Tras un paseo por Singapur, ciudad de la que puse unas fotos en el blog la semana pasada, he entrado en Malasia y he pasado las primeras jornadas en este país en la ciudad de Malacca (o Malaca, o Melaka, pero nunca Málaga), una de las que más historia tiene en todo el sureste asiático.
Además de ser un lugar bonito y agradable para pasar unos días (aunque su tráfico es bastante agobiante, la verdad) la ciudad ha tiene un bagaje de lo más interesante. Es, posiblemente, uno de los pocos lugares de Asia que ha sido colonia de tres países europeos, y cada uno de ellos la dominó más de un siglo: primero los portugueses en los siglos XVI y XVII, después los holandeses en el XVIII, y finalmente los ingleses en el XIX y XX (fechas a ojo, pilladas del museo local).
Todos ellos dejaron alguna cosilla: aún hay una población descendiente de portugueses que habla en esa lengua (aunque no los reconoceréis por su aspecto, de cara son totalmente malayos), el inglés es la lingua franca, el principal monumento de la ciudad (el Stadhuys) es holandés... Sin embargo, está claro que quienes salieron victoriosos de tantos siglos de guerras, sitios y alianzas, no fue ninguno de estos tres pueblos europeos, sino... los chinos.
Basta con pasear por la ciudad y ver que podría ser una más de China. La mayoría de las tiendas son de ellos, el idioma que más se oye es el mandarín, y estos días próximos al Festival de Primavera, hay más farolillos rojos por metro cuadrado allí que en la mismísima Pekín.
Esto me hace pensar mucho en el mundo actual, en el que mucha gente tiene miedo al ascenso de China, mientras ésta se defiende diciendo que su desarrollo es pacífico... Yo creo que los chinos han aprendido mucho de su historia, y han visto que en lugares como Malasia (donde son el 40 por ciento de la población y dominan buena parte de la economía) se asentaron y triunfaron a su manera, sin pegar un solo tiro.
Es posible, y deseable, que en el futuro también sea así: estarán más presentes en muchos países, pero con tiendas, no con fortalezas ni cañones como los que portugueses, holandeses e ingleses construyeron y destruyeron en Malaca.
Y para terminar esta malaya disquisición, os pongo unas fotos que hice del lugar:
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