En un país donde la comida es tan importante culturalmente hablando como China, es curioso que se preste muy poca atención a las golosinas, esos antojos que de niños arruinan nuestros dientes y nos condenan a la obesidad adulta.
No significa ello que no haya golosinas en China, pero sí que es cierto que éstas son menos variadas y habituales en los comercios que en otros países. Se diría que los chinos no son mucho de dulce, salvo cuando se trata de unirlo con el sabor agrio en las salsas de la gastronomía del sur, la cantonesa.
Pese a la limitación, en China nos podemos encontrar con caramelos, chocolatinas, gominolas y otros dulces habituales en muchas otras latitudes. Además, tienen algunos dulces especialmente curiosos o exóticos a los ojos de un extranjero.
He aquí cuatro ejemplos, aunque hay muchos más (podeis contar vuestras experiencias en los comentarios). Y recordad: pastel chino sin relleno de judías, ni es pastel chino ni es nada.
- Láminas de carne de cerdo azucaradas: podrían venderse en las carnicerías, pero no, se expiden en las reposterías y tiendas de regalos. Son láminas cuadradas de carne picada de cerdo (o a veces de ternera) sazonadas con especias y azúcar. Al comprarlas, el tendero las corta en pequeñas tiras, las pone en una bolsa como de caramelos, y hala, a disfrutarlas... Están realmente buenas, y son un souvenir muy típico, por ejemplo, de Macao, aunque también se venden en muchos otros lugares (vi muchas, por ejemplo, en los Chinatowns de Malasia).
- Frutas desecadas: de manera similar a los orejones que comemos en Aragón (o comíamos en tiempos, no sé si aún lo seguimos haciendo) los chinos agarran cualquier fruta -tropical, subtropical o de zona templada- la secan, la espolvorean con azúcar (muchas veces glas) y la venden al mejor postor. De hecho, los chinos comen muchísimas cosas desecadas como golosina, también taquitos de carne o hasta pescado y marisco.
- Galletas peludas y apelmazadas: si los españoles tenemos el polvorón como summum del dulce incómodo de ventilarse, los chinos tienen un tipo de galletas de bonito aspecto exterior pero que en realidad son realmente difíciles primero de morder y después de tragar. Suelen ir en cajas transparenes y venderse en tiendas de recuerdos y aeropuertos para que algun pardillo caiga. No sólo decir "Pamplona" con ellas en la boca es imposible, prácticamente hasta respirar es imposible.
- Partes del pollo o del pato endulzadas: por fuera adquieren, quién sabe con qué métodos, una textura plástica similar a la de las gominolas, pero por dentro siguen siendo algo mas parecido a la carne de ave que fueron en su día. Son uno de los dulces favoritos de los chinos, niños y mayores, que se desviven especialmente por las partes en las que hay que mordisquear más: las alas, los cuellos y las garras. En ese orden, ahí van fotos que no son gore, sino de ambrosías chinas...
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