
La semana pasada estuve de vacaciones en un curioso y poco conocido lugar de China: la comarca de Kaiping, en Cantón (esa provincia donde la gente habla en chino con acento extremeño).
Uno se imagina siempre Cantón como un lugar lleno de fábricas y megaurbes, pero no todo es así, afortunadamente. Kaiping, a apenas dos horas de Macao y de Cantón capital, es una comarca eminentemente rural, formada por muchas aldeas con sus arrozales, sus bosques de bambú, ... y sus castillos.
Sí, digo bien, castillos, o más bien habría que decir torreones: la comarca está sembrada de torres de aspecto medieval, barroco o neoclásico europeo, que, plantados entre los arrozales o junto a aldeas tradicionales chinas, podrían parecer al no preparado como un sueño, o un espejismo, por lo irreal de verlos en semejante escenario.
¿Qué pintan allí esos edificios, os preguntaréis algunos, espero que muchos?
La explicación es sencilla: hace cosa de un siglo, muchos habitantes de Kaiping emigraron en busca de fortuna. A Canadá, a México, a Estados Unidos (donde muchos de ellos colaboraron a construir las líneas férreas desde la costa este a la oeste)... Muchos lograron efectivamente una pequeña fortuna, y regresaron a su Kaiping del alma, donde, para mostrar que habían prosperado, construyeron estos castillos y palacetes, que en China se conocen como "diaolou". Usaron el estilo de las casas "elegantes" que habían visto en el extranjero, y por eso los adornos clásicos y barrocos.
Algunas de las torres, no obstante, se construyeron en plan comunitario para defender a las aldeas de los bandidos... Eran los años en que el opio hacía estragos en la zona, y había mucho bandido yonqui, por lo que dicen.
Hace cuatro años, la UNASCO, perdón, la UNESCO, declaró a Kaiping Patrimonio Mundial de la Humanidad, concretamente los complejos de diaolous situados en las aldeas de Zilicun, Majianglong, Jinjiangli y Sanmenli. Cada uno de estos lugares tiene su encanto propio y diferenciado: los diaolou de Zilicun están en un precioso entorno de arrozales y estanques con lotos, los de Majianglong escondidos entre los bambúes, en Jinjiangli se encuentra el torreón más alto y elegante, y en Sanmenli el más antiguo y con más aspecto de castillo. No sólo los torreones y palacios que los emigrantes o los aldeanos temerosos construyeron allí son dignos de ver: las aldeas, con sus casas de ladrillos negros y sus calles ultraestrechas para guarecerse del sol, también son una maravilla. Y hay decenas de aldeas, cientos de diaolous...
Por ponerle una pega al lugar, para que no se diga que lo pinto todo color de rosa, hay que señalar que muchos de estos diaolous son más bonitos de lejos que de cerca, ya que la mayoría están recubiertos de feo cemento (se construyeron muchos a principios del siglo XX, ya con tácticas modernas). También hay que reconocer que en algunos de los pueblos (no los protegidos por la UNESCO, pero sí otros más desconocidos) los perros del lugar son bien poco amigables, un problema que en realidad existe en buena parte de la China rural y dificulta conocerla. Fueron estos canes los que me impidieron por ejemplo visitar una aldea llamada Jianadacun ("Canadá"), que de lejos parecía bastante interesante.
En fin, dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que os voy a poner el equivalente a varios miles de vocablos para que os hagáis una idea de como es Kaiping y alrededores. Un gran "descubrimiento", y un lugar digno de ver a modo de desvío desde Macao, Hong Kong o Cantón capital.
KAIPING (capital comarcal)

ZILICUN












LIYUAN



JINJIANGLI




MAJIANGLONG


SANMENLI
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