
Qué se puede decir ante esta marea informativa, cuando se leen y escuchan tantas cosas y en las tertulias del curro y los amigos no hay otro tema... Terremoto + tsunami + accidente nuclear, el horror perfecto, una máquina para vender diarios con titulares de miedo y que ojalá, cuando pase todo, resulte que fueron exagerados en lo que a la alarma nuclear se refiere... Sin embargo, por ahora, no podemos estar tan confiados, y hay, por lo menos, que estar atentos a lo que pase. Una de las cosas que más me alucina es que la alarma nuclear es tan grande que las horribles imágenes de la devastación del terremoto y el tsunami y los miles de muertos han pasado a un segundo plano...
Desde China, el país que dio nombre a la peli sobre pánico nuclear más famosa de la historia, permanecemos alerta ante la catastrófica situación. Sin llegar al pánico, pero conscientes de que, en una hipotética explosión o fusión nuclear en Fukushima, y si el viento soplara desde Japón para acá, la radiación podría llegar. No estamos asustados, confiamos en el buen hacer nipón, pero desde luego permanecemos pegados a los medios, sobre todo a sus twiteos actualizados minuto a minuto. Por cierto, creo que es la primera vez en la que realmente estoy siguiendo los "twiteos" de los medios, en lugar de las noticias convencionales: es tan importante ver la evolución inmediata que se va teniendo, que están resultando bastante más útiles.
Aquí en China, de forma similar a como ocurrió con la epidemia de SARS, hace 8 años (uno de los momentos de mayor mal rollo que he vivido por aquí), están circulando rumores y bulos en los que se dice que la radiación ha llegado ya, que pongamos betadine en las puertas y que no salgamos de casa. O que el sábado que viene, en el que la Luna será la más grande en 20 años (por estar más cerca de la Tierra que otras veces), va a haber nuevos desastres naturales. Todo son chorradas a las que hay que hacer poco caso, pero es curioso ver cómo ciertas crisis son caldo de cultivo para la aparición de epidemias de chismes con el fin de desatar el pánico. Y lo que queda hasta que pase 2012...
China, por lo que dicen, puede estar relativamente tranquila, incluso en el peor escenario posible -una explosión nuclear-, porque los tres días próximos las predicciones meteorológicas no contemplan vientos del este, así que la radiación seguramente iría hacia el Océano Pacífico, en la otra dirección (por contra, y debido a ese viento, algunos estadounidenses sí se asustan y ya han comprado pastillas de yodo, que dicen que previenen las radiaciones).
En un malísimo suponer, el de que cambiara diametralmente el viento y soplara de Japón para acá, la radiación llegaría aquí en aproximadamente un día. En esa tesitura -muy, muy lejana por ahora, insisto- habría que comenzar a pensar en quedarse en casa hasta que la nube radiactiva se disipara, con las ventanas cerradas, y preparando esas pastillas que compran los americanos.
Esperemos que nada pase -aparte de lo mucho que ya ha pasado, que no ha sido poco- y que los muchos compañeros míos que están trabajando en Japón estén bien. A veces hay más nervios desde fuera que desde dentro, así que a lo mejor ellos nos ven a los de fuera como unos histéricos.
Políticamente hablando, el Gobierno chino ha aprovechado la situación para mostrarse "gentil" con un rival histórico como es Japón, después de que hace unos meses ambos se pelearan por las islas Senkaku/Diaoyu, las tierras raras y otros conflictos que siempre les tienen entretenidos. Se han mandado condolencias por partida triple (el presidente chino se la mando al emperador japonés, el primer ministro chino las lanzó en directo en la tele, y la portavoz de AAEE fue la primera en publicar las suyas, en un comunicado a la prensa). Normalmente en estos casos con un mensaje ya vale, por lo que estas condolencias por triplicado dicen mucho de la importancia que para los chinos va a tener "quedar bien" con Japón. Los chinos han ofrecido incluso mandar a su ejército a ayudar, algo que podría interpretarse como ún gesto reconciliatorio después de que las fuerzas armadas japonesas ocuparan China hace 70 años (si Japón las aceptara sería la primera vez que soldados chinos actuaran en suelo japonés).
Aún no sabemos cuánto le queda por sufrir a Japón, pero lo que yo creo que es seguro es que esto traerá, de un modo o de otro, cambios en las relaciones de China con su histórico rival. Veremos cuáles, y si son positivos o negativos, pero es seguro que para Japón este duro golpe le va a costar una larga recuperación -aparte de que algunas cosas son irrecuperables- y dificultades no sólo para ella, sino para una región como ésta, siempre tan turbulenta (el trauma que va a sufrir Japón se viene a sumar a la inestabilidad social china, el conflicto coreano, la cuestión de Taiwán, etc).
En cuanto al debate que la catástrofe ha creado en torno al futuro de la energía nuclear, China al principio se ha mostrado tozuda, asegurando que nada iba a cambiar en sus planes de construir decenas de reactores en los próximos años (a medio y largo plazo se planeaban casi 200, frente a los 13 que tiene ahora, por lo que el proyecto atómico chino es el más ambicioso del planeta). Sin embargo, la decisión de los chinos comienza a flaquear, y en las últimas horas ya han empezado a decir que van a detener algunos de estos planes (algunos de ellos incluso en provincias con fuerte actividad sismológica en el interior del país).
Cosa curiosa es que China considera a la atómica una "energía limpia", por lo que sus planes de lucha contra el cambio climático y desarrollo de las energías renovables descansaban, en muchas ocasiones, en estos planes nucleares.
En fin, cuánto nos está dando que hablar, debatir y sufrir todo este tema que durante años apenas nos preocupó, quedando recluido a tema de recurrente chanza en los Simpson. Qué pase pronto, y que no tengamos peces de tres ojos.
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