No hay mejor remedio contra el insomnio que ver la televisión de madrugada, creada en laboratorios malignos exclusivamente para causar sopor. Esto pasa aquí y en Madrid (variante china del dicho "aquí y en Pekín").
La televisión de madrugada en China es tan aburrida como la española, o más, aunque hay que decir que la tele china es bastante soporífera en cualquier parrilla horaria, así que la cosa tampoco tiene mucho mérito.
Hace unos días aproveché una noche algo insomne para volver a comprobar cómo es la tele nocturna en China, y me encontré con lo siguiente:
1- Programas de teletienda al más puro estilo Antena 3. Y también con predominio de productos para perder peso. Se echan en falta los cuchillos Ginsu y a Chuck Norris vendiendo abrillantador de automóviles, pero en la tele china también podemos descubrir a las tantas de la noche que la pequeña pantalla nos ofrece un reproducctor de música y cine multiformato (como el de la foto) o una medicina milagrosa a precios inigualables.
2- Cartas de ajuste. Como es de esperar, no todos los canales trabajan de madrugada, algunos se toman un descanso y ofrecen un hipnotizante cuadro en el que hay muchos grises y poco color, a diferencia de las cartas de ajuste españolas. En la de la foto, perteneciente al canal local de Pekín (BTV), un puntito blanco se va moviendo por la pantalla y entretiene de lo lindo.
3- Fútbol europeo. Una de las grandes diferencias de la tele de madrugada china con respecto a la europea es que, gracias a la diferencia horaria, el que no pueda dormir puede regalarse un partido de las ligas española, italiana, alemana... Hace un tiempo también se podía ver la inglesa, pero la quitaron para ponerla en un canal de pago. Al día siguiente los vuelven a transmitir en diferido. Con diferencia, lo mejor de la tele nocturna china, incluso aunque odies el fútbol.

4- CCTV-9 dando la chapa. El canal en inglés de la televisión nacional china es un horrible bucle que emite una y otra vez los mismos programas, hasta el punto de que en una semana te pueden poner el mismo reportaje de las cuevas budistas de Mogao 50 veces, y este número no es en absoluto una exageración. A veces, cuando voy de viaje, me pongo este canal por la noche para que me haga compañía, y llega un momento en que soy capaz de repetir los diálogos. En cuanto a contenidos, puedo aguantar hasta cierto punto que sea propaganda del gobierno, pero no lo aburrida y carente de imaginación que es. En resumen, mano de santo para el insomnio.

5- Clásicos del cine cutrongo. A semejanza de la tele española, los canales chinos (sobre todo CCTV-6, dedicado exclusivamente al cine) suelen aprovechar la madrugada para emitir esas películas que se les están quedando apolilladas en el archivo, generalmente comedias tontas hongkonesas de los años 80 y 90. Algunas suelen tener subtítulos en inglés, o algo parecido al inglés. Su nivel de gracia es bastante similar al de las pelis de Pajares y Esteso, pero sin domingas al aire. Otro somnífero eficaz.

6- Billar. El canal deportivo nacional (CCTV-5) siente una enorme pasión por el billar, seguramente por el hecho de que uno de los mejores jugadores del mundo es chino (Ding Junhui). Rara es la noche en la que CCTV no saca una partida de este deporte, silencioso como pocos. En más de una ocasión me he pasado horas viéndolo para intentar adivinar cuáles son sus reglas, pero me rindo: no tengo ni repajolera idea de lo que hay que hacer para ganar, ya que al parecer no basta sólo con meter las bolas en los agujeros.

7- Series chinas de época. Probablemente un 75 por ciento de la programación de todos los canales generalistas de China, tanto los nacionales como los provinciales y locales, son telenovelas chinas, muchas de ellas ambientadas en las diversas dinastías que ha tenido el país. De madrugada, también. Los actores son bastante pésimos, porque en China hay una manía de sobreactuar que creo es herencia de la ópera de Pekín y otros géneros tradicionales. El vestuario y la ambientación, no obstante, te entretienen unos minutos la vista antes de que tus párpados se cierren y tu alma se entrege a los brazos de Morfeo.
También hay que decir que en la madrugada china no hay dos clásicos de la tele nocturna occidental: ni porno cutrelux, ni teletimos. Habrá que esperar para que a los chinos se les ofrezca la posibilidad de hacerse millonarios intentando adivinar una ciudad que empieza por P y acaba por "kin".
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