", los de Asia Central, con respecto a los enfrentamientos entre uigures y chinos. Las razones pueden ser varias, pero una que se me ocurre es que todos esos países tienen ya de por sí enfrentamientos étnicos (por ejemplo, en Kirguizistán la mayoría kirguiza no se lleva bien con la minoría uzbeca) y meterse en el berenjenal chino no puede sino perjudicar sus propios intereses nacionales. Otra posibilidad es que sí se estén quejando pero la prensa no les haga caso...
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