 Mientras yo sigo intentando desesperadamente que la censura china me deje en paz y mi ordenador vaya algo más rápido que el ZX Spectrum que tenía mi vecino en 1987, China está estos días inmersa en los Mundiales de Natación de Shanghai, que se inauguraron el pasado fin de semana y durarán lo que queda de mes. Pero no soy un gran aficionado a los deportes acuáticos, la verdad. Me agobia ver a los nadadores, que no dan sensación de velocidad ninguna en sus carreras, más bien de lucha denodada contra la resistencia del agua. Por no hablar de la natación sincronizada, el deporte más hortero de la historia, con esos bañadores, esas sonrisas que dan miedo... Pero en fin, hay gustos para todo en esta viña del señor.
Me ha resultado curioso de estos Mundiales que fueran inaugurados el sábado, 16 de julio, fecha que coincide con uno de los baños más famosos de la historia de China, el que Mao Zedong se dio en el Yangtsé para demostrar a sus rivales que seguía en plena forma. En realidad Mao parece ser que se tiró al río más largo de Asia en varias ocasiones anteriores, pero la del 16 de julio de 1966, cuando tenía 77 años, es la más famosa.
 Si la fecha de apertura de los Mundiales fue escogida como un guiño al maoísmo o no, es difícil de comprobar, pero por lo menos la coincidencia es interesante. Lo que sí es seguro es que el baño de Mao se recordó el pasado sábado en la travesía anual por el Yangtsé, en la ciudad de Wuhan, que acoge esta actividad desde hace décadas, antes incluso de que Mao pusiera de moda cruzar el río.
 Por cierto, que la costumbre de nadar para demostrar poderío político no parece haberse extinguido en China, ni mucho menos. También en el fin de semana -cuánta agua ha habido en él- se celebró en Cantón otra travesía por un famoso río chino, en este caso el Perla (perla negra, porque está bastante contaminado). La prensa de la vecina Hong Kong se partió la caja con esta prueba, porque resulta que dos mil nadadores formaron parte de ella, y dejaron que llegara en segundo lugar a la meta el alcalde de la ciudad, que para más inri iba con flotador y había aprendido a nadar -bueno, a medias- dos semanas antes. Sólo le ganó el secretario del Partido Comunista de la ciudad, claro. Cantón es una ciudad bastante peculiar, ya ha habido noticias surrealistas de este tipo con anterioridad, aunque también es posible que ello se debe a que al estar Hong Kong cerca salen más controversias de este tipo en sus medios, que disfrutan de mayor libertad de prensa que los del resto de China.
En fin, regresando a los Mundiales de natación, que son lo que realmente va a llenar estos días las pantallas veraniegas, confiemos en que en ellos haya espectáculo, los saltadores no se hagan demasiado daño en sus habituales golpes con el trampolín -otro deporte en el que sufro mucho- y que Gemma Mengual, ahora que está retirada, no se queje tanto. Que gane el mejor, y a los atletas, cuidado con el clembuterol... y el cerdo almizclero.
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