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1 de Noviembre, 2010, 0:01

Acabada ayer la Expo de Shanghái con récord histórico de visitantes (73 millones), China se enfrenta a otra tarea que implica contar grandes muchedumbres, de hecho, mucho mayores. Hoy se inicia oficialmente el sexto censo de la República Popular, un Estado cuya población equivale a la de EEUU y la UE sumadas y multiplicadas por dos.
Comienza oficialmente hoy pero en Pekín ya ha empezado hace unos meses el trabajo preliminar... de hecho hace unas semanas ya vinieron a "censarme" nada más y nada menos que cuatro policías, que llegaron a mi casa, me hicieron varias preguntillas y hasta me tomaron fotos.
Lo habéis leído bien, vinieron a censarme, porque en el censo de este año, por primera vez en la historia, se va a intentar contar también cuántos extranjeros viven en China (además de hongkoneses, macaenses y taiwaneses, que no son nacionales ni extranjeros sino todo lo contrario). Así que cuando en abril del año que viene salgan los resultados, que sepáis que en el millardo largo de habitantes que va a salir estaré incluido yo. No eran pocos los chinos, ahora encima les ha dado de incluirnos a los foranos...
A efectos personales, esto me llena de curiosidad porque seguramente va a haber por primera vez una lista en condiciones de cuántos ciudadanos por país hay en China, por lo que así por fin vamos a ver cuál es la comunidad guiri más grande (supongo que coreanos y rusos tienen todas las de ganar, aunque atención a los estadounidenses o los franceses). Además, por fin podré responder con algo de idea a esa pregunta que siempre me hacen de cuántos españoles somos en China, o en Pekín (confieso que siempre contesto una cifra completamente al azar, y que la voy subiendo con el paso de los años para disimular).
Algunos pensaréis que a estas alturas del siglo XXI contar poblaciones es algo sencillo y fácil gracias a las tecnologías, porque quizá todos tenemos un chip en la oreja de nacimiento y sólo tienen que localizarlo con un satélite... Pues craso error, al menos en China, donde, como diría el chiste, para contarse los que son van a acudir poco menos que al viejo truco de contar a mano todas las piernas del país y dividir para dos. La moderna China no va a cambiar mucho la técnica de conteo que usó en los censos anteriores: usará a 6,5 millones de voluntarios (madre mía, sólo los censadores ya necesitarían un censo propio) que irán casa por casa a ver quién vive allí, qué sexo tiene, a qué se dedica y qué ha estudiado. Cada voluntario tiene que ir a unas 100 casas, boli y libreta en mano, apuntar y reportar a la oficina de estadísticas más cercana. Así de sencillo, y en 10 días tienen pensado terminar el conteo básico.
 Uno de los primeros que se presentó voluntario para ayudar en el censo.
Curiosamente, en China están muy preocupados por la posibilidad de que el censo no salga bien debido a que muchos chinos no quieran abrir la puerta a los censadores, (¿confundiéndolos, tal vez, con censores?). Y es que los chinos son gente muy celosa de su privacidad, no le abren el domicilio a cualquiera y es muy frecuente que pregunten "¿quién es?" antes de abrir la puerta cuando alguien llama al timbre. Va a pasar más de una vez estos días, así que para intentar reducir estas desconfianzas, en los últimos meses nos han puesto en las calles muchas pancartas-eslogan (muy típico en el régimen) pidiendo que colaboremos con el censo y nos dejemos contar con calma y sin miedo.
 Otro aspecto novedoso del censo es que por primera vez contará a la gente según el lugar donde vive de verdad, no donde está empadronado. Bueno, el padrón es una cosa española, los chinos lo llaman hukou y es un concepto mucho más estricto, porque en teoría no puedes vivir en un lugar si no tienes el "hukou" de ese sitio, y Pekín o Shanghái no le dan el "hukou" a muchos inmigrantes pobres, por lo que muchos están en una situación un poco irregular, son casi inmigrantes ilegales en su propio país. En fin, el caso es que el Gobierno, por fin, ha reconocido que mucha gente está en esa situación, así que los va a intentar contar aunque no tengan los papeles de tal o cual ciudad, y con ello a lo mejor busca soluciones para la mala situación de los "sinhukous" (nuevo palabro que me acabo de inventar, inspirado en los "sin papeles").
Con esta última novedad mencionada no habrá familias que tengan que ir corriendo a su pueblo natal para ser censadas, así que no es probable que este censo chino desencadene, como otro organizado hace más de 2.000 años, nacimientos en portales ni historias bíblicas. Una pena, porque un Mesías chino daría mucho juego a blogueros y periodistas...
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