Un buen día, me enteré de que en China a los pistachos se les llama kaixinguo (开心果), un nombre de lo más curioso porque está formado por la palabra "feliz" (kaixin, 开心) y la palabra "fruta" (guo, 果). Por tanto, el pistacho para los chinos es una "fruta feliz".
No le di más vueltas al intrascendente detalle hasta mucho tiempo después, en un día en el que decidí zamparme una bolsa de "frutas felices".
Mientras lo hacía, me quedé mirando uno de los pistachos, distraído y ocioso, cuando de repente, casi a modo de iluminación divina, me fue revelado el porqué del curioso nombre que los chinos pusieron a este fruto seco.
¡Qué maravilla! Me alegró el día...
Estoy seguro de que el primer chino que vio un pistacho y decidió denominarlo "fruta feliz" era un tipo fantástico, capaz de ver las cosas -incluso las más pequeñas- con un ángulo original y diferente al del resto de los mortales. Un poco como las greguerías de Ramón Gómez de la Serna.
El chino mandarín tiene muchas curiosidades de este tipo escondidas en su aspecto complicado e impenetrable, como bien saben aquéllos que lo estudian.
Estudiantes, ¿se os ocurren más ejemplos de palabras chinas con aires de greguería?
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