 Este año 2011, en China, a falta de un gran acontecimiento nacional como los JJOO de Pekín 2008 o la Expo de Shanghai 2010, podemos hacer como en 2009 y conformarnos con la conmemoración de un importante aniversario. Si en aquel año se celebraron los 60 de la República Popular China, con desfile militar incluido, este año se recordarán, en octubre, los 100 años de la Revolución que en 1911 acabó con la China Imperial e inició la República de China.
La relación de la China actual con ese periodo todavía no la tengo yo muy clara. Por una parte, el régimen comunista creo que la ve como un primer paso en el proceso revolucionario, incluso un paso necesario, así como un hecho histórico que no debe ser olvidado (a diferencia de otros, que si se olvidan) y, en definitiva, un paso positivo por haber terminado con el decadente y obsoleto imperio. Sin embargo, y por otro lado, los comunistas libraron una cruenta guerra civil contra los abanderados de la República de China, el Partido Nacionalista Kuomintang (KMT), y éstos, al huir a Taiwán, generaron un problema territorial que aún colea más de medio siglo después. Además, la idea de los comunistas es que la República de China fue un periodo de caos en las que no gobernaba la república sino señores de la guerra provinciales.
Sin embargo, este año parece que se va a olvidar un poco la parte mala de la historia y recordar la buena: el KMT acabó con el imperio Qing, un régimen débil que había perdido todas las guerras con Occidente y mantenía a una enorme parte de su población en la pobreza. Bien por él...
El hecho de que en los últimos años el gobierno taiwanés del KMT y el comunista de China hayan negociado toda clase de acuerdos, incluido uno de libre comercio, ayudará a que este centenario no sea incómodo. En Taiwán, que conserva el nombre oficial que China tenía en 1911 (República de China), también lo van a celebrar a lo grande.
Dato curioso al respecto de este centenario es que en la isla taiwanesa muchos relojes y calendarios en esa isla comienzan a contar desde 1911 como si ese fuera el año 0, y el 10 de octubre de 2011, fecha de la revolución, llegarán al año 100. Esto puede causar problemas en los sistemas informáticos isleños, por pasar de años de dos cifras a otros de tres: es algo similar a aquello del efecto 2000 de hace 11 años (y que luego no fue para tanto). Confiemos en que en Taiwán tampoco les pase nada, sería un poco vergonzoso para una isla que lidera el sector de las altas tecnologías...
Volviendo al asunto de la rara relación entre el KMT y los comunistas... En China, en general, el KMT no está tan mal visto como uno pudiera creer de buenas a primeras. Claro, yo que vengo de España, un país que también ha tenido varios regímenes en el siglo XX, me imaginaba que eran bandos irreconciliables, como podía serlo el franquismo, en el que los partidos de la República fueron denostados, y la actual democracia, en la que el anterior régimen ha quedado condenado como un punto negro en la historia nacional.
En China, la cosa tiene sus matices... Por ejemplo, en el régimen comunista existe todavía un pequeño partido KMT, aunque no tenga demasiada relación con el que se fugó a Taiwán y gobierna la isla. Es uno de los ocho partidos no comunistas que hay en China, formaciones sin poder alguno y que en realidad sólo están en las instituciones como operación de imagen del régimen. Pero me parece llamativo que los comunistas hayan dejado que haya un partido con el mismo nombre que aquel contra el que lucharon...
Un lugar donde se puede ver mejor que entre el KMT y los comunistas no hay amor ni odio, sino todo lo contrario, es la ciudad de Nanjing. En esta urbe del este de China, una de las más agradables del país asiático (la verdad es que no tiene demasiada competencia), la gente simpatiza bastante con el Kuomintang, y no sólo eso, sino que no reniegan del terrible Chiang Kai-shek, el hombre que mató a millones de chinos inundando la cuenca del río Amarillo simplemente para frenar el avance comunista en la guerra. ¿A qué se debe esto? Pues a que cuando Chiang era el generalísimo de China -ese título honorífico tenía, como Franco y Mussolini- decidió hacer de Nanjing la capital nacional, la renovó y sentó los primeros cimientos para la ciudad próspera y bastante bien vivible que es hoy. Esto los nanjineses no lo olvidan...
En Nanjing, tampoco debe olvidarse, se encuentra la tumba de Sun Yat-sen, fundador del KMT y de la República de China, un monumento visitado cada año por millones de chinos y en el que uno alucina... es como si en la España de Franco la gente fuera a visitar la tumba de Azaña en masa, o como si ahora fuera moda y no estuviera mal visto visitar la casa natal de José Antonio Primo de Rivera.
 En fin, China es diferente, ya lo sabemos, y este año celebrará un centenario raro, pero importante. Ah, ¡y con película de Jackie Chan, que también centenariea! (en número de filmes, no en años).
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