Me dicen en los comentarios que cuente algo de las miniprotestas que ayer hubo en Pekín, Shanghái, Cantón y Hong Kong, que al parecer querían imitar a las que desde hace varias semanas están revolucionando el mundo árabe...
Las protestas me pillaron por sorpresa, no me las esperaba, y cuando me enteré me corrió un escalofrío por el cuerpo, pensando que se pudiera montar en el futuro en Pekín la que ahora tienen en Trípoli, o la que han tenido en El Cairo... No es que no quiera cambios en China, pero no quiero sangre...
Al final todo parece haber sido más bien un intento fallido de protesta, con una decena de manifestantes en cada sitio y unos cinco detenidos, pero en Pekín, por ejemplo, el hecho atrajo a miles de curiosos, teniendo en cuenta que fue en una de las zonas más concurridas de la ciudad un domingo, la comercial calle de Wangfujing. Había más gente fotografiando los presuntos manifestantes que manifestándose en sí.
Una cosa curiosa de estas protestas es que no parece haberlas organizado la disidencia "oficial", es decir, los disidentes que huyeron de China tras la matanza de Tiananmen, los tibetanos, los uigures, los activistas que se parten la pana dentro del país... A todos, los de un lado y los de otro, les ha pillado por sorpresa este fenómeno, que quizá ha partido de un simple internauta, o alguien con ganas de emular a Anonymous (ya os adelanto que yo, por ejemplo, no he sido).
De momento se puede decir que han sido protestas muy minoritarias, pero ojo, porque actualmente, con el poder de internet, todo es posible. El Gobierno chino lo da por fracasado, pero hay que actuar con cautela ya que tampoco nadie imaginaba hace apenas dos meses que la muerte de un vendedor de verduras en Túnez levantaría a la mayor parte del mundo islámico, y mira cómo estamos.
Como ya comenté hace un tiempo, y comentan muchos periodistas, y también el entorno del Gobierno chino, así a bote pronto parece extraño que pueda haber en China unas protestas como las árabes. No porque no haya problemas en el país, que los hay (mucha inflación, un precio de la vivienda prohibitivo, corrupción, injusticias, etc) sino porque no parece que haya una gran clase media descontenta, más bien se la ve medianamente satisfecha en un país donde hace 10 años no hacían turismo como ahora, no tenían coche y otras ventajas materiales que, ya sabemos, no lo son todo en esta vida, pero a veces ayudan a olvidar las carencias inmateriales...
En todo caso, doy a los conatos de ayer el beneficio de la duda, y estaremos atentos a lo que pase en los próximos meses, porque esto de las revoluciones se sabe cómo empieza pero nunca cómo acaba.
Desviando el tema a otros más banales que tanto me gustan, mencionaré la curiosidad de que en China el jazmín también es una flor muy importante y simbólica, por lo que a los chinos no les costaría mucho bautizar una hipotética revolución en el país con el mismo nombre que se ha usado en Túnez. El jazmín (molihua) es muy usado, mezclado con té, como bebida (aunque los buenos bebedores de té chinos consideran el té de jazmín como un té "para amateurs", o peor, "para lowais", prefiriendo ellos el té verde puro y duro). Además, una de las canciones tradicionales chinas más famosas se llama precisamente "Flor de Jazmín", y aquel que viva en China seguramente la ha oído, tirando por lo bajo, trece millones de veces.
Os dejo con un vídeo de esta famosa y requetereproducida canción, deseando, como dice hoy Manel Fondevila, que si la revolución prende aquí, por lo menos no me raye el coche. ¡Saludos, camaradas!