 No tenía pensado escribir hoy, porque estamos teniendo una semana bastante ajetreada en el trabajo y llego a casa rendido, pero bueno, no quería yo hacer un feo olvidando que China ha tenido esta semana, menos de dos años después del anterior, otro gran terremoto de fatales consecuencias, esta vez en la provincia de Qinghai.
No parece que vaya a tener las enormes dimensiones del que en 2008 mató a 90.000 personas en Sichuan, aunque de todos modos el número de víctimas, a juicio de los 600 muertos actuales y los 300 desaparecidos, podría rondar el millar, lo que ya lo convierte en el segundo peor del año (por detrás del de Haití, por delante del de Chile). El seísmo de Sichuan hace dos años afectó a una zona bastante más poblada que el de ayer, destrozando varias ciudades en una provincia, Sichuan, donde viven la friolera de 100 millones de personas. El de Qinghai se ha producido en una provincia de población mucho más dispersa, cinco millones de personas repartidas en un área más grande que España. De hecho, en Qinghai hay terremotos fuertes casi cada mes, sólo que esta vez una de las pocas localidades que hay en la zona ha sufrido de lleno el temblor. Una pena.
China está otra vez que no gana para disgustos, y, como pasó en 2008, en la víspera de una gran fiesta (entonces fueron los JJOO, esta vez es la Expo Universal de Shanghái, para la que sólo quedan dos semanas). La numerología china ya advertía que el día de ayer era de los funestos. 14 del mes 4, cuando el 4 en chino ("si") suena similar a la palabra "muerte" (también "si", aunque con tono diferente), y 14 ("yao si") suena igualmente similar a la frase "va a morir" ("yao si" con otro tono).
La provincia es bastante desconocida incluso para los propios chinos, una especie de "Siberia china" a la que eran deportados los enemigos de Mao en tiempos. Políticamente, es muy sensible, porque los tibetanos en el exilio la consideran parte del "Gran Tíbet", el hipotético territorio que ellos querrían fuera independiente del resto de China. Es en Qinghai, de hecho, donde nació el Dalai Lama actual, y no en la vecina Región Autónoma del Tíbet (el Tíbet oficial para el Gobierno chino). La mayoría de las víctimas del seísmo, por lo demás, han sido de etnia tibetana.
Por otro lado, la provincia reviste una enorme importancia estratégica en lo que a agua se refiere, y si, como dicen algunos, las guerras del futuro serán por el agua (no sólo la del Ebro), Qinghai podría ser un punto caliente de esas batallas. No en vano, en esta remota provincia nacen nada más y nada menos que el Yangtsé, el Amarillo y el Mekong, los tres grandes ríos del este de Asia.
También es la provincia por la que pasa buena parte del Tren al Tíbet. Cuando tomé ese tren en 2006, admiré los paisajes de la provincia, mezcla de desiertos casi lunares y praderas tibetanas. Qinghai tiene además el lago más grande de China, que da nombre a la provincia entera (ver foto del principio), y alrededor de él se celebra la carrera ciclista más famosa del Reino de las Bicicletas chino: el Tour de Qinghai, que por la altura a la que se desarrolla debe ser bastante extenuante. En alguna ocasión ha sido ganado por los siempre excelentes escaladores españoles (¡Escartín, ven a correrlo!).
Qinghai (que significa "mar verde", muy apropiado para un lugar que está en buena parte cubierto de praderas) es una de las pocas provincias chinas que no he visitado, fuera de mi citado paseo a través de ella en tren, pero ha querido la casualidad que este seísmo me sirviera para descubrir que en la zona hay una agencia de viajes dirigida por español que organiza tours por esos lares, así que no descarto algún día contactar con él y hacerme una escapada por esa provincia, donde debe haber unas montañas y unos paisajes naturales impresionantes.
En fin, condolencias del autor de este blog, e imagino que de muchos de los lectores, para las víctimas del terremoto de Qinghai. Aún guardo tristes imágenes de cuando estuve en Sichuan, hace dos años, y me puedo imaginar lo terrible que está siendo para los supervivientes. A ver si la tierra se está quieta de una vez...

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