
Estoy en Singapur, el otro país donde el chino es idioma oficial. En realidad sólo es una escala antes de Malasia, que es mi verdadero destino para descansar y olvidarme del estrés, pero me he topado con que esta ciudad es más interesante de lo que pensaba.
Me imaginaba que Singapur sería un poco como Hong Kong, una jungla de rascacielos y centros comerciales, y en efecto, así es, pero este dragón asiático tiene su propia personalidad, por lo que he podido ver.
Para empezar, conserva bastante la herencia que dejaron los briténicos, casitas bajas con contraventanas y fachadas clásicas. Pero además, en Singapur han pensado que lo mejor para que un lugar sea bonito es pintar cada casa de un color. El resultado es espléndido, y además todas las casas parecen recién pintadas, aquí Titanlux debe hacer un negocio de lo más pingüe. Yo hace tiempo que pienso que a muchas ciudades feas les bastaría algo así para cambiarles completamente la fama.
Además Singapur es una ciudad multiétnica, en la que los chinos son mayoría pero también hay bastantes indios y malasios, y cada uno de los tres tiene un pequeño barrio que los representa: Little India, Chinatown y la zona de los alrededores de Arab Street. Aunque los tres están formados de las casitas de colores que mencionaba, cada uno le ha puesto su propia personalidad, con magnífico resultado, sobre todo los indios, que tienen un barrio muy animado (he de decir además que estos indios, en lugar de estar todo el rato abordándote en busca de negocio como pasa en otras partes, aquí pasan de ti, lo cual es muy de agradecer).
Mientras paseaba por cada barrio, me ponía a pensar si se podría hacer algo así también en España, aunque fuera para atraer turistas... qué se yo, me imagino un Aragontown en Barcelona, con puestos de Frutas de Aragón servidos por gente en cachirulo, o una Muñeiraville en Zaragoza con gallegos respondiendo con preguntas... ¿Por qué no lo hacemos nosotros también?
Bueno, volviendo a Singapur, al colorido mencionado hay que añadirle el hecho de que tanto indios como chinos están celebrando estos días festividades varias (los hindúes tienen a la vez dos fiestas cuyo nombre no recuerdo, y los chinos de Singapur celebran durante varias semanas el Año Nuevo Lunar, con bastante más pasión que en la propia China). Sus barrios están decorados para la ocasión, lo que da aún más pintoresquismo -valga el palabro- al lugar.
Ello no quita que el resto de Singapur que he visto sea lo de siempre en las ciudades ricas de Asia: rascacielos, chicas vestidas como si fueran a una boda cada día, y un iPad en cada mano, o lo que sea que esté de moda en estos momentos.
Se habla mucho inglés, pero con acento indio (incluso a los chinos se les ha pegado) y yo no lo entiendo muy bien, aunque hay que decir que yo el inglés que mejor entiendo es el que hablamos los españoles, lo cual no es mucho decir a mi favor. En Singapur, claro está, también se habla mucho chino, aunque me ha sorprendido que en la mayoría de los casos se usa el mandarín, lengua del norte de China, cuando yo pensaba que la mayoría de los chinos de Singapur venían del sur de China. A lo mejor es que cada uno tiene un dialecto sureño para hablar con su familia pero en público hablan mandarín para entenderse todos.
Bueno, sólo llevo en Singapur un par de días así que no voy a pontificar más de un sitio que en realidad no conozco, así que en lugar de ello os pongo unas fotos que he tomado de la ciudad.
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