Whitney Houston, tenemos un problema
21 de Diciembre, 2009, 0:01
Hace unos días nombré de pasada a una china que se ha hecho muy famosa este año llamada Lou Jing, y en los comentarios de aquel post prometí hablar de ella en el blog, cosa que va a ocurrir ahora mismo a menos que alguien me lo impida.
Lou Jing es una chica mestiza, hija de madre china y padre africano (que dejó a su madre antes de que Lou naciera), y que se ha hecho muy famosa en el país asiático después de participar en un concurso tipo "Operación Triunfo" en la televisión de su ciudad, Shanghai.
Lou, de 20 años, enseguida llamó la atención de los espectadores por su aspecto diferente, pero no toda esa atención canalizó bien: algunos imbéciles se dedicaron a insultarla a través de Internet, diciendo que no era china y por tanto no merecía participar en el programa, o que si era la hija secreta de Obama... En fin, idioteces gordas.
Lou no ganó el concurso, pero indudablemente fue la que más famosa se hizo en él, hasta el punto de que ahora trabaja como presentadora en el mismo canal (Dragon TV). La joven -apodada "la Chica Chocolate" o "La Perla Negra"- lo debió pasar un poco mal por las barbaridades que de ella se escribieron, pero también hay que decir que encontró muchas voces de apoyo en China.
 Lou de pequeñaja
El suceso motivó un debate, dentro y fuera de China, sobre si los chinos son o no racistas, similar al que "sufrió" España cuando a la prensa inglesa le dio por etiquetarnos como tales, a raíz de ciertos insultos en los estadios de fútbol, unas desafortunadas declaraciones de Luis Aragonés o el nulo sentido del humor con el que se tomaron los tabloides el célebre anuncio de la ÑBA con los ojos achinados.
Yo aquí no voy a dar más que mi opinión, que empieza con el comentario "qué fácil es ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio". Es posible que algunos chinos sean racistas, pero sinceramente, nunca me ha parecido un tema grave, y menos teniendo en cuenta que a lo largo de la historia los chinos han sido mucho más víctimas del racismo que responsables de él, por su condición de emigrantes a otras tierras donde su color es diferente (son conocidos los casos en el EEUU del siglo XIX, o los frecuentes ataques a la comunidad china en Indonesia). Sinceramente, hablar del racismo en China me suena raro y algo forzado, es como si nos pusiéramos a hablar de homofobia contra los chicos gays por parte del colectivo de las lesbianas.
Los chinos han sido en muchas épocas víctimas del racismo, y para colmo el racismo contra ellos se interpreta de manera más amable que contra otros pueblos. Por ejemplo, en España tienen la etiqueta de "riámonos de ellos, que no se quejan" (así de claro lo ponía hace poco un chiste de El Jueves). Reírse de los negros o de los magrebíes (antes moros) está ya muy mal visto, pero los chinos -también conocidos como "chinorris", una palabra que no es considerada tan ofensiva como "negrata", "sudaca" o "moraco"- siguen siendo tan risibles ahora como hace décadas. Entendedme, no estoy cien por cien en contra de los chistes de chinos (yo también me río a veces de sus cosas en el blog), pero sí de aquellos que se basen en prejuicios o en creencias falsas sobre ellos, o aquellos que ofenden por ofender. Y no tratarles igual que a otros colectivos, hasta en asuntos de humor, es discriminación.
Eso pasa en el extranjero, pero también a veces en la propia China: no son pocas las veces en que los extranjeros dedican una cena o una quedada con sus amigos también foráneos a meterse con los chinos sin control, unas conversaciones que he sufrido en muchas ocasiones y que me recuerdan a los colonos ingleses que en un exclusivo club de la Birmania rural renegaban todos los días contra los birmanos en el maravilloso "Días de Birmania" de George Orwell.
Pese a ello, ¿aún hay energías para acusar a los chinos de racistas? Bueno, tal vez los chinos que han insultado a Lou Jing tengan un problema, pero también creo que los que sólo se fijan en los chinos racistas y no en los extranjeros racistas, o en los chinos a los que sencillamente se la suda el color de la piel del prójimo (una gran mayoría) tienen también un problema.
Dicho todo lo anterior, hay que reconocer, no obstante, que el debate sobre el racismo en China no sólo ha surgido entre extranjeros o entre los medios de otros países, sino también dentro de la nación asiática: los propios chinos, tras el caso Lou Jing, se han preguntado ellos mismos si tienen un problema con el racismo o no.
Lo cierto es que China a lo largo de la historia ha sido un lugar relativamente cerrado, y ello se nota en la actitud del país al extranjero, a veces distante, a veces extraña (pero no excesivamente agresiva u ofensiva, diría yo). Los extranjeros aquí somos a veces tratados excesivamente bien, y otras como monederos andantes, por lo que, haciendo la media, diría que nos tratan "normal", pero claro, esa media tiene muchos altibajos... Te puedes encontrar desde lugares en los que tu presencia es como la de un semidios al que se ofrecen los mejores pollos del pueblo en sacrificio, y otros en los que por ser extranjero has de pagar entrada, mientras los nacionales se pasean gratuitamente.
No obstante, sí es verdad que entre los chinos el color de la piel a veces es entendido como señal de estatus social: los chinos de piel más blanca son los ricos, los chinos de piel más oscura los pobres, es decir, los campesinos que trabajan al sol. Aunque yo creo que eso no es racismo exactamente, sino clasismo.
Quizá sí se deba considerar racismo lo que muchos chinos sienten y dicen hacia los japoneses. Aunque conviene recordar que los japoneses trataron a los chinos con la misma cordialidad con la que los nazis trataron a los judíos, por lo que más que racismo se debería entender como revanchismo. También se debe tener en cuenta que el sentimiento antijaponés no es exclusivamente chino, sino que se extiende a toda Asia Oriental (los coreanos tampoco son niponófilos precisamente). Por otro lado, el sentimiento antijaponés no impide que en una ciudad como Shanghai haya una comunidad de hombres de negocios japoneses que viven como reyes, o que el japonés sea una de las lenguas extranjeras más estudiadas en China (no obstante, está muy lejos del inglés).
Finalmente, y concretando el tema al caso Lou Jing, el presunto racismo hacia los negros en China, si bien puede existir entre algún que otro chino ("algún que otro" en un país tan grande puede a lo mejor traducirse en millones de personas, claro), no es ni puede considerarse como un problema general o social (el único incidente que pueda considerarse como tal ocurrió en 1988 y no parece que vaya a repetirse). Los negros en China son en su mayoría estudiantes o negociantes de paso (donde más hay es en Cantón), y si bien a veces pueden recibir alguna mala cara en una tienda, en mis ocho años aquí nunca he oído hablar de ataques físicos contra ellos.
Tengo alguna que otra vivencia personal en torno a este tema... Un ugandés que conocí hace tiempo me contaba que le costó mucho ligar con chinas porque no les gustaba, pero oye, ¡finalmente lo logró, y buen guapa moza! Mi ex novia no creo que fuera racista, pero era peculiar en muchos asuntos, y por ejemplo a los negros les tenía miedo, no sé por qué razón, hasta el punto de que una vez en París uno se le acercó para intentar ligar con ella y ella se pusó a gritar histérica (a mí me pareció más una anécdota de humor absurdo que un caso de racismo). Los negros en Pekín tienen algo de mala fama, se les suele ver como narcotraficantes, y bueno, si bien es más que obvio que no todos los negros en la ciudad son camellos, hay que estar ciego para no darse cuenta de que muchos de los camellos en la ciudad -paséense en Sanlitun y véanlo- son, efectivamente, negros.
Por otro lado, si al leer unos comentarios de idiotas en Internet insultando a Lou Jing una persona o un periódico ya deduce que todos los chinos son racistas, entonces, al pasar un sábado noche en Salsa Caribe (una de las discotecas latinas de Pekín) ese mismo generalizador compulsivo llegará a la conclusión de que todos los chinos -o por lo menos todas las chinas- son africanófilos (en el sentido más sexual de esta palabra). Los africanos acaparan allí a todas las señoras, ¡me voy a declarar yo víctima del racismo antiblanco en el interior de ese bar!
Para terminar, relajando un poco la espinosa temática de hoy, diré que Lou Jing no es el primer chino con mezcla africana que se ha hecho famoso en el país en los últimos años. Otro de ellos es Ding Hui, jugador de la selección china de voleibol. No parece de momento que él chavalete haya tenido problemas de racismo.
 PD: Quería dedicar este post también a hablar del "racismo" en el lenguaje chino, pero sería alargar excesivamente la entrada, así que lo dejo para el próximo viernes lunes miércoles de la semana que viene, que el miércoles de esta semana, el viernes y el lunes tengo otras cosas pendientes. Dios, este blog tiene la agenda más apretada que Zapatero...
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