Y el mar se tragó el sol (naciente)
12 de Marzo, 2011, 0:01
 Un corto post de fin de semana para mostrar mi pesar y horror -parezco un comunicado de ayuntamiento tras un atentado, pero son las palabras que aquí mejor caben- ante el terremoto y posterior tsunami que han sufrido nuestros vecinos japoneses.
Nipones y españoles compartiremos durante décadas un recuerdo triste al recordar una fecha, el 11-M (las circunstancias son completamente diferentes entre uno y otro, claro está, pero ambos acontecimientos nos dejarán a todos mal recuerdo y tristeza).
Es increíble, totalmente inesperado y descorazonador que hasta el país más preparado por los terremotos, Japón, esté sufriendo de forma tan terrible la crueldad con la que a veces nos trata aquélla con la que a veces somos crueles, la naturaleza. Las imágenes en directo de la ola arrastrando todo a su paso se nos quedarán siempre en la memoria (aunque a mí me pillaron paseando a Once, así que las vi después).
El actual pánico a que las centrales nucleares de Fukushima estallen y lleve sus isótopos a miles de kilómetros (¿llegarán a China?) debe hacer reflexionar si la energía de este tipo es tan recomendable como algunos políticos defienden, y si deberíamos considerar la posibilidad de mantenerla.
En China, aparte de seguir muy de cerca el devenir de las centrales atómicas, no vaya a ser que tengamos que ponernos mascarillas de aquellas de la Guerra Fría, no faltan peculiares reacciones y análisis. El colega Guillem, por Facebook, contaba que una de las noticias de la prensa oficial china era que los osos pandas chinos del zoo de Japón estaban a salvo: no es que no me gusten los pandas, pero quizá ese despacho puede ser un poco inoportuno ahora mismo, aparte de ser una no-noticia como un piano...
También hay algunos trolls nacionalistas chinos que afirman alegrarse de que Japón esté sufriendo el terremoto (imbéciles los hay en cualquier país, también alguno se alegró del seísmo que China sufrío en 2008 o dijo que los chinos lo merecían). Afortunadamente, los trolls de hoy son minoría y otros internautas chinos les están diciendo que dejen de dedir barbaridades.
Otras reflexiones que me llegan por las redes sociales ésas que hoy día mueven el mundo comentan que un tsunami así, en China, habría sido aún más devastador y podría haber causado aún más pánicos nucleares, ya que muchas centrales de este tipo de energía en este país están, precisamente, en la cosata. No digo yo que no, pero creo que China aún no es comparable con Japón (aunque este año le haya superado en PIB, tiene una población 10 veces mayor y una renta per cápita mucho menor).
En todo caso, China es comparable con ella misma: la respuesta de este país al seísmo de Sichuan en 2008 fue indudablemente mejor a la que hubo en el terremoto de Tansghan en 1976, así que es de esperar y desear que si en China hay otro gran terremoto en el futuro -me temo que lo habrá, viendo lo movida que está la tierra en todo el planeta- se mejorará también en aspectos como resistencia de los edificios, tareas de rescate e información. Y que si en 2012 la profecía maya se cumple -con tanta catástrofe uno empieza a preguntarse ¿y si sí?- los chinos, como en la peli, nos salven las castañas.
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