En los comentarios del post anterior me preguntaban sobre la isla de Hainan, que fue el lugar donde tomé las fotos de todos los objetos en papel y cartulina que os enseñé. Marchando un post de esas tierras.
Hainan está en el extremo sureste chino, y es la única zona de clima tropical que tiene el país. Es una especie de Florida de China, una protuberancia en su sureste a la que desean ir todos los chinos de vacaciones sobre todo en enero, cuando en el norte aprieta el frío. Se hizo famosa en 2001 por ser escenario de un grave incidente aéreo entre China y EEUU, y también es conocida por ser la patria chica de las históricas hermanas Soong.
 Con unas playas bastante decentes, la isla, todavía no excesivamente mancillada por la contaminación y la industria, es sinónimo del paraíso para los habitantes del país, aunque lo cierto es que tampoco son tantos los que la visitan, porque los chinos tampoco son muy de playa y el lugar es algo lejano y caro para el bolsillo medio. Sin embargo, es de esperar que en pocos años su turismo vaya a más, y ya se ven muchas grúas construyendo campos de golf y hoteles cual si de una playa levantina se tratara.
La ciudad playera por excelencia de la isla es Sanya, en el extremo sur, con un turismo ya bastante desarrollado pero todavía no demasiado agobiante, y reciente sede de varios concursos de Miss y Mister Mundo. Este lugar no sólo es frecuentado por turistas chinos, sino también por muchísimos rusos, hasta el punto que todos los restaurantes y hoteles de la playa (sobre todo en Dadonghai, que es la más popular) están en cirílico y sirven platos rusos. Por ello todos los chinos se empeñaban en hablarme en ruso cuando paseaba por la calle, diciéndome "dosvidania", "prosit" y cosas todavía peores. Yo diría que es incluso más ruso que la ex colonia rusa de Harbin, en el noreste de China. Por lo visto, la mayoría de los rusos que llegan allí son de Siberia Oriental y alrededores (Vladivostok, Javarovsk), esos lugares donde la gente en invierno se mete dentro de la nevera para entrar en calor.
Sanya está bien, pero tampoco entendí muy bien por qué a los rusos les da tanto por ir allí y no a Phuket (Tailandia) o Bali (Indonesia), por poner dos ejemplos de playas que están más o menos en la misma zona, son igual de baratas, y tienen mayor fama. Imagino que la razón está en que muchos rusos de cerca de la frontera tienen más fácil sacarse el visado para China que para otros países vecinos, o quizá se deba a que en el pasado los soviéticos orientales ya iban a Hainan y se ha seguido la tradición. Todavía no lo tengo muy claro.
 Una siberiana tomando el sol que tanto echará de menos en su Tirititovsk natal.
Las playas de Sanya parecen estar bastante bien, aunque a mí la verdad es que todas las playas del mundo me parecen iguales y no soy el más indicado para calificarlas. Están limpias, no muy atestadas, el agua a buena temperatura incluso en invierno... Sólo diré que se echa en falta un poco más de oleaje, y que la playa más famosa de la ciudad, que se llama Yalongwan, es, diciéndolo con palabras dulces y amables, una puta mierda: está en el lugar exacto donde Napoleón perdió el gorro, y prácticamente está vetada a todo aquel que no se aloje en uno de sus caros hoteles. Pues se pueden comer su arenita con gambas, los dueños de esos exclusivos establecimientos.
Aprovechando el post podría contaros alguna cosa sobre las costumbres de los chinos a la hora de ir a la playa, pero soy tan vago que os remitiré a otro post en el que ya os las conté. O si lo preferís, las resumo en una frase: uso muy extendido del flotador incluso entre adultos, bañadores-falda de lo más recatado, nada de tomar el sol que es malo para la piel, y todos jugando con la arena, los adultos más que los niños (hay que tener en cuenta que muchos de esos adultos es la primera vez que van a la playa y disfrutan como chiquillos en ella). Además de castillitos, los hay que hacen murallas chinas de arena, algo que me pareció glorioso.


 Improvisando un gorro de baño con una bolsa de basura.
No os puedo contar mucho más de Hainan, porque estuve casi todo el tiempo bajo una sombrilla (yo en eso soy como los chinos). Sí me gustaría comentar una costumbre hainanesa que me llamó la atención, e incluso grabé vídeos de ella, pero voy a haceros chantaje: sólo la contaré, en mi próximo post, si el actual recibe 100 comentarios. Bueno, 50. Vale, dejémoslo en 20.
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