 "Los chinos han venido, olé salero, con mil regalos, y a las niñas bonitas van a obsequiarlas con aeroplanos...". Casi se puede imaginar uno la famosa secuencia de la genial película de Berlanga cuando ve la gran expectación que ha creado la visita a España del viceprimer ministro chino Li Keqiang (futuro primer ministro de China, si se cumplen los augurios), que empieza hoy.
En ella se espera que China firme un montón de acuerdos empresariales con España, incluyendo uno muy surrealista pero muy importante para abastecer de jamón y chorizo salmantino a los líderes comunistas. Y que China continúe la compra de deuda española, claro está. Es muy sorprendente cómo ha cambiado el cuento en los últimos años: de viajes occidentales a China para intentar invertir allí y probar suerte en el gigantesco mercado, ahora se ha pasado por un deseo apasionado de que los líderes chinos vayan a países europeos para firmar compras de productos, inversiones y demás. China sálvanoooooos...
La visita ha venido precedida de un hecho yo diría que sin precedentes: Li Keqiang, de su puño y letra, ha escrito un artículo para el diario El País, que se publicó ayer y que empieza con un ripio de lo más chino, por lo que se puede garantizar su autenticidad. En rara ocasión se ven artículos firmados por líderes comunistas en la prensa china, así que no digamos ya en la extranjera: se trata de un gesto altamente simbólico, y que pone de relieve que China le da un tono diferente y especial a su relación con España con respecto a otros países.
Vale, es cierto que el Gobierno de China es bastante pelota con todo el mundo, y que lo mismo que le dice a España que es "su mejor amigo europeo" se lo puede decir a Grecia semanas después... Pero de todos modos sí que parece haber una larga historia de buenrollismo entre China y España.
Las razones son muchas, y a mí por ejemplo se me ocurren las siguientes:
1- Siempre a tu lado: España, sea voluntaria o involuntariamente, ha sido en varias ocasiones el país que ha estado "apoyando a China" cuando ese país ha estado en apuros internacionales. Varios ejemplos:
- En 1989, después de la matanza de Tiananmen, condenada por la comunidad internacional y que sumió a China en el aislamiento, el primer representante de la entonces CEE en pisar el país asiático fue el ministro de Asuntos Exteriores español Francisco Fernández Ordóñez. - En 2008, cuando el tema de las protestas tibetanas hervía y algunos líderes (como Sarkozy) se planteaban boicotear la apertura de los JJOO de Pekín, España confirmó que el Príncipe de Asturias asisitría a la inauguración de esos Juegos. - En octubre del año pasado, cuando se anunció el Nobel a Liu Xiaobo, España, no se sabe muy bien por qué, no pidió inicialmente la liberación del disidente, como si hizo la mayor parte de Occidente. Horas después se desdijo, pero ya quedó como una petición tímida. - El pasado mes de diciembre, apenas unos días después de la concesión del Nobel a la silla vacía que simbolizaba a Liu, visitaba China el ministro de Industria español, Miguel Sebastián, una vez más primer representante de la UE que pisaba suelo chino después de un "mal trago" para Pekín.
Todos estos gestos, francamente, creo que son una casualidad, y España no los hizo premeditadamente: las dos visitas mencionadas debían estar pactadas mucho antes de que los "malos tragos" se produjeran, simplemente España decidió mantenerlas para no quedar mal o ni siquiera tuvo tiempo de cancelarlas. Lo de los JJOO probablemente tampoco fue algo meditado, sino que salió porque sí, y lo de la reacción al Nobel fue tal vez un error de descoordinación con Bruselas, o de cálculo. Pero bueno, seguro que los chinos se sintieron "reconfortados" por todas estas cosas.
2- Afinidad ideológica aunque sea de boquilla: China se considera una "economía socialista de mercado", y eso de que España haya pasado buena parte de la actual democracia gobernada por el Partido Socialista (aunque últimamente no lo sea tanto) seguro que acerca posiciones. Si además tenemos en cuenta que en España, por ese afán de contradicción que tenemos, suele gobernar la izquierda precisamente cuando en el resto de grandes países de la UE gobierna la derecha, eso hace que Pekín muchas veces vea a Madrid como un interlocutor más "cómodo" que los conservadores británicos, la Merkel, Sarko, Berlusconi, etc. Aunque en realidad la diferencia no sea tanta...
3- Samaranchi: el hecho de que fuera un español el que más se empeñó en que China tuviera unos Juegos Olímpicos, los de Pekín 2008, caló hondo en el país asiático, donde el catalán es con toda seguridad el español más popular y venerado, y siempre tienen presente que uno de los momentos de "gloria" para China en las últimas décadas se lo deben en parte al fallecido presidente del COI.
4- Hay más que hacer: tampoco se puede obviar el hecho de que las empresas de España, comparadas con las de otros países de Europa como Francia, Italia, Alemania o Reino Unido, tienen una presencia económica en China bastante pobre, salvando las honrosas excepciones de Alsa, Nutrexpa, Gamesa, Indra, los vinos Torres, algún que otro banco... Por ese motivo, China está más pendiente de España, ya que en otros importantes países europeos el terreno está más abonado. Y más cuando ha habido notables retiradas españolas del mercado chino, como la de Panrico, ¡o la de los Chupa Chups!
En fin, a ver si este aparente "buen rollo" se traduce en buenas oportunidades de negocio para la maltrecha economía española: nuevos campos de China abiertos para que entren allí las empresas españolas, y alguna que otra fábrica de coches chinos en España, que las estamos esperando como agua de mayo. Quién lo iba a decir hace apenas cinco años...
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