La verdad es que el anuncio ha sido un poco apresurado, y ha mostrado la gran cagaprisa que los periodistas tenemos por declarar a China la gran archirrival económica de los USA. Apresurado porque para empezar el año no ha terminado, y estas cosas deben de compararse sumando los PIBs anuales. Y porque el PIB del periodo abril-junio fue, efectivamente, mayor en China que en Japón, pero el PIB enero-junio todavía fue mayor en Japón que en China. Lo dicho, muchas, muchísimas prisas.
En todo caso, lo cierto es que el PIB de China hoy en día es bastante impresionante, y más si lo comparamos con el de hace unas décadas. Cuando llegué a este país, allá por 2001, debía ser el octavo del mundo. A mitad de década adelantó a tres potencias europeas (Francia, Italia y Reino Unido), poco después a Alemania, y ahora acecha a Japón.
La producción de China es tal, que si vemos el PIB de cada provincia china, lo podemos comparar sin problemas con el de países enteros, algunos de ellos en el grupo de los desarrollados...
...y aquí es donde entra mi pasión por hacer mapas de China, pasión que ya he mostrado en otras ocasiones.
He elaborado un mapa en el que identifico cada división administrativa china con un PIB nacional al que se parece. La idea la he tomado de un gráfico parecido pero elaborado con los estados de EEUU, que salió el otro día en GraphJam. Aquel mapa usaba los nombres de los países, yo prefiero usar sus banderas. Es sólo un juego, no lo toméis muy en serio, pero allá va la representación:
Para el que no conozca mucho las banderas del mundo o las subdivisiones de China, hago una tabla de equivalencias, ordenada de mayor a menor PIB: Cantón - Indonesia Jiangsu - Suiza Shandong - Bélgica Zhejiang - Grecia Henan - Sudáfrica Hebei - Finlandia Liaoning - Portugal Shanghai - Irlanda Hong Kong - Israel Sichuan - República Checa Hunan - Egipto Hubei - Singapur Fujian - Filipinas Pekín - Nigeria Anhui - Argelia Mongolia Interior - Hungría Heilongjiang - Perú Shaanxi - Nueva Zelanda Guangxi - Ucrania Jiangxi - Kuwait Tianjin - Kazajistán Shanxi - Bangladesh Jilin - Vietnam Chongqing - Marruecos Yunnan - Eslovaquia Xinjiang - Croacia Guizhou - Ecuador Gansu - Eslovenia Hainan - Panamá Ningxia - Estonia Qinghai - Uganda Macao - Bolivia Tíbet - Haití
Del mapa me llaman la atención varias cosas:
- El hecho de que el PIB de las zonas más desarrolladas del este de China (Jiangsu, Zhejiang, Shanghai, Shandong, Liaoning, incluso Hebei) pueda compararse al de países pequeños pero relativamente ricos de Europa Occidental tales como Irlanda, Suiza, Bélgica, Portugal, Grecia, Finlandia...
- Las provincias del interior son menos ricas, pero el PIB de algunas todavía es comparable al de países europeos, en este caso del este: Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, la República Checa, Ucrania...
- Cantón, la provincia más desarrollada de China, tiene un PIB comparable al de Indonesia, uno de los países más poblados del mundo y con enorme riqueza en recursos naturales.
- En el otro extremo, es descorazonador ver la pobreza de la Meseta Tibetana: Qinghai, en la parte oriental de esa meseta, tiene un PIB comparable al de Uganda, mientras que la región del Tíbet, en peor situación todavía, apenas supera la producción de Haití, el país más pobre de América.
- Los pequineses podemos compararnos con los nigerianos. No está mal, un país con una población gigantesca y rebosante de petróleo, aunque me consta que no es el mejor lugar para vivir, precisamente.
El anterior mapa, al igual que cualquier lista de PIBs que hagamos, no tiene en cuenta algo muy importante, la gente que hay en cada país. Sí, China tiene un PIB similar al de Japón, ¡pero su población es diez veces más grande que la nipona!
Esto se resuelve en macroeconomía con la renta per cápita, que resulta de dividir el PIB de un país por su población, un indicador que tampoco es perfecto pero ayuda a ver otras cosas.
China, el país con más habitantes del mundo, la segunda economía mundial, la fábrica del mundo, etc, etc, tiene una renta per cápita comparable a la de lugares como Albania o Angola, aproximadamente en la posición número 100 de las 200 naciones del mundo.
Un mapa como el de antes, pero teniendo en cuenta la renta per cápita de cada subdivisión china, quedaría muy diferente al que hemos visto. Sería más o menos algo así:
Elaborando otra vez la lista de antes, de mayor a menor... Macao - Canadá Hong Kong - Grecia Shanghai - Polonia Pekín - Uruguay Tianjin - Chile Zhejiang - Montenegro Jiangsu - Costa Rica Cantón - Botswana Mongolia Interior - Jamaica Shandong - Bielorrusia Liaoning - Colombia Fujian - República Dominicana Jilin - Jordania Hebei - El Salvador Chongqing - Fiji Shaanxi - Cabo Verde Heilongjiang - Tonga Hubei - Kosovo Shanxi - Marruecos Ningxia - Armenia Henan - Samoa Hunan - Vanuatu Xinjiang - Guatemala Qinghai - Georgia Hainan - Islas Marshall Sichuan - Suazilandia Jiangxi - Siria Anhui - Ucrania Guangxi - Paraguay Tíbet - Egipto Yunnan - Honduras Gansu - Bhután Guizhou - Moldavia
De este segundo mapa, se me ocurren otras reflexiones:
- Es menos "espectacular" que el anterior, aparecen países que creo que llaman menos la atención, por tanto parece dar a entender que China "impresiona" menos si se tiene en cuenta lo que toca por cabeza, y no el total de riqueza nacional o provincial.
- No obstante, es muy notable que Macao tiene una renta per cápita semejante a la de Canadá, uno de los países más prósperos del mundo (también por encima de España). Lo de Macao sorprende más si se tiene en cuenta además que en la anterior lista de PIBs era la penúltima, algo que se entiende porque la ex colonia portuguesa tiene una población relativamente pequeña. En todo caso, es probable que la riqueza de la ciudad china de los casinos esté muy mal repartida, y concentrada en los magnates del juego, porque cuando estuve en esa ciudad este año tampoco me pareció que todo el mundo estuviera nadando en la abundancia. Es un problema, en realidad, extrapolable a todo el país: en China la riqueza está muy desigualmente repartida.
- En el otro extremo, la provincia de Guizhou, no lejos de allí, es la que menos riqueza por habitante tiene, comparable a la de Moldavia, el país más pobre de Europa. La situación es similar a la del Tíbet en la lista anterior: Tíbet-Haití figuraría más o menos en el puesto 125 de la lista mundial de PIBs. Guizhou-Moldavia, en el puesto 130 de la lista mundial de PIBs per cápita.
- Los pequineses podemos compararnos con los uruguashos, ¡viva Forlán!
En fin, todo esto para llegar a una conclusión muy sencilla y que muchas veces se repite, pero que también se olvida mucho, especialmente en los medios de comunicación: China es un país rico y pobre a la vez. Rico en riqueza absoluta, pero probe en riqueza relativa.
Además, China debe repartir la riqueza mucho mejor de lo que lo hace actualmente, pues ésta se concentra excesivamente en los empresarios que han dado grandes pelotazos (inmobiliarios, por ejemplo), además de en los políticos comunistas y en el Ejército.
PD: Si os han gustado los mapas, hice otros similares pero comparando poblaciones y áreas provinciales con las de países de Europa, en este post de acá. De hecho, soy un fanático de la confección de mapas raros sobre China, que podéis ver en la categoría China en mapas.
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Junglas de esparto
27 de Septiembre, 2010, 0:01
A veces en China se llevan a cabo encuestas para determinar cuál de sus muchas ciudades es la más habitable, o la más bella, o sencillamente la mejor. Recientemente, uno de estos sondeos, por ejemplo, situó a Shanghai como la ciudad más sexy de China, para descontento de los pequineses, que no estamos nada de acuerdo con ello (ni con eso ni con nada que nos ponga a nosotros peor que Shanghai, vamos).
En años anteriores, hubo otras encuestas para dilucidar cuál es la mejor ciudad china para vivir, aun teniendo en cuenta que muchas urbes de este país tienen grandes problemas de atascos, masificación, contaminación... En este blog se nombró hace tiempo un sondeo que determinó que la ciudad china más vivible era Dalian, aunque meses después otra encuesta similar dio como ganadora en este mismo apartado a Ningbo.
En fin, que para gustos hay colores, así que he pensado que también en este blog se podría organizar entre los lectores un referéndum libre y democrático sobre la calidad de las ciudades chinas. Os pido, por tanto, que votéis en la gran
Podéis votar a varias ciudades si tenéis el corazón dividido, y otorgar distintos puntos a cada una de ellas. No me importa que uséis diferentes criterios a la hora de emitir vuestro sufragio: habrá quien se guíe por lo visto en la tele, otros por su experiencia personal, otros por el skyline, alguno por el lugar de origen de su churri... lo importante es que votéis.
No he puesto todas las ciudades de China, claro, pero sí las más grandes, y creo que todas las capitales de divisiones administrativas. Si vuestra ciudad favorita no está en la lista, avisad y se pondrá, pero tiene que ser una urbe bien grande, ya sabéis que en China menos de 35 millones de habitantes se considera aldea.
Y si algún lector opina, como Paco Martínez Soria, que la ciudad -china- no es para sí, también puede decirlo en los comentarios de aquí, los de la encuesta, o los del grupo de Facebook, que opiniones ha de haber muchas.
Tengo curiosidad por el resultado final. ¿Superará Pekín a su archirrival Shanghái, o pasará lo contario? ¿Se interpondrá la icónica Hong Kong entre ambas? ¿Alguna otra ciudad china, quizá más tranquila y apacible, superará a este triunvirato tan famoso? Veremos lo que pasa en las semanas que dure el sondeo.
De forma semanal o quincenal, más o menos, dedicaré un post a preguntas de los lectores. Si tenéis alguna duda sobre China o alrededores, mandad vuestras preguntas a mi correo electrónico (chinochano2008@yahoo.es) especificando en el título del mensaje o en el texto que las cuestiones son para este consultorio. Graxies por vuestra cooperación.
En esta nueva edición del consultorio, la verdad es que me han pillado a contrapié en casi todas las preguntas, así que confío en que alguno de los comentaristas aporte más información sobre las diferentes dudas. Como diría Delfín Hasta el Fin, ¡ayudadmeeeeeeeeeeee!
Pregunta de Gemma: ¿Qué pasatiempos suele haber en los periódicos chinos? Hace días que pienso en lo difícil que debe ser hacer un crucigrama en caracteres chinos (imposible, diría yo), por lo que pensé que igual son más aficionados a los jeroglíficos, los chistes o incluso los sudokus. ¿O quizá no suelen tener pasatiempos en los periódicos? No soy muy asiduo de los diarios chinos, pero creo recordar que no tienen sección de pasatiempos. En todo este tiempo en China sólo he visto un crucigrama con caracteres chinos, pero era un ejercicio de clase de mandarín para extranjeros, excesivamente fácil para que un chino de los pies a la cabeza lo pudiera concebir como un pasatiempo interesante. El chino no es buen idioma para los crucigramas, las sopas de letras o los autodefinidos, me temo, aunque sí para las adivinanzas, en las que se juega con los muchos significados que los caracteres tienen en su interior. Se habló un poco de las adivinanzas chinas, y se dieron varios ejemplos, en este post tan lozano.
Pregunta de Javier: Acabo de descubrir que, además de los cuatro sabores que nos enseñaron en el colegio que existían (dulce, salado, amargo y ácido), existe un quinto sabor, el umami, pero que en nuestra cultura occidental ha pasado desapercibido como tal. Por lo poco que he leído, es un sabor más conocido en las culturas orientales (el nombre "umami" viene del japonés). ¿Es para los chinos el umami un sabor más junto al dulce o el salado, o al igual que los occidentales son capaces de saborearlo pero no son conscientes de ello? No conocía ese quinto sabor que comentas, interesante... Por lo visto los chinos sí lo conocen, lo llaman "xianwei" (鲜味), algo así como "sabor fresco" o "sabor delicioso", y en los restaurantes lo potencian con el famoso glutamato monosódico, del que ya se ha hablado en alguna sección anterior del consultorio. Leyendo sobre el tema, no obstante, no acabo de tener todavía muy claro qué es el sabor umami, al parecer no todo el mundo lo percibe con claridad y a veces se ve eclipsado por los otros más conocidos. ¿Es, tal vez, el sabor agrio? Se puede comentar, por otro lado, que en China hay ciertas comidas que destacan porque te "duermen la lengua", te la vuelven como de trapo con un picor no muy fuerte pero duradero y entumecedor. Un caso típico de plato con esta especial cualidad, rara en otras gastronomías, es el mapo tofu. No es el umami, pero también es una comida con efectos raros en tu lengua...
Pregunta de FJ: ¿Cómo les afecta la Ley del Hijo Único a los ciudadanos chinos residentes en el extranjero? Es que en España no es tan raro ver familias chinas con varios hijos. ¿Les afecta dicha ley? ¿O no les afecta ya que sus hijos son ciudadanos españoles por nacimiento? ¿Pueden volver a China con ellos sin problemas o tienen que hacer papeleo extra? Supongo que habrá trucos de todos los colores, pero no creo que haya excepciones en teoría: si los padres son chinos los dos, y su hijo también eligen que lo sea, sólo pueden tener un hijo, tanto en China como fuera de ella. La aplicación de la ley, evidentemente, será más difícil con los que emigran, pero en teoría es así. No sé muy bien qué pasará con padres que vulneren la Ley del Hijo Único fuera del país y luego regresen a China, ¿alguien lo sabe?
Pregunta de Lego y Pulgón: Me gustaría saber el nombre (ya si pones enlaces sería el no va más), de canciones infantiles verdaderamente populares. Es lo que tiene no tener churumbeles, uno está muy out de esas cosas... Sé que por ejemplo los niños chinos cantan su propia versión del Frere Jacques, en la que hablan de dos tigres con taras físicas:
Más canciones para niños, algunas de ellas en pinyin, otras descargables, se pueden encontrar aquí, aquí, aquí o aquí.
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Ganadores del concurso de fotografía "Kilochano"
22 de Septiembre, 2010, 0:01
Bueno estimados radioyentes, hoy sí toca desvelar los ganadores del concurso de fotografía convocado en julio para celebrar que este blog cumplía mil entradas.
Antes de dar las alegrías y disgustos de rigor, presentaré al jurado que ha votado los premios, en el que he intentado que hubiera representación de diversos mundos: chino e hispanohablantes, fotógrafos, artistas y periodistas. Los responsables del veredicto -yo no he votado- son los siguientes, por orden alfabético:
Daniel Méndez, periodista español e iniciador de la web ZaiChina
Marta Miera, periodista española
Juan Serrano, fotoperiodista ecuatoriano
Huang Wen, fotógrafo y pintor chino
Cristina Yang, traductora de español y pintora amateur china
Cada uno de ellos, de forma separada y sin soborno alguno, ha votado cada una de las 33 fotos presentadas a concurso con puntuaciones que oscilaban entre el 0 (meaning "foto horrorosa") y el 5 (meaning "ni Robert Capa lo habría hecho mejor").
Aclaro que algún concursante avispado intentó mandar muchas fotos para ver si tenía más oportunidades: en ese caso, se le dio la posibilidad de elegir él mismo una de ellas, o de que otra persona -yo- lo hiciera, con el riesgo que eso supone, porque yo no formaba parte del jurado y tengo unos gustos muy raros.
También aclaro que mi "software especial" para detectar que las fotos que me mandabais no eran de García-Álix o Cartier-Bresson no existe, pero espero que su mención en la convocatoria haya servido para que nadie me haya dado gato por liebre.
Hechas las aclaraciones preliminares necesarias, pasamos a conocer a las fotos que han quedado entre las OCHO PRIMERAS. Allá vamos, y para hacerlo más emocionante, iré en orden descendente, desde el octavo hasta el primero.
OCTAVO CLASIFICADO: Alexa
Imagen que podría haberse tomado en 1654, si hubieran existido cámaras por aquel entonces. Un señor con barba larga, una calle tradicional, un aparato de aire acondicionado... Así es la China milenaria que nos imaginamos de niños.
SÉPTIMO CLASIFICADO: Rafa de Baoan
Llegar -a China- y besar el santo... Dos días después de llegar a este país, el pasado junio, Rafa tomó esta instantánea y decidió titularla "Pollo, ponme uno". Pues hala, ya tiene un honor a su nombre.
SEXTO CLASIFICADO: María Jerez (¿o Jérez?)
María está en todas, no sé si recordáis que ella fue la ganadora del concurso de microrrelatos del pasado año. Casi estuvo a punto de hacer doblete con esta foto de triciclos que pasean por las anchas almenas de la muralla de Xian. Pero como le dicen a la selección española de baloncesto... ¡no se puede ganar todo!
QUINTO CLASIFICADO: Diego Martínez
Esta sencilla y minimalista foto de una barcaza hundida en el pueblo de Fenghuang, tomada el pasado año, gustó al sector artístico del jurado.
CUARTO CLASIFICADO: Rocío Vizcaíno
Las fotos de niños, si además juegan bien con la luz y el encuadre, son un valor seguro en estas competiciones. Rocío rozó el podio con ésta de un niño que según cuenta estaba muy concentrado en lo suyo y no quería hacer caso a los fotógrafos.
TERCER CLASIFICADO: Sebastián Urquidi
La experiencia es un grado, y Sebastián acumula ya 10 años en China, por lo que es de suponer que tenga muchas fotos susceptibles de ganar premios. Él escogió ésta de una escenográfica calle en una ciudad muy poco famosa por sus escenarios, la industrial Foshan. Está claro que la magia de la imagen puede estar en cualquier sitio, incluso en los más inesperados.
SEGUNDO CLASIFICADO: Kailing
Habitual comentarista de este blog, Kailing se lleva de premio, como prometí, un kit de seguidor del Beijing Guoan: bufanda, camiseta y vuvuzela verde. Su foto, titulada "Sueños de Prosperidad", no ha querido explicarla mucho así que no se sabe dónde se tomó, pero lo mismo da, es una gran imagen.
PRIMER CLASIFICADO Y GANADOR VENCEDOR VICTORIOSO IMPERATOR: Yulo
Otro frecuente comentador en el blog, Yulo, se llevó el gato al agua, y por lo visto en una barca con remos. Él quería ser segundo para llevarse el kit del Guoan, pero no podrá ser, porque al jurado su foto fue la que más les gustó. Es más, puedo confesaros que ganó con bastantes votos de diferencia: agradó tanto a chinos como a hispanos, tanto a periodistas como a artistas.
La imagen se tomó el pasado año en el Lago Lugu, en la provincia de Yunnan, que para más casualidad es el lugar donde uno de los miembros del jurado sueña con tener un chalé (lo digo por si el premiado quiere, ejem, ser generoso).
Enhorabuena al premiado, que como sabe tiene derecho a poseer el blog Chinochano durante toda una semana, la que él me diga. No le voy a dar las claves de acceso pero sí le dejo que:
a) Lo use para publicar sus ideas, fotos, pareceres, etc.
o bien, si cree que todo es una excusa para irme de vacaciones yo a su costa, puede en su lugar
b) Ordenarme a mí que escriba, cante o baile sobre lo que a él le parezca, durante los tres posts que suelo publicar cada semana.
Aparte de los ganadores, ha habido algunas fotos que se han quedado fuera del cuadro de honor que a mí, sin ser jurado, me gustaron o me llamaron la atención. Voy a poner tres de ellas, que serían algo así como áccesits:
Primero, ésta de unas vendedoras de abalorios en Datong, tomada por Domingo Rodríguez en 2005. Me gusta el color y la composición...
A continuación, una instantánea de la ciudad de Nanchang, inmortalizada por Pily de Villanueva de Gállego en 2003. De ésta me agrada que aparecen muchas cosas a la vez, es como una imagen coral con muchas cosas típicas de China: las obras del fondo, el taxi rojo, las bicis, el soldado, los niños, la multitud quizá discutiendo, los carteles en chino... Me gustan esas fotos en las que salen muchas cosas simbólicas de China a la vez.
Y finalmente, una tomada por Elías de un señor pidiendo limosna de una manera muy especial: mostrando su fueza zen. Está algo borrosa, pero la historia que cuenta es magnífica.
En fin queridos telespectadores, esto fue todo lo que dio de sí el concurso, espero que los meses de espera hasta que se han dado los resultados no se os hayan hecho eternos, y que todos acaten con deportividad los pareceres del jurado.
Os emplazo a la próxima competición que haya en el blog, y que es posible que sea con espada... ¡Enhorabuena a los premiados!
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Pantanos para despedir a Labordeta
19 de Septiembre, 2010, 0:01
Hoy iba a anunciar los ganadores del concurso de fotografía convocado hace unos meses, pero ante la gran pérdida que los aragoneses hemos sufrido este fin de semana con la muerte de José Antonio Labordeta, voy a dejar esa entrega de premios para el siguiente post, y en éste, a modo de recuerdo hacia el abuelo bigotón, voy a hablar de un problema que comparten Aragón y China, y del que estoy seguro que Labordeta se preocupó mucho: el drama de los pantanos.
Franco y Mao compartieron una gran pasión por la energía hidráulica, creían en ella como vehículo para levantar países destrozados por guerras civiles y aislamiento, y en consecuencia, en ambos países se construyeron cientos de pantanos, muchos de ellos a costa de anegar muchos pueblos y con nula atención a las poblaciones desplazadas.
En Aragón, está el caso de Mediano, pueblo que ahora da nombre a un pantano en el que, cuando hay sequía, las aguas dejan ver todavía la torre de la iglesia, que habitualmente está sumergida.
O el épico ejemplo de Jánovas, pueblo cuyos habitantes sufrieron toda clase de amenazas para que se marcharan de allí, y donde al final no se construyó el pantano porque la última familia se negó a irse, incluso aunque con ellos todavía en el lugar los constructores ya empezaron a dinamitar las casas de sus vecinos para asustarles.
Los dramas de los embalses en Aragón se multiplican por varios niveles de intensidad en China, dada la enorme población de este país.
Por ejemplo, los periódicos nos han recordado en los últimos días el caso de la presa de Sanmenxia, la primera que Mao decidió hacer en el Río Amarillo, en los años 50. El Amarillo, río que se ha desbordado cientos de veces en la historia, ha cambiado su curso a su antojo y hasta ha variado su desembocadura, por lo que ha tenido en la civilización china fama de corriente indomable y Mao seguramente pensó en "domarlo" para demostrar el poder del comunismo.
Para hacer esa presa, no obstante, había que echar de la zona a nada más y nada menos que 300.000 personas, en uno de los primeros grandes éxodos de este tipo que se llevaron a cabo en China (luego llegarían muchos más, como los tres millones de la Presa de las Tres Gargantas en el Yangtsé, o muchos otros cientos de miles en el macrotrasvase que China prepara desde la cuenca del Yangtsé al norte del país).
Eran los años del "Gran Salto Adelante", que más bien deberían ser conocidos en la historia como el "Gran Batacazo de Espaldas", porque Mao no dio una a derechas y causó millones de muertos con sus políticas económicas de bombero torero. Y en el caso de los habitantes de Sanmenxia pasó lo mismo: trasladados a nuevas tierras donde no debía crecer ni la mala hierba, muchos de ellos murieron de hambre. Otros tuvieron que emigrar seis, siete, ocho veces más hasta que encontraron el lugar donde asentarse. A muchos de ellos no les pagaron ninguna indemnización, o lo que es peor, la que debían recibir se la quedaron los gobiernos locales.
Este año, un escritor y periodista chino llamado Xie Chaoping decidió publicar un libro sobre ese drama. En realidad un libro histórico, que cuenta cosas que sucedieron hace medio siglo, y que iba a ser repartido sólo entre los supervivientes de aquel drama y su descendencia. Poca cosa... menos para los líderes locales, aquellos que se quedaron con las indemnizaciones -o sus sucesores-, que decidieron detener al escritor, al editor, a un señor que ayudó al autor a recopilar información, y quién sabe si también al que puso las grapas, porque la caza de brujas continúa...
En China la construcción de grandes pantanos ha conllevado muchos éxodos, que en el país se han tratado como algo "inevitable" y muy pocas veces se ha criticado, aunque sí es cierto que a veces se ha reconocido el trauma que para los habitantes de las zonas inundadas supone dejar el lugar donde vivieron. Muchos son llevados a apartamentos en ciudades dormitorio, y no saben qué hacer para vivir porque su vida estaba en el campo. También se han notado casos de poblaciones que no se adaptan al nuevo lugar porque, simplemente, no entienden a los oriundos de allí, en un país con tantos dialectos diferentes.
El director chino Jia Zhangke intentó expresar estos problemas con su película Still Life (Sanxia Haoren, ambientada en la zona de las Tres Gargantas), aunque para mi gusto hizo un filme demasiado silencioso y simbólico como para que todos le entendiéramos bien. A mí personalmente me impactó mucho más el premio Nobel chino Gao Xingjian en un pasaje de su novela más famosa, "La Montaña del Alma", en la que el protagonista, recorriendo el corazón de la China en los años 80, se lamentaba de la entonces futura construcción de la presa de las Tres Gargantas (la obra se inició en 1993) y decía que un día la naturaleza se vengaría de esa "afrenta". El protagonista dice esas palabras en la misma zona en la que en 2008 se produjo el terremoto de Wenchuan, que causó 90.000 muertos... Es sólo una casualidad, pero realmente inquietante.
Para despedirme, y regresando a lo comentado en el primer párrafo, me gustaría acabar con una canción de Labordeta para que no se nos vaya tan pronto. No va a ser el Canto a la Libertad, el himno no oficial que entonamos los aragoneses cuando nos da la vena terruñera, ni tampoco la igualmente icónica Aragón, sino otra que me gusta también mucho, más divertida pero también con un tema serio, el del imperialismo. Además, en la letra aparece Camboya, en la que quizá fue la única incursión de un verso labordetiano en la procelosa Asia.
Adiós profesor, los aragoneses de China tampoco te olvidamos, inmersos en el polvo, la niebla, el viento -arenoso- y el sol -naranja y débil- que también definen a Pekín.
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Pierda peso en un año, pregúnteme cómo
16 de Septiembre, 2010, 0:01
Hace cosa de un año decidí cuidar un poco más mi peso, especialmente después de llegar a la cifra mágica de los ¡cien kilos! y comenzar a sentir que el sobrepeso estaba haciendo mella en mi salud. La vida sedentaria, el bajo precio de las cervezas Qingdao y el exceso de comida en los restaurantes chinos -deliciosa pero no demasiado sana a largo plazo-, tras bastantes años de dejadez, estaban comenzando a pasar factura cuando todavía no tocaba sentirse mayor.
Para adelgazar, no hay secretos, la única manera es hacer dieta y ejercicio, y las dos cosas juntas porque sólo una no basta. Sin embargo, decidí usar una ayuda suplementaria aprovechando que vivo en China: la medicina tradicional, y más concretamente los masajes terapéuticos, ya que hay algunos expresamente ideados para ayudar a perder peso.
Primero me apunté a una clínica de medicina china cercana a mi casa, en la que me sometí a una treintena de sesiones masajeadoras en las que un médico, armado nada más que con sus pulgares, ejercía fuerte presión sobre ciertos puntos clave de mi cuerpo, los mismos que se usan en la acupuntura: el centro de la barriga, las zonas del pulso en la cabeza, el esternón, las vértebras, las muñecas, etc. Los primeros días, esas presiones me dejaban moratones especialmente en la tripa, a la que nunca creí capaz de aguantar tanto sobo, pero con el tiempo me fui acostumbrando.
Yo me dejé hacer sin comprender al principio demasiado bien cuál era el objetivo concreto de esos masajes, aunque por lo que fui entendiendo a lo largo de los días, la función de éstos era hacer que mis toxinas salieran del cuerpo sudando o visitando al señor Roca (sé que funcionaron porque esos días, en efecto, visitaba el baño con la misma frecuencia que un José Coronado atiborrado de Bios de Danone).
Las sesiones de masajes estaban además muy animadas porque, además del médico masajista, había en la consulta una enfermera muy salada que me daba mucha conversación y casi estableció una relación maternofilial conmigo, porque cada día traía bollos y chucherías varias y al final del masaje, como premio por no haberme quejado mucho, me daba un bollo de maíz y un paquete de esas verduras agrias con vinagre que sólo pueden gustar al muy curtido en China (a mí me encantan). El hecho de que en una consulta de adelgazar me dieran de comer me parecía muy divertido, así que me tomaba el desayuno muy a gusto.
Pero los desayunos clínicos terminaron pronto, porque un día la enfermera dejó de ir a trabajar. La chica, sin avisar a nadie del trabajo, se había casado y se había tomado las semanas libres que por ley se da a los recién matrimoniados, no sé exactamente cuántas. Me despedí para siempre de los bollos de maíz...
Un día decidí probar allí una sesión de acupuntura -me dijeron que ayudaba al tratamiento adelgazante- en la que me clavaron unas 30 agujas por brazos, tripa y piernas. Los pinchazos al meter las agujas, que era lo que más aprensión inicial me daba, no fueron para tanto, pero el horror vino después, cuando el médico tocaba las agujas clavadas en el cuerpo, una a una, y las meneaba un poco, haciendo que dolorosos calambres atravesaran todo mi sistema nervioso y me pincharan especialmente en los lugares donde tenía cada aguja. Nunca hasta entonces había sentido un dolor agudo que afectara a todo mi cuerpo, ahora ya sé lo que es eso. Si hubiera estado en una comisaría habría confesado hasta el asesinato de Lincoln.
Volví a los masajes, por tanto, y la cosa fue bien, pero al final dejé de hacérmelos porque un día me subieron no se sabe por qué el precio de cada sesión, me puse a regatear con ellos, aquello acabó pareciendo el Mercado de la Seda en hora punta y me sentó un poco mal que pese a haber ido tantos días intentaran sacar más tajada (una sensación que, desgraciadamente, se repite con frecuencia en China: la fidelidad de la clientela no suele premiarse, sino todo lo contrario).
Me marché de esa clínica, pero me había aficionado a los masajes, así que decidí ir a otro lugar a hacerlos, en esta ocasión cerca de mi oficina. Allí los masajes eran en principio similares, usando presión en los dedos, pero combinados con moxibustión (ventosas de cristal sobre las que se aplicaba calor con una llama en el interior) y una especie de pequeña aplanadora vibrante que el masajista, un señor de 50 años muy profesional, me ponía sobre la espalda durante ratos y ratos. Éste no me daba de desayunar, más teniendo en cuenta que allí iba por las tardes, y en cambio me echaba unas broncas tremendas si había comido o bebido más de la cuenta en el día anterior, me prohibía cenar después de las 5 y media de la tarde, y me aconsejaba unas simples flexiones cada mañana y noche para ayudar en el plan de adelgazamiento.
Lo de las ventosas era un poco molesto, no sólo por la ligera quemadura que causaban en la piel sino porque ésta se prolongaba unos 20 minutos y no se podía hacer sino aguantar, ya que la ventosa tenía que seguir allí cumpliendo su función. Después, mi espalda y barriga quedaban decoradas con circulos rojos, parecía el maillot de la montaña del Tour pero sin tela.
Este verano, al comentar en España lo de mis sesiones de moxibustión, más de uno me comentó que en los pueblos los abuelos antes hacían cosas muy parecidas para curarse de los achaques, no sé si por influencia oriental o por casualidades de la vida a ambos lados de Eurasia.
El efecto de la moxibustión y los masajes que la acompañaban era diferente a los de la primera clínica, ya que esta vez lo que provocó en mi organismo fue que desprendiera mucho calor en las horas posteriores a las sesiones. Imagino que ese calor es la grasa, o las toxinas, que en vez de irse como sudor o como otros desechos orgánicos, se largaban en forma de energía. Por imaginar algo...
Durante todas esas semanas de masajes, tampoco es que perdiera muchos kilos, pero en el cómputo general del último año llevo 19 menos, ahora peso 81, así que estoy relativamente contento. A ver si pierdo 10 más y recupero el peso que tenía en la más tierna juventud, aunque lo ideal, siendo como soy no muy alto, es que llegara incluso más allá, hasta los 65 o los 60.
Veremos si con gimnasio y dietas basta, o hay que volver a recurrir a los masajes. Aunque sea para volver a encontrarme con la enfermera que me daba de desayunar...
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Un mono viajero que no se llama Amedio
13 de Septiembre, 2010, 0:01
Muchas civilizaciones han tenido sus epopeyas, relatos largos cual día sin pan en los que los protagonistas, héroes que encarnan el orgullo nacional, luchan contra todos los obstáculos que se cruzan en su camino y terminan victoriosos. Los griegos tuvieron su Odisea y su Iliada, los romanos la Eneida, los indios el Majabharata y el Ramayana, los españoles el Cantar del Mío Cid (o la antiepopeya del Quijote), los franceses el Cantar de Roldán, los alemanes la historia de los Nibelungos, los frikis el Señor de los Anillos...
Más cerca de China, los tibetanos tienen el Rey Gesar, muy curioso éste porque no sólo es todavía más largo que los anteriores (es el más antiguo y prolongado de todos, dicen que ocupa 120 tomos) y porque aún se transmite oralmente entre los pueblos del Himalaya. A veces salen en la prensa noticias de prodigiosos juglares tibetanos que pueden recitar toda o parte de esta gigantesca obra de memoria. A los que puedan ver YouTube, les enlazo un vídeo de un monje recitando este cantar (sólo un poco, tranquilos).
No sé si se puede afirmar que la civilización china tiene una gran epopeya nacional de este estilo, aunque quizá podría considerarse que tiene una historia que comparte ciertos aspectos con las anteriores: un largo viaje con muchas aventuras, héroes, villanos, algo de fantasía heroica y una misión. Se trata del Viaje al Oeste, una de las grandes obras literarias de la literatura clásica china.
Escrito en el siglo XVI, este largo relato cuenta el viaje de un monje budista, Xuanzang, por los caminos de la Ruta de la Seda para obtener unos sutras (libros sagrados del budismo) de la India y llevarlos a China, sorteando muchos peligros en una obra que es mitad relato de aventuras, mitad escrito religioso.
En su viaje le acompañan tres discípulos: un cerdo que habla, un humano llamado Sha Wujing, y el más famoso de todos, el Rey Mono (Sun Wukong), que probablemente es el personaje de ficción más popular de China y acaba robando protagonismo al resto de los personajes de la novela, incluido el monje Xuanzang.
El Rey Mono es muy querido por los chinos de cualquier generación: aparece en cuentos para niños, en óperas chinas para mayores, en caretas, juguetes, dibujos animados... Curioso que su popularidad sea tan grande, ya que es un personaje muy complejo.
Por ejemplo, no está claro que el Rey Mono sea bueno, de hecho en el principio de la novela es todo un Lucifer (se rebela contra los dioses del cielo y por ello es duramente castigado).
Después, cuando comienza el viaje junto al monje y sus otros peculiares discípulos, el Rey Mono parece decidido a ir por la senda del bien, pero en muchas ocasiones comete errores, es violento o desobedece a sus amigos. Es un personaje algo caótico y contradictorio... ¿Será por eso que gusta a los chinos, porque no es el típico héroe que siempre acierta y lo hace todo bien?
Los de mi generación seguramente recordarán una célebre serie de dibujos animados que se inspira, aunque sólo en los primeros capítulos, en el Viaje al Oeste chino. Se trata de Bola de Dragón, en la que el protagonista, Son Goku, no es otro que Sun Wukong (Son Goku es una adaptación japonesa del nombre chino).
Son Goku sólo tiene de mono la cola (salvo en las noches de Luna llena), pero sigue manteniendo ese carácter travieso y alocado, y hereda de su original chino la nube con la que puede volar a todas partes.
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Consultorio Chinochano (1)
10 de Septiembre, 2010, 0:01
De forma semanal o quincenal, más o menos, dedicaré un post a preguntas de los lectores. Si tenéis alguna duda sobre China o alrededores, mandad vuestras preguntas a mi correo electrónico (chinochano2008@yahoo.es) especificando en el título del mensaje o en el texto que las cuestiones son para este consultorio. Graxies por vuestra cooperación.
Pregunta de Rubén: ¿Has encontrado tu alter ego chino, algun "xiban-xiabu" que escriba sobre Espanya con el mismo ojo critico-apasionado? Hace unos años tuve curiosidad por saberlo, y consecuencia de ello escribí este post sobre chinos que escriben desde España. El problema entonces, y ahora, es que no leo mucho en chino, así que probablemente los habrá pero no tengo el gusto de conocerles. A un nivel más profesional, puedo decir que sí hay periodistas chinos escribiendo en España, por ejemplo corresponsales de la Agencia Xinhua, y también es común que reporteros de CCTV, el canal nacional, hagan reportajes, sobre todo de viajes y cultura, paseando con su mochila por diferentes lugares de España. Una cosa curiosa de las noticias sobre España que se escriben en la prensa china es que por ejemplo a ETA se la califica como "grupo separatista", creo que por imitación de lo que hace la prensa anglosajona.
Preguntas de Genis: ¿Cómo está de extendido el inglés en empresas medianas y las grandes de China? ¿Puedes relacionarte con ellos sólo con el inglés? Como diría Jarabe de Palo... depende. Si la empresa es multinacional, es bastante fácil que se hable mucho inglés en ella. Si es china, es bastante probable que no. Muchos extranjeros en China viven, o sobreviven, con el inglés, pero creo que parlar aunque sea un poco de chino es necesario para sentirse un poco adaptado al lugar y no volverse tarumba.
¿Qué porcentaje de impuestos se paga sobre los beneficios? ¿Es más alto o más bajo que en España? Creo que ya hablé algo de los impuestos en consultorios anteriores... Yo por ejemplo pago un 12 por ciento de mi sueldo, más o menos, en impuestos a la gloriosa gloria de la segunda economía mundial, a cambio de... nada. Supongo que dependerá de tus ingresos, porque tengo entendido que a algunos les piden hasta el 40 por ciento. Y también influye el tipo de contrato, si sigue las leyes chinas o las del país originario, etc. Consulten con mi buffett libre de abogados, por favor.
Preguntas de Spheratu: ¿Cómo es que los chinos son tan aficionados a las maquinas tragaperras? ¿En China también se juega? Si fuera un humorista español -recordemos el post anterior- haría aquí un pésimo chiste sobre la supuesta afición de los chinos por comer canes... Como no lo soy, diré que los chinos son un pueblo al que le gusta mucho el dinero, con alma de comerciantes y mercaderes (no todos lo son, pero sí hay más gente así en China que en España, por ejemplo) y por tanto cualquier forma de ganarlo presuntamente rápido les fascina, de ahí su gusto por los juegos de azar. Si a ello le añades que el Gobierno chino prohíbe estos juegos en el país desde hace décadas -quizá porque antes había mucha ludopatía, quizá porque Mao lo dijo, no sé- pues es normal que muchos chinos al salir de su país se desmanden y se lancen a los casinos. Es lo que pasa por ejemplo en Macao, territorio especial de China donde sí se permiten los juegos de azar, es más, la ex colonia portuguesa vive de ellos... con más visitantes chinos y hongkoneses que de la misma Macao.
¿Hay algún tipo de máquina que les guste más que otras? Visité Macao la pasada primavera -conte algo sobre sus casinos en este post- y advertí que el juego más popular para los chinos, por lo menos allí, es el bacarrá, que es una especie de siete y medio fino. Por lo visto es uno de los juegos más sencillos de los casinos, pero también uno en el que las probabilidades de ganar son más altas para los jugadores, quizá los chinos lo tienen muy calculado y por eso van allí. En cambio, cosa extraña, no se veía tanto jugador en las máquinas tragaperras. Ruletas había pocas, pero las que había estaban siempre rodeadas de gente. Y el poker estaba muy escondido, parece que no está aún muy implantado en China.
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Va Jaimito y le dice a un chino...
8 de Septiembre, 2010, 0:01
Durante mi reciente visita a España, me llamó la atención -o me la volvió a llamar, porque en otras ocasiones ya me había fijado- el amplio uso que de los chinos se hace en el humor televisivo. Incluso programas a los que se presume un humor inteligente (como Buenafuente, el programa del Gran Wyoming o los monólogos de Paramount Comedy) suelen acudir a los socorridos chistes de chinos en algún momento u otro.
Imagino que al vivir en China soy más sensible a todo lo que se mente sobre ese país en los medios españoles, así que igual no estoy percibiendo la realidad adecuadamente, pero yo juraría que los chistes sobre chinos son más abundantes hoy día que hace 10 años.
A mí, sinceramente, no me disgusta que nos riamos de los chinos, de la misma forma que lo hacemos de los madrileños, de los catalanes, de los vascos o de los franceses. El español es un pueblo irónico y socarrón, que se ríe de todo y hace humor de cualquier cosa, incluyendo de él mismo, algo que no debe de perderse. De hecho, me revienta la neocensura de lo políticamente correcto, los colectivos eternamente ofendidos y el puritanismo que a veces destilan ciertas querellas contra anuncios, revistas de humor y otras expresiones de cultura en las que parece que la libertad de expresión va en retroceso con el paso del tiempo.
Sí que he de decir, no obstante, que una vez has estado en China, los chistes de chinos que se cuentan en España no hacen mucha gracia. Pero no porque me ofendan, válgame dios, sino porque la mayoría giran siempre en torno a cuatro o cinco creencias erróneas o exageradas (ingesta de caniches, abuelos troceados en restaurantes, pieles de color amarillo, caras completamente idénticas, etc), por lo que al oírlos uno más bien piensa que el que los cuenta está fatalmente equivocado, y más que de reír le entran ganas de corregirle.
Un ejemplo para que los que no hayan vivido en China, con el fin de intentar que se pongan en mi lugar: imaginaos que vais a Madagascar y allí os cuentan un chiste de españoles en el que se afirma que los encierros de San Fermín son con avestruces: pues mucha gracia no os va a hacer, más bien os va a preocupar lo errónea que es la visión que los malgaches tienen de España, ¿no? No me reiré pero no porque me ofenda, sino porque la base es absurda y muestra, en el fondo, ignorancia.
Por otro lado, me pregunto muchas veces, y no he conseguido hallar aún la respuesta adecuada, por qué los chinos no han entrado todavía en ese club de colectivos de los que hacer chistes es políticamente incorrecto, colectivos de los que hace 20 años había grandes repertorios de chistes que se han ido retirando lenta y silenciosamente del mercado humorístico. Los negros, los magrebíes (antaño llamados "moros"), los gitanos, los gays, los gangosos de Arévalo...
La sociedad es como es, y creo que no se puede cambiar una tendencia así, pero por lo menos me gustaría reflexionar un poco sobre este extraño hecho. ¿Por qué los chinos no han obtenido el "privilegio" de que hacer chistes sobre ellos sea políticamente incorrecto, como sí han conseguido otras minorías?
Se me ocurren así a bote pronto algunas teorías para explicarlo, pero todas tienen sus pegas. Las expongo:
- Los chinos no se han quejado. Es cierto que el chino es un pueblo donde quejarse en general está hasta mal visto, por lo que es posible que los inmigrantes en España, aunque a veces les pueda hacer poca gracia un chiste sobre ellos, no digan ni mu. Quizá también piensen que al no estar en su país deben armar menos alboroto. Esta teoría falla por una razón: no parece que los chistes de negros o moros se dejaran de contar en los medios de comunicación masivos porque colectivos de estas etnias se quejaran, sino porque un día dejaron de ser graciosos, o se tornaron incómodos, cosa que al parecer no ha ocurrido con las bromas con chinos (y de aquí, por tanto, debemos pasar a la segunda teoría).
- Los chinos son más graciosos. Ciertamente, que los chinos sigan siendo material de chiste no tiene por qué ser visto como algo negativo, también puede contemplarse como algo positivo para ellos: quizá los españoles ven a los chinos como un pueblo amable, tranquilo y con ciertos detalles cachondos que hacen reír. A veces se toma el pelo a la gente que más se aprecia, ¿no? De hecho, a mí los chinos me han dado muy buenos ratos de risas, y ciertamente en mi blog a veces me he carcajeado de sus excentricidades, sin pasarme pero sin quedarme corto. Pero esta teoría me falla por razones similares a la anterior. ¿No pueden caer graciosos y simpáticos los negros o los magrebíes, por ejemplo? En el caso de los negros, por ejemplo, me cuesta entenderlo: con lo sonrientes que son, su forma de gesticular, o esa jerga cachonda que tienen por ejemplo los afroamericanos... En EEUU hay un buenísimo humor sobre negros, a veces elaborado por ellos mismos, que raramente genera tensiones, es ampliamente aceptado por miembros de dentro y fuera de la comunidad de color (negro).
- Los medios actúan pensando que los chinos, al no entender los chistes, no se ofenden. Es una explicación razonable: muchos chinos que viven en España no acaban dominando el idioma español, porque siempre socializan con otros inmigrantes de su país. Por otro lado, aprender español es fácil, pero entender el humor español no tanto, es posible que no entiendan casi ningún chiste, ni los de chinos ni los de Jaimito. Entonces, siguiendo el principio "ojos que no ven, corazón que no siente", puede que los medios opinen que no pasa nada por hacer chistes de ellos. Si ésta es la razón que algunos pueden aducir, mucho ojo... hay muchos chinos en España que saben español, y de hecho hay un importante colectivo de esta etnia que lo habla perfectamente y entiende su humor: los niños adoptados (en cambio, no son muchos los niños adoptados de otros colectivos cuyos chistes se han convertido en "políticamente incorrectos", como los negros o los magrebíes).
- Los chinos no han sufrido lo que otros colectivos, así que son un colectivo menos sensible. Es cierto que los gays o los gitanos han sufrido décadas o siglos de discriminación, que los negros vienen en muchos casos de las zonas más pobres de la Tierra y en Sudáfrica soportaron el apartheid, que los judíos sufrieron el Holocausto, etc... Quizá se piense que los chinos son un pueblo que ha sufrido menos discriminación históricamente hablando, por lo que no hiere tanta sensibilidad reírse de ellos. Un razonamiento así se basa en desconocimiento de la historia china: los chinos sufrieron en la II Guerra Mundial, de manos de los japoneses, un tratamiento similar al que los judíos recibieron de los nazis. Por no hablar de los millones que murieron durante el maoísmo, o las dificultades que siguen viviendo hoy en día en su país. También han sido discriminados en muchas ocasiones, aunque no hayan salido tanto en los diarios: a principios del siglo XX hubo duras campañas contra los inmigrantes chinos en EEUU, por ejemplo, y también han sido un pueblo con muchos problemas en países donde, como antaño los judíos, prosperaron sus negocios y acumularon riquezas (en Indonesia, por ejemplo, ha habido varias olas de ataques a comunidades chinas).
En fin, supongo que es un tema muy delicado, los cruces de culturas son complejos y tratar unos sobre los otros es difícil. Se corre el peligro de ser tan neutral que no se diga nada de interés, o en el lado opuesto, de ser excesivamente directo y ofender. Los chistes, pilar de la cultura ibérica, no son una excepción en este peliagudo asunto.
Por cierto, ¿sabéis de qué color es un chino al que le están apretando los hueveciglios? Amarillo chillón.
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¿Donde se nace, o donde se pace?
6 de Septiembre, 2010, 0:01
Recientemente asistí por razones de trabajo a una conferencia del Instituto Cervantes de Pekín que versaba sobre un interesante y aún no muy estudiado tema: los problemas de identidad que a veces afrontan los niños chinos -en su mayoría niñas- adoptados por padres de otros países. Un tema que concierne mucho a España, uno de los países que más niñas chinas ha adoptado en los últimos 20 años. Como muchos de los lectores sois padres adoptantes, he pensado que a lo mejor os podría interesar que comentara algunos apuntes de lo mucho que se comentó allí.
Por ejemplo, la conferencia sirvió para tratar una duda que algunos me habéis planteado en el consultorio veraniego, y también muchas veces antes a través de correos, pero que yo nunca he sabido responder muy bien: ¿Qué piensan en general los chinos del hecho de que padres extranjeros se lleven a algunas de "sus" niñas fuera del país?
En la conferencia, las preguntas de los asistentes y los comentarios de las conferenciantes fueron en la misma dirección al respecto: lo que más preocupa de ese hecho a los chinos es que las niñas que se van a otros países pierdan la cultura china. A ellos, como pueblo muy nacionalista que son, les gustaría mucho que esas chicas, a pesar de vivir en otros países, aprendieran chino y tuvieran cultura china.
Sin embargo, a decenas de miles de kilómetros, en una cultura tan diferente como la española, y donde lo chino es algo remoto y aún desconocido (por no mencionar la imagen negativa que se tiene muchas veces de China), no es fácil cumplir ese sueño de "culturizarse" de la civilización china, un sueño que comparten muchos padres adoptantes, y a veces también las propias niñas.
Una de las conferenciantes -Liao Yanping, que vive desde hace 20 años en España y estudia este problema de la identidad cultural de las niñas adoptadas- contó que no siempre las familias, y las niñas, afrontan la cuestión de la misma forma. Hay por ejemplo familias en las que la chica comienza a preguntarse por su origen chino y a interesarse por él cuando llega a la pubertad, cuando empieza a salir con chicos y las hormonas le piden saber más de su infancia (y es ahora cuando muchas de las chinas adoptadas están entrando en la adolescencia, así que es posible que esto vaya ocurriendo paulatinamente en muchas familias).
Pero en otros casos, la niña, por alguna razón u otra, rechaza la cultura china, quizá por la imagen negativa que le llega de ella (le cuentan que fue abandonada porque vivía en una zona pobre, ve malas noticias de China en el telediario, algún compañero de clase se mete con ella por su aspecto diferente, etc). También está el caso de chicas a las que sus padres ponen a estudiar chino desde pequeñas y que a veces, según Liao, acaban cansándose del idioma y lo rechazan, porque como contaba esta experta, la pedagogía que se usa en China para estudiar el idioma (repetir y memorizar a saco) choca con el sistema español (que prima la creatividad, el estudio con relajo). La chica, acostumbrada a la enseñanza española, no resiste mucho los métodos chinos (puedo entenderlo porque a mí también me ha pasado cuando estudié chino, y de hecho tengo la teoría de que los que han estudiado ciencias, más duras, valen más para el chino que los que estudiaron letras como yo).
Liao admitió en la conferencia que tampoco es una condición obligatoria que estas niñas se empapen de cultura china. Pueden ser felices con sólo la cultura del país que les acogió, si ellas no muestran interés tampoco hay que obligarlas. No obstante, ella, para aquellas familias y niñas que sí quieran conocer esa cultura china, tiene una editorial de libros para dar a conocer la cultura china a niños y adolescentes chinos adoptados.
En la conferencia también participó una española con muchos años de residencia en China, Jerònia Muntaner, que trabaja en la ONG La Mitad del Cielo ayudando a formar a niñeras para los orfanatos chinos. Una de las cosas interesantes que contó Jerònia es que quizá se tiene una visión excesivamente negativa de esos padres que abandonan a sus hijas en China. Según ella, los abandonos no se suelen basar en cruel desapego o en rechazo total a las niñas, sino en que los padres biológicos piensan que las niñas van a vivir mejor o a ser más felices en un orfanato, desde donde es posible que sean adoptadas por padres de un país más desarrollado. También hay que tener en cuenta, explicó, que muchos padres optan por el traumático abandono (sin que nadie les vea) en lugar de dar en adopción (dando la cara ante las autoridades y con los trámites adecuados) porque si dan en adopción se les prohíbe tener más niños, mientras que el abandono, aunque más duro psicológicamente para ellos y para las niñas, les permitirá en el futuro intentar tener otro vástago, quizá ese varón que muchas familias rurales desean.
En plan curiosidad, Jerónia comentó también cierta "tensión" que se vive cuando las familias adoptantes españolas van de visita a los orfanatos con sus niñas, ya entregadas en adopción, y las cuidadoras de estos centros se enfadan un poco con los padres y van corriendo a buscar mantas y jerseys para abrigar mejor a éstas (lo cual a su vez molesta a los padres, que piensan que las niñeras les culpan de no cuidar bien a las adoptadas). Esto, explicaba la española, se debe a una diferente mentalidad cultural sobre cómo hay que educar a los niños. En España se prefiere al niño activo, juguetón y movido, por lo que la ropa con la que se lo viste no es tan gruesa ni pesada como la que pondrían los padres de China, donde se quiere un niño tranquilo, quietecito y un poco sumiso. Algo que se puede conseguir poniéndole esos abrigos y jerseis acolchados tan típicos del campo chino. ¿Es mejor o peor? Es diferente, cada cultura lo ve a su manera.
Bebés chinos abrigados e incluso atados para que no den guerra
´No suelo enlazar aquí a cosas que escribo para el trabajo, pero bueno, voy a hacerlo hoy por si me he dejado algo en el tintero. Mirad aquí a ver si hay algo más.