
Durante mi reciente visita a España, me llamó la atención -o me la volvió a llamar, porque en otras ocasiones ya me había fijado- el amplio uso que de los chinos se hace en el humor televisivo. Incluso programas a los que se presume un humor inteligente (como Buenafuente, el programa del Gran Wyoming o los monólogos de Paramount Comedy) suelen acudir a los socorridos chistes de chinos en algún momento u otro.
Imagino que al vivir en China soy más sensible a todo lo que se mente sobre ese país en los medios españoles, así que igual no estoy percibiendo la realidad adecuadamente, pero yo juraría que los chistes sobre chinos son más abundantes hoy día que hace 10 años.
A mí, sinceramente, no me disgusta que nos riamos de los chinos, de la misma forma que lo hacemos de los madrileños, de los catalanes, de los vascos o de los franceses. El español es un pueblo irónico y socarrón, que se ríe de todo y hace humor de cualquier cosa, incluyendo de él mismo, algo que no debe de perderse. De hecho, me revienta la neocensura de lo políticamente correcto, los colectivos eternamente ofendidos y el puritanismo que a veces destilan ciertas querellas contra anuncios, revistas de humor y otras expresiones de cultura en las que parece que la libertad de expresión va en retroceso con el paso del tiempo.
Sí que he de decir, no obstante, que una vez has estado en China, los chistes de chinos que se cuentan en España no hacen mucha gracia. Pero no porque me ofendan, válgame dios, sino porque la mayoría giran siempre en torno a cuatro o cinco creencias erróneas o exageradas (ingesta de caniches, abuelos troceados en restaurantes, pieles de color amarillo, caras completamente idénticas, etc), por lo que al oírlos uno más bien piensa que el que los cuenta está fatalmente equivocado, y más que de reír le entran ganas de corregirle.
Un ejemplo para que los que no hayan vivido en China, con el fin de intentar que se pongan en mi lugar: imaginaos que vais a Madagascar y allí os cuentan un chiste de españoles en el que se afirma que los encierros de San Fermín son con avestruces: pues mucha gracia no os va a hacer, más bien os va a preocupar lo errónea que es la visión que los malgaches tienen de España, ¿no? No me reiré pero no porque me ofenda, sino porque la base es absurda y muestra, en el fondo, ignorancia.
Por otro lado, me pregunto muchas veces, y no he conseguido hallar aún la respuesta adecuada, por qué los chinos no han entrado todavía en ese club de colectivos de los que hacer chistes es políticamente incorrecto, colectivos de los que hace 20 años había grandes repertorios de chistes que se han ido retirando lenta y silenciosamente del mercado humorístico. Los negros, los magrebíes (antaño llamados "moros"), los gitanos, los gays, los gangosos de Arévalo...
La sociedad es como es, y creo que no se puede cambiar una tendencia así, pero por lo menos me gustaría reflexionar un poco sobre este extraño hecho. ¿Por qué los chinos no han obtenido el "privilegio" de que hacer chistes sobre ellos sea políticamente incorrecto, como sí han conseguido otras minorías?
Se me ocurren así a bote pronto algunas teorías para explicarlo, pero todas tienen sus pegas. Las expongo:
- Los chinos no se han quejado. Es cierto que el chino es un pueblo donde quejarse en general está hasta mal visto, por lo que es posible que los inmigrantes en España, aunque a veces les pueda hacer poca gracia un chiste sobre ellos, no digan ni mu. Quizá también piensen que al no estar en su país deben armar menos alboroto. Esta teoría falla por una razón: no parece que los chistes de negros o moros se dejaran de contar en los medios de comunicación masivos porque colectivos de estas etnias se quejaran, sino porque un día dejaron de ser graciosos, o se tornaron incómodos, cosa que al parecer no ha ocurrido con las bromas con chinos (y de aquí, por tanto, debemos pasar a la segunda teoría).
- Los chinos son más graciosos. Ciertamente, que los chinos sigan siendo material de chiste no tiene por qué ser visto como algo negativo, también puede contemplarse como algo positivo para ellos: quizá los españoles ven a los chinos como un pueblo amable, tranquilo y con ciertos detalles cachondos que hacen reír. A veces se toma el pelo a la gente que más se aprecia, ¿no? De hecho, a mí los chinos me han dado muy buenos ratos de risas, y ciertamente en mi blog a veces me he carcajeado de sus excentricidades, sin pasarme pero sin quedarme corto. Pero esta teoría me falla por razones similares a la anterior. ¿No pueden caer graciosos y simpáticos los negros o los magrebíes, por ejemplo? En el caso de los negros, por ejemplo, me cuesta entenderlo: con lo sonrientes que son, su forma de gesticular, o esa jerga cachonda que tienen por ejemplo los afroamericanos... En EEUU hay un buenísimo humor sobre negros, a veces elaborado por ellos mismos, que raramente genera tensiones, es ampliamente aceptado por miembros de dentro y fuera de la comunidad de color (negro).
- Los medios actúan pensando que los chinos, al no entender los chistes, no se ofenden. Es una explicación razonable: muchos chinos que viven en España no acaban dominando el idioma español, porque siempre socializan con otros inmigrantes de su país. Por otro lado, aprender español es fácil, pero entender el humor español no tanto, es posible que no entiendan casi ningún chiste, ni los de chinos ni los de Jaimito. Entonces, siguiendo el principio "ojos que no ven, corazón que no siente", puede que los medios opinen que no pasa nada por hacer chistes de ellos. Si ésta es la razón que algunos pueden aducir, mucho ojo... hay muchos chinos en España que saben español, y de hecho hay un importante colectivo de esta etnia que lo habla perfectamente y entiende su humor: los niños adoptados (en cambio, no son muchos los niños adoptados de otros colectivos cuyos chistes se han convertido en "políticamente incorrectos", como los negros o los magrebíes).
- Los chinos no han sufrido lo que otros colectivos, así que son un colectivo menos sensible. Es cierto que los gays o los gitanos han sufrido décadas o siglos de discriminación, que los negros vienen en muchos casos de las zonas más pobres de la Tierra y en Sudáfrica soportaron el apartheid, que los judíos sufrieron el Holocausto, etc... Quizá se piense que los chinos son un pueblo que ha sufrido menos discriminación históricamente hablando, por lo que no hiere tanta sensibilidad reírse de ellos. Un razonamiento así se basa en desconocimiento de la historia china: los chinos sufrieron en la II Guerra Mundial, de manos de los japoneses, un tratamiento similar al que los judíos recibieron de los nazis. Por no hablar de los millones que murieron durante el maoísmo, o las dificultades que siguen viviendo hoy en día en su país. También han sido discriminados en muchas ocasiones, aunque no hayan salido tanto en los diarios: a principios del siglo XX hubo duras campañas contra los inmigrantes chinos en EEUU, por ejemplo, y también han sido un pueblo con muchos problemas en países donde, como antaño los judíos, prosperaron sus negocios y acumularon riquezas (en Indonesia, por ejemplo, ha habido varias olas de ataques a comunidades chinas).
En fin, supongo que es un tema muy delicado, los cruces de culturas son complejos y tratar unos sobre los otros es difícil. Se corre el peligro de ser tan neutral que no se diga nada de interés, o en el lado opuesto, de ser excesivamente directo y ofender. Los chistes, pilar de la cultura ibérica, no son una excepción en este peliagudo asunto.
Por cierto, ¿sabéis de qué color es un chino al que le están apretando los hueveciglios? Amarillo chillón.
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