 Mientras en Pekín la actualidad está bastante tranquililla estos días -señal de que cualquier día pasará una gorda- desde la lejana distancia oímos noticias sobre España que, en realidad, estamos más acostumbrados a tener aquí, en China... La semana pasada, los españoles (los murcianos) sufristeis un terremoto, y esta semana, protestas en las plazas con desalojos policiales incluidos. ¡España está chinizada! ¿Quién la deschinizará?
El hecho de que las protestas hayan comenzado en la Puerta del Sol me hace especial gracia, porque ello recuerda a las manifestaciones que antaño hubo en Pekín en otro portal astronómico, en concreto la Plaza de la Paz Celestial (Tiananmen). De hecho, si traducimos "Puerta del Sol" al chino sale un palabro muy similar: "Taiyangmen" (donde "taiyang" es "sol" y "men" es "puerta"). No deseo, por supuesto, relacionar demasiado las protestas españolas con las que tan trágicamente terminaron en China, pero bueno, la similitud de nombres es graciosa y la voy a usar con vuestro permiso.
Por lo demás, estoy completamente de acuerdo con las protestas, porque, como en ellas se dice, la democracia española no es real, es más, hay muchos países del mundo en donde no es real. O mejor dicho, no es la mejor posible. Entre las reivindicaciones de los manifestantes está, por lo que veo, acabar con un sistema de votos por provincias que condena a los partidos que no son los dos mayoritarios, instaurando de facto un bipartidismo que ha convertido, finalmente, al PSOE y al PP en partidos bastante similares, y la política española en un insoportable, interminable, aburrido, cansino e inútil cruce de acusaciones entre los dos abusones del recreo, con cambios cada cuatrienio sobre quién tiene la pelota. Partidos con ideas que podrían ser frescas y novedosas se ven condenados al olvido, y algunos no por tener pocos votos, sino porque éstos están demasiado "repartidos" por las distintas provincias. ¡Pobre Alternativa Motor y Deportes!
Imagino que este sorprendente movimiento del "mayo español" surge también en respuesta al creciente poder de los mercados en los gobiernos. El FMI, el Banco Mundial, las agencias de rating y la madre que parió a todos estos malignos elementos son ya auténticas dictaduras universales que obligan a cualquier gobierno, incluyendo los presuntamente de izquierdas, a tomar medidas neoliberales bajo amenazas de que los mercados y las bolsas arruinarán los países en caso contrario. Esto no se puede tolerar más, esta mercadocracia es una barbaridad y ojalá más países sigan el ejemplo de Islandia, donde sus ciudadanos han decidido que pasan olímpicamente de pagar los errores de los bancos del país y sus zares económicos.
Con Pekín tranquilo, desde aquí sigo con mucha atención y envidia las protestas de Madrid y otras ciudades, ojalá estuviera allí también, ojalá sigan cuando vaya a España en verano. Espero que cambien no ya el país, sino el mundo, y me uno aunque sea a distancia al movimiento de Taiyangmen. Democracia Real YA.
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