Cerca del pueblo de mi familia hay un pantano que se llama Mediano: no porque su tamaño no sea grande ni pequeño, sino porque ése era el nombre del principal pueblo que quedo sumergido bajo sus aguas. Cuando el nivel del embalse no está muy alto, emerge la torre de la iglesia, y en años de mucha sequía hasta se puede llegar a la puerta del templo, aunque está tapiada y sólo se puede mirar por los agujeros que quedan a ver qué hay dentro (yo lo he hecho, y da un poco de canguelo).
 Me acordé de Mediano esta semana, cuando me enteré de que la revista China National Geography (que no tiene nada que ver con la National Geographic, aunque lo parezca) ha hecho un espectacular reportaje sobre Shicheng, una ciudad de más de mil años de historia que quedó sumergida en 1959 bajo las aguas por la construcción del pantano de Qiandao ("Mil Islas"), en la provincia oriental china de Zhejiang.
Algunos monumentos de la localidad se mantienen todavía muy en pie y sin apenas daños, como muestran algunas de las fabulosas imágenes del reportaje:
Lo irónico del caso es que probablemente Shicheng (que podría hermanarse perfectamente con Singapur y con León, porque las tres ciudades homenajean al rey de la selva con sus nombres) se haya conservado mejor así, en remojo, que si hubiera quedado sobre la superficie. Bajo el agua se escondió de la Revolución Cultural, y de la revolución inmobiliaria actual, que es casi tan terrible para la arquitectura tradicional china como lo fueron antaño los guardias rojos.
Se dice que la ciudad tenía más de 260 puertas como la de la primera foto, un tradicional elemento arquitectónico chino usado con carácter decorativo y honorífico más que como puerta en sí. No sé si todas seguirán en pie bajo el agua, pero ojalá que un día me pueda poner unas elatas de pato para descubrirlo. O mejor, ojalá que un día el embalse ya no sea necesario y podamos pasear por la antigua Shicheng sin botellas de oxígeno ni branquias.
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