
Ha sido una semana realmente rara, envuelta en todo este tumulto de los Wikileaks. La mayor filtración de secretos de la historia nos la van sirviendo cinco diarios del planeta por capítulos (y luego el resto, a remolque), desnudando la diplomacia estadounidense pero también la de muchos otros países del mundo, España incluido.
No nos están contando demasiadas cosas que no supiéramos o no nos imagináramos, como contaba Manel Fondevila en uno de sus chistes de esta semana, pero lo cierto es que Wikileaks se ha convertido en prácticamente la única información internacional que se publica -o se lee- estos días, dejando en segundo plano otros temas, como el conflicto entre las dos Coreas (me alegro, porque tanto Seúl como Pyongyang se merecen la más total indiferencia por su bucle infinito de escaramuzas). O como la pobre Cumbre de Cancún, ciudad cuyos hosteleros deben ahora mismo estar haciendo vudú con muñecos de Julian Assange por haberles arruinado el plan. En China, asimismo, la información está tan muerta que parece que estemos en las vacaciones de Año Nuevo chino.
El Gobierno de China está atento al wikiasunto, pero sinceramente, no creo que le quite mucho el sueño. China, al ser un régimen tan criticado en la comunidad internacional, desconfía de ésta y no tiene con EEUU, ni con muchos otros, la confianza suficiente como para contar a sus políticos y diplomáticos grandes secretos de alcoba, así que no creo que salga ninguna "gran verdad" de los líderes chinos en las filtraciones (en todo caso, iremos viendo en los próximos días si me equivoco o no, porque quedan noticias para rato).
Lo que está saliendo de China en los documentos estadounidenses es todo bastante indirecto, como lo de que el máximo líder de Singapur piensa que los chinos usan a Laos, Camboya y Birmania para espiar a sus vecinos (por muy espectacular que sea, no deja de ser una opinión de alguien de fuera de China). Y lo de que China recela de Corea del Norte era un secreto a voces, que hasta yo, el último mono, lo he comentado en algún post, así que no creo que estén descubriendo América.
Y es que Pekín está acostumbrado a que le "wikilikeen", ya le ha pasado antes y está escaldado. Muchas de las veces que el país intenta presionar a otros por la vía diplomática, los presionados, saltándose la ley no escrita de que las reuniones diplomáticas son "off the record", hacen públicas esas presiones. El caso más reciente es el de las presiones que China ejerció contra Noruega -amenazándola con menos contratos económicos- si el Comité Nobel le daba el Nobel de la Paz a Liu Xiaobo. También otras maniobras chinas para que algunos países no aceptaran visitas del Dalai Lama fueron hechas públicas.
A raíz de esas filtraciones, el Gobierno chino ha visto que sus reuniones en petit comité diplomatique siempre corren el riesgo de aparecer en los diarios, así que creo que se cuidan mucho de decir cualquier cosa polémica, aunque en teoría les apoye la confidencialidad diplomática.
Con EEUU, pese a ser un país con una política internacional deplorable y matona desde los tiempos de la doctrina Monroe, sí se solía respetar la ley no escrita de la confidencialidad diplomática, por lo que las reuniones "secretas" de sus responsables de Exteriores con los funcionarios de otros países fueron mucho más animadas y jugosas. Y ahora, gracias a Wikileaks, este trato desigual se paga. Lo siento Washington, la próxima vez publicad los mensajes en dispositivos que se autodestruyen, como los del Inspector Gadget.
|