
Desde un tren bala que va de Pekín a Shanghai, celebro brindando con champán junto a revisores, viajeros, maquinistas y dos mulatas en tanga el cuarto aniversario de este blog nacido una fría noche del 21 de noviembre de 2005, cuando el mundo estaba en sus albores, los dinosaurios dominaban la Tierra y Fraga usaba pantalones cortos.
Como el chinochaniversario se produce siempre, más o menos, al final del año, suele ser tradición que en él reflexione sobre el último año de posteos. Lo intentaré, aunque no tengo muy claro cómo definirlo: si 2006 fue el año de los inicios, 2007 el de los premios y 2008 el de las polémicas, ¿qué ha sido 2009?
Quizá habría que definir al año 2009 para este blog con la desgastada palabra que más ha sonado en todos los lugares del mundo: un año de crisis. Chinochano ha descendido bastante en el ritmo de posteo, ha habido polémicas pero menos intensas que en el intenso 2008, y en general se produjo algo de pereza y amodorramiento por parte del autor, que, fíjate que casualidad, soy yo mismo...
¿A qué se ha debido? Muy sencillo. El auténtico Chinochano está actualmente en Hollywood, participando en la versión cinematográfica de El Equipo A, donde encarnará a M.A. Barracus. Yo, Fermín Dundi, soy su sustituto desde hace siete meses, y aunque intento dar la talla, no puedo alcanzar su nivel de friquismo, así que espero que me perdonéis. Aunque apenas os habíais dado cuenta del cambiazo, ¿a que no?
Bromas aparte, este año he decidido descomprimirme un poco tras el intenso ritmo de posteo de años anteriores, estar menos noches ante el ordenador y descansar un poco la vista de la pantalla, porque cada vez estoy más cegato. Los años no pasan en balde, y aunque soy joven e inocente de corazón, ya no tengo la misma energía mental que hace cuatro años. Por otro lado, me he obligado a mí mismo a escribir menos para dormir más, y para tener más vida social, porque llevaba unos años en los que dormir ocho horas una noche era una utopía y en los que hasta los monjes eremitas se jactaban de salir más que yo.
En realidad, estoy contento con el resultado: aun reduciendo el ritmo de posteo, el número de visitas diarias se ha mantenido, y además hace apenas un mes llegué por fin al millón de visitantes, cifra que da derecho a un jamón, tengo entendido. Hubo muchos temas que me gustaría haber tratado aquí pero no lo hice, por mi autoimpuesta limitación, pero a pesar de ello hubo tiempo para echarse unas risas, discutir y llorar a moco tendido. Al mismo tiempo, en el mundo real tomé más el aire, salí por los bares, y las mujeres de Pekín se rifaron mi cuerpo noche tras noche.
A la "crisis" –bien entendida- en Chinochano se ha añadido el hecho de que el mundo de los blogs, en general, está también en crisis. Muchos han hablado ya de "la muerte de los blogs", quizá exagerando un poco, pero sí que es cierto que ya no son esa cosa tan megademoda que fueron en 2005, cuando yo empecé el mío. Ahora Facebook y Twitter, dos cosas que no puedo usar en China porque están censuradas, son lo más en boga de Internet, aunque a mí sigue gustándome más el formato blog. El problema es que muchos blogs sobre China han dejado de actualizarse, entra menos gente nueva a comentar, nos enlazamos menos entre nosotros… El mundillo se ha acabado un poco, es cierto, pero yo sigo estando a gusto en él.
Otra crisis en este año que ha afectado a Chinochano ha sido la del país del que habla, China. No me refiero a crisis económica, pues en el gigante asiático ésta se ha sentido bastante menos dura que en el resto del mundo –e incluso le ha ayudado a auparse más como potencia mundial- sino a cierta crisis de ideas, de inspiración, de novedades… El país asiático, tras los Juegos Olímpicos, ha caído en cierto periodo de resaca del que sigue sin recuperarse. Está más cerrado, más aburrido, ya no sorprende, sólo da titulares por sus maldades o por soporíferas cifras económicas. Esto yo, como piriodisto que soy, lo he notado bastante en lo informativo: ¡qué pocas cosas de China se han contado en los diarios extranjeros o en la propaganda china que realmente me parecieran interesantes o novedosas! Era todo como un déjà vu, las mismas críticas extranjeras, las mismas alabanzas chinas…
El país se ha cerrado bastante informativamente hablando, tanto por su Gobierno, que desconfía más ahora del exterior y ha echado el cerrojo dejando de contar un montón de cosas –ya es que ni reporta los accidentes mineros, que eran el suceso diario obligatorio en años anteriores- como por la prensa exterior, que se ha centrado, más que nunca, en los aspectos negativos de China, quizá como válvula de escape ante la crisis de Occidente.
Bah, quién sabe, quizá simplemente es que yo estoy ya un poco cansado de leer cosas sobre China, buenas o malas, tras tantos años aquí…
En resumen, un año de crisis en China, en el mundo de los blogs y en Chinochano. ¡Inyectadme capital como al Banco de Santander, per favore!
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