Voy a seguir concediendo premios a los pabellones que visité en la Expo de Sevilla, huy perdón, de Shanghai. Continuamos...
EL PABELLÓN CON LA MEJOR PELÍCULA: EX AEQUO AUSTRALIA Y EMIRATOS ÁRABES UNIDOS
Los que hayáis ido a una Expo (tal vez la de Sevilla o la de Zaragoza) ya sabréis que una de las bases para que un pabellón sea exitoso es exhibir en su interior una película que impresione al espectador, ya sea por su contenido, ya sea por la forma (que la pantalla sea cuanto más rara mejor: una esfera, un icosaedro, un plátano de Canarias, una ubre de camella...). La película de Arabia Saudí comentada antes era espectacular en forma, pero contenido tenía más bien poco. La australiana y la emiratí aunaban un muy buen argumento, que llegaba al espectador, con excelente calidad de realización y gran despliegue de tecnologías pantalliles. Pero como estaba muy oscuro por dentro, pongo sólo fotos de los pabellones por fuera:

El de los UAE tenía forma de dunas arenosas

EL PABELLÓN CON EMPLEADOS MÁS CACHONDOS: TAILANDIA
Muy importante la labor de los empleados y voluntarios de los pabellones, la mayoría chinos o extranjeros que hablaban un poco de chino, aunque muchos de ellos, tras seis meses aplacando hordas de turistas, estaban más bien hechos fosfatina. No así la encargada de manejar a los turistas en el pabellón de Tailandia. En realidad era una voz en off que decía a los visitantes por donde ir, pero con un chino graciosísimo (y muy básico, así que lo entendía yo también) y haciendo que el público estallara en carcajadas diciendo cosas como "por favor señores, en el pabellón no hay lavabo, no hay baño, no hay nada de nada".
EL PABELLÓN MÁS JETA: MARRUECOS
Marruecos, señoras y señores, decidió llevar a Shanghai 2010 exactamente el mismo patio marroquí que ya había construido en Zaragoza 2008. Supongo que pensarían que muy poca gente de Shanghai iría a la Expo de Zaragoza y muy poca de Zaragoza iría a la de Shanghai, con lo cual podrían venderles la moto a los shanghaineses nuevamente... No contaban con este chinoaragonés aquí presente, y no puedo sino quejarme. ¡Qué morro, repe no vale! Un patio muy bonito, también hay que decirlo, pero yo creo que no es jugar limpio en la noble competición expositiva.
 Conviene decir también que Kazajistán también trajo a Shanghai alguna cosa que ya mostró en Zaragoza -una habitación fría con nieve y yurtas- pero también tenía alguna cosa nueva, como una bellísima cantante kazaja haciendo karaoke.
EL PABELLÓN MÁS SURREALISTA: CROACIA
Entrada al pabellón: se ven imágenes de Croacia a ambos lados, en un pasillo de cinco metros. Acabado el pasillo, una tienda de corbatas, explicando que las corbatas son un invento croata (la semejanza entre ambas palabras ya nos lo hacía sospechar). Fin del pabellón, circulen, circulen.
Curiosamente, los vecinos y a veces rivales de los croatas, los serbios, también dispusieron un pabellón bastante surrealista. El pabellón, frente al español, giraba en torno a la idea de que un famoso científico serbio inventó hace tiempo un calendario que es más exacto que el que usamos hoy en día, y recomendando por tanto que usemos este calendario serbio. Y punto.
Por lo menos, serbios y croatas dejan recuerdo con su graciosa estrategia, hubo decenas de otros pabellones de gran insulsez, en los que apenas recuerdo qué había dentro. Incluido el del supuesto rey de las exposiciones (Francia), o los de países que gastan mucho en estos eventos, tales como Italia, Alemania o Suecia.
EL PABELLÓN MÁS PELOTA: PAKISTÁN
La mayoría de los pabellones, sabiendo que estaban en China, tuvieron numerosos guiños hacia el pueblo chino (como el Flan Chino el Mandarín antes mencionado). Pero lo de Pakistán, uno de los pabellones con menos cola, era de traca: todo, absolutamente todo el pabellón estaba dedicado a las maravillosas relaciones entre China y Pakistán. Visitas de estado mutuas, anécdotas bilaterales como la del famoso maongo pakistaní (ya os la conté hace tiempo aquí) y una copia a escala del K2, monte que está en la frontera de ambas naciones superamigas. Sólo faltaba la firma de un tratado de anexión del país pakistaní a la gran China, la verdad.
EL PABELLÓN MÁS RELAJADO: CUBA
Sin cola ninguna, uno entra al pequeño pabellón y ¿qué hay? Dos bares de mojitos, nada más. Viva el pueblo cubano, ¡viva Cuba Libre!
EL PABELLÓN QUE MÁS PASTA HA SACADO: NEPAL
Yo no sé si los nepalíes lo calcularon o no, pero les salió redondo... El caso es que el país del Himalaya montó un muy bonito pabellón, mezclando arquitecturas civiles y religiosas de su país, pero, y ahí está la clave, lo llenó de imágenes de Buda, convirtiendo el edificio en el templo budista oficioso de la Expo.
Los chinos, que cada vez que ven un Buda a lo lejos le tiran una moneda, empezaron a arrojar yuanes sobre todas las imágenes de Sidharta que hay en el pabellón (y son muchas), como harían en otros templos, siguiendo la creencia tradicional de que si la moneda cae en un lugar al que es difícil llegar, tendrán más suerte, o más dinero, o las dos cosas. Como resultado, el pabellón estaba INUNDADO de monedas, aquello parecía la casa del Tío Gilito.
Había carteles diciendo que los responsables del pabellón "habían notado que los visitantes se habían puesto a tirar monedas" -como para no notarlo- y avisando que, en consecuencia, habían decidido que el cuantioso dinero recolectado iba a ser usado para construir una escuela para los niños pobres de Lumbini (ciudad de Nepal donde se dice que nació Buda). Yo creo que con lo recolectado, los niños lumbinianos van a poder dar clases de equitación y sesiones de informática con un iPad tamaño sábana para cada uno.
EL PABELLÓN QUE HA TRAÍDO EL OBJETO MÁS PRECIADO: DINAMARCA
La estrella de los millones de cachivaches que hay en los pabellones (algunos, porque otros estaban prácticamente vacíos) era sin duda alguna la Sirenita, traída de Copenhague y colocada en el centro del espiraloide pabellón danés. Se la veía un poco triste allí abajo, pero bueno... Genial el vídeo en el que se contaba su viaje de Dinamarca a China, con aires nostálgicos, como dejando con pena su tierra querida (pronto volverás, ¡no sufras!).
 LA IDEA MÁS BRILLANTE: CHICHICHILELELE
Chile, un país que siempre ha cuidado mucho sus participaciones en las Expos (recuerdo que en Sevilla 92 su pabellón fue uno de los más exitosos, porque llevó nada más y nada menos que un iceberg) tuvo una muy original idea: como Chile y China son países antípodas, en el pabellón colocó un pozo que conectaba indirectamente (a través de vídeocámaras) con el exacto otro lado geográfico del planeta, donde, por lo que se veía, hay una oficina. La gente de allí te ve a ti, tu les ves a ellos, y puedes hacerles señas o dialogar con papelitos. Bella idea.

 EL PABELLÓN MÁS ALEJADO DE LA CIVILIZACIÓN: MADRID
La principal innovación de la Expo de Shanghai respecto a citas expositivas anteriores era, en teoría, que habría también pabellones dedicados a las ciudades, no sólo a países (siendo como es una expo dedicada precisamente a las urbes). Pero lo que no dijeron es que iban a colocar los pabellones de ciudades aproximadamente en las afueras de la ciudad de Tombuctú... El de Madrid, concretamente (y también el de Londres) estaba tan lejos que podrían haber expuesto en él tranquilamente el gorro perdido de Napoleón. Llegar a él desde el núcleo de la Expo (la zona de países) suponía un largo viaje en el que se requería cantimplora, bocadillos y una o dos noches de acampada. Pobres ciudades en la Expo de las ciudades.
 LOS PABELLONES FORTALEZA INEXPUGNABLE DE LA EXPO: EX AEQUO CHINA, EEUU Y JAPÓN
Los tres países más ricos del mundo se pusieron de acuerdo en una cosa: ponerme las cosas difíciles para no entrar en ellos, pidiéndome reservas con semanas de antelación, citas a horas intempestivas o diciéndome simplemente que me pirara. Son prácticamente los únicos tres pabellones nacionales que no vi, porque para entrar en ellos tenías que ser ministro o acertar la lotería de las reservas.
Una pena, pero dicen que ninguno de los tres era gran cosa por dentro. Por fuera, el de Japón y el de China eran grandiosamente insulsos, y el de EEUU podría haber sido confundido con una central lechera. Más dinero no siempre implica mejores ideas.
China, ande o no ande caballo grande (e inaccesible)

Japón (el color del pabellón no se ve muy bien en la foto, pero era rosa pastel, repito, ROSA PASTEL)

EEUU, o pa qué matarse...

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