Bin, China, y este señor
3 de Mayo, 2011, 0:01
"No entrar, Bin Laden a Bordo" (pegatina en un automóvil de Pekín)
Regreso a Pekín después de 10 días de vacaciones por el sur y este de China, y con ganas de contar algo de lo visto, pero me he topado con la noticia que ya todos conocéis, así que he cambiado de planes...
Y es que el abatido Bin Laden, enemigo público número uno del mundo occidental -pero también carne de miles de chistes- ha tenido un extraño papel en mi vida, especialmente en mi relación con China y mis primeros pasos en ella.
Suena raro, lo sé, así que me explicaré mejor, comenzando por el principio, huelga la perogrullada:
Cuando vivía en Madrid, conseguí el primer trabajo en China, allá por el verano de 2001, y en teoría mi primer viaje al entonces para mí enigmático país iba a ser el 7 de septiembre. Como la letra de Mecano, recuerdo que me decía para mis adentros.
Sin embargo, a última hora se cambió la fecha por no sé qué y se me dio billete para el 12 de septiembre por la mañana.
¿Qué pasó entonces? Pues que el último día en España -y por ahora, el último día en que he residido en España, pues desde entonces me considero "de visita" cuando voy allí- fue el famoso 11 de septiembre, el del gran ataque de Bin contra las Torres Gemelas y demás. El día que debería haber dedicado a despedirme de todos y a pensar en China, acabó convirtiéndose en un día pegado a la tele, alucinando como el resto, y preocupado por lo que iba a pasar en el futuro de todos.
Recuerdo que aquella noche quedé con mis amigos en Madrid, y casi no hablamos de China -en realidad poco podía contar porque aún no tenía ni idea de lo que me encontraría- sino que compramos la edición especial de El País sobre los atentados y nos la pasamos hablando de Bin Laden y sus fechorías. "América, atacada", decía el titular a 80 columnas del diario, que creo que no sacaba ediciones vespertinas o nocturnas desde el 23-F.
Tenía yo ese día cierta preocupación por ver si debido a los atentados iban a suspender todos los vuelos del mundo mundial y me quedaba sin ir a China... Pero no fue así: al día siguiente en Barajas funcionaban todos los vuelos menos los dirigidos a EEUU, volé hasta China, y me encontré a todos los extranjeros hablando de Bin Laden y de los atentados, por supuesto. Una colega estadounidense en el curro estaba algo asustada porque había oído que algunos compañeros chinos del trabajo habían celebrado con champán los atentados (aunque tampoco es que después me haya encontrado demasiado antiamericanismo entre los chinos a pie de calle, más bien al contrario).
También me contaron que en el país los atentados no se habían visto en directo, la tele central se había decidido a esperar permisos del Gobierno antes de pasar un evento tan gordo: era mi primer contacto con la censura.
Eso fue en 2001, pero no acabó aquí la aparición, aunque haya sido siempre indirecta, de Bin Laden en momentos importantes de mi vida en China, ya que tres años después, en octubre de 2004, mi primera pregunta en una rueda de prensa en Pekín fue, precisamente, acerca de Bin Laden.
Acababa de ser contratado por Efe, tras unos años como colaborador, lo que me posibilitaba por primera vez ir a las ruedas de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, que se convocan dos veces a la semana y son una de las pocas ocasiones en las que la prensa extranjera tiene ocasión de consultar sobre lo que ocurre en China, o sobre lo que su Gobierno piensa sobre temas internacionales.
Era pues mi primera rueda de prensa "seria", y la verdad es que me daba algo de corte preguntar, pero en la oficina me sugirieron que consultara a AAEE sobre un artículo que había aparecido en el diario El Mundo, en el cual se afirmaba que Bin Laden en aquellos momentos podía estar escondido en la mismísima China.
Pregunté, la portavoz de entonces -Zhang Qiyue- se quedó un poco a cuadros, y la cosa podría haberse quedado allí, pero al parecer mi pregunta causó tanto estupor que pocos días después incluso generó un artículo en el mismísimo "Diario del Pueblo":
On the afternoon of October 19, Chinese Ministry of Foreign Affairs held a regular press conference. A reporter asked: a British journalist familiar with Middle-East affairs reported that Osama Bin Laden is now possibly on the Chinese side of its border with Pakistan...
Que por cierto, yo creo que arreglaron bastante mi inglés, porque seguramente tartamudeé algo y cometí varios errores gramaticales... La lengua de Shakespeare tampoco es lo mío.
Meses después, cuando la portavoz dejó el cargo y coincidí con ella en una conversación, resultó que aún se acordaba de que yo había hecho "la pregunta de Bin Laden", y de que tal cuestión había causado cierto revuelo en los despachos del Foreign Office chino.
En fin, perdonad el yoísmo del post de hoy y más con un tema tan importante, pero es que cuando oigo hablar de Bin Laden, me acuerdo siempre de estas dos cosas, que marcaron dos comienzos míos en China.
Ya habrá otros para debatir en foros y tertulias si la muerte de Osama hará el mundo más o menos seguro, si veremos o no las fotos del fallecido, y otras cuestiones que ahora nos planteamos todos... Obama venció a Osama, y yo por mi parte Osamo a todos.
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