
Su Santidad Obama ha llegado hoy a Pekín para extender su mensaje de paz y felicidad. Obama hablará algo de economía (cooperar juntos contra la crisis), cambio climático (que China se implique más en la lucha, a ver si así EEUU puede luchar menos) y un poquito, pero sin grandes alharacas, de derechos humanos. El mensaje central de todo, imagino, será que EEUU y China, aunque tengan múltiples roces (Tíbet, derechos humanos, espionajes militares e industriales, comercio desequilibrado, Irán, Corea del Norte y, por encima de todo ello, Taiwán) seguramente se llevarán mejor en el siglo bipolar que se avecina de lo que se llevaron EEUU y la URSS. Al menos ésa es la idea...
Obama, de todos modos, no debe preocuparse demasiado, ya que no parece que la futura relación entre las dos superpotencias (si es que China se convierte en una y EEUU se mantiene como otra) vaya a ser tan tensa como la que en tiempos tuvieron la Casa Blanca y el Kremlin Rojo. Muchas razones apuntan a ello, pero este blog ha decidido escoger las 10 más extrañas. Allá van:
1 - Pekín y Washington tienen una diferencia horaria de 12 horas. Cuando el presidente Hu Jintao duerme, Obama trabaja, y viceversa. ¿Cómo te vas a llevar mal con alguien al que raramente vas a pillar despierto? 2 - En una hipotética guerra -dios no la quiera- un misil estadounidense programado para llegar a Pekín, al que se le cruzaran los cables, podría estallar en la ciudad estadounidense de Pekín. Del mismo modo, un misil chino programado para llegar a Manhattan podría equivocarse y caer en la réplica de la Gran Manzana que hay en la capital china. Demasiado complicado, mejor no iniciar hostilidades. 3 - China tiene un KFC en cada esquina, y un McDonalds cada dos. En EEUU también son omnipresentes los restaurantes chinos con reparto de rollitos primaverales a domicilio. Estas embajadas gastronómicas bilaterales harán lo que haga falta para que sus negocios no se arruinen por un quítame allá esos submarinos. 4 - Si las superproducciones de acción que saca Hollywood son un reflejo -como dicen algunos conspiranoicos- de la propaganda bélica estadounidense, la última gran obra del género "desastres" que ha sacado la Meca del Cine, un peliculón que recomiendo encarecidamente llamado 2012, revela que algo está cambiando en la forma que los directores -ergo, el Pentágono- tienen de ver China. No os puedo contar más, vedla y veréis que China ha dejado de ser el malo de la película. 5 - Los chinos llaman a EEUU Meiguo (美国), "el país bello", hooooombre, que detallazo... ¿cómo os vais a enfadar con ellos luego, Obama y sucesores? 6 - Una Guerra Fría con bloques como los que hubo en la época EEUU-URSS sería un caos, porque hay países que son amigos de ambos o enemigos de ambos. Pakistán, por ejemplo, es viejo aliado tanto de Pekín como de Washington. Con Japón, China no se lleva muy bien, y aunque nipones y estadounidenses mantienen buena relación, el recuerdo de Hiroshima supongo que estará presente en muchos japoneses. Rusia tiene tiranteces tanto con EEUU como con China (reclamaciones territoriales, preocupación rusa por la migración china al país, etc). India, que no tiene precisamente un idilio con China (da cobijo al Dalai Lama, no han acordado aún sus fronteras), no tiene con EEUU grandes problemas, pero sí los tiene con el gran amigo americano de la zona, Pakistán. En resumen, sería un jaleo. 7 - Ambos pueblos comparten una característica cultural que los une con fuerza: sus turistas gritan como si en ello les fuera la vida, allá por donde van. Esto, que puede resultar molesto en otros lugares, puede conseguir que los visitantes estadounidenses se sientan como en casa en China, y viceversa. Y no te vas a liar a lanzar bombas al país donde más a gusto estás... 8 - Los hijos de los mandatarios chinos están casi todos estudiando en Harvard y Yale para ser unos hombres de éxito en el futuro. La familia es lo primero: nada de llevarte mal con el país donde están tus churumbeles. 9 - Es habitual que a nivel de países, como pasa con las personas, los gobiernos más "abusones" se metan con los que son más pequeños que ellos. Pero resulta que China y EEUU tienen prácticamente el mismo tamaño, hasta el punto de que no está claro cuál de los dos es más grande -en extensión de tierra- que el otro. Esto anularía la ley social de que "el pez grande se come al chico". 10 - Aunque el himno oficial chino es la Marcha de los Voluntarios, el no oficial, lo que verdaderamente suena en todas partes del gigante asiático, es la música del saxofonista de Seattle Kenny G, particularmente su disco de canciones chinas. Atacar la patria de este americano con corazón chino es sencillamente impensable para el Ejército de Liberación Popular.

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