Madre mía qué triste ha sido el fin de semana, y no sólo porque me tocara trabajar o porque en la capital china siguiéramos sin ver el sol, envueltos en la típica niebla-sauna pequinesa de julio... Las noticias internacionales no dejaban de hablar de muertos por la masacre de Noruega, mientras que en China la información giraba en torno a un accidente de dos trenes de alta velocidad que ha causado más de una treintena de muertes. Como guinda tétrica de todo, Amy Winehouse agrandaba la leyenda del mortal club de los 27. Un club en el que figura como representante española Cecilia, quien murió un día antes de que naciera yo.
El accidente de tren en China, que creo que es lo más apropiado de comentar en este blog, ha sido tristísimo. Pésima suerte la de que a un tren le alcanzara un rayo, lo dejara parado, y a otro tren que iba detrás no le avisaran del problema, con lo que acabó embistiendo al primero. Para colmo de males, el choque fue sobre un puente, por lo que varios vagones cayeron por él a una altura de 20 metros. Lo único bueno que se puede decir es que casi es milagro que de casi 1.500 personas que viajaban entre los dos trenes, hayan fallecido únicamente una treintena. Podría haber sido mucho peor.
 El accidente, unido a las muchas averías que ha tenido el "AVE" entre Pekín y Shanghái en las tres semanas que lleva funcionando, ha demostrado que los trenes de alta velocidad chinos están teniendo graves problemas para funcionar en verano, una época en la que el sur de China está continuamente azotado por las lluvias torrenciales, las tormentas o las crecidas. Los trenes convencionales parecían no verse tan afectados por este tipo de inclemencias, pero los de alta velocidad, que necesitan una vía "perfecta" y unas condiciones idóneas, las están pasando canutas... A mí, sinceramente, me hacía ilusión ir a Shanghái en el nuevo tren que te lleva en cinco horitas, pero ahora estoy pensando, como muchos, creo, esperar al otoño para la "aventura".
Llueve sobre mojado en los ferrocarriles chinos, que están atravesando un "annus horribilis". En febrero destituían al ministro del ramo, Liu Zhijun, quien afrontará probablemente un caso por corrupción que igual acaba en pena de muerte. Al mismo tiempo, salían informaciones diciendo que en la red de alta velocidad que se está construyendo masivamente ha endeudado hasta las cejas al Ministerio de Ferrocarriles. Algunos seguro que pensaron que la inauguración del Pekín-Shanghái, la ruta estrella de la alta velocidad china, haría olvidar estas malas noticias, pero sus averías y problemas no han hecho sino aumentar las dudas. Y de postre llega este accidente...
Yo soy un fan de los trenes de alta velocidad, porque no me gustan los aviones y su esencia contranatura (eso de que floten pesando varias toneladas aún no lo entiendo). Me encantaría que un día se pudiera ir desde Pekín a Madrid en vagon litera, sin necesidad de tomar el barco o el avión, que decía la canción. Pero a China, uno de los países que estaba apostando más fuerte por este tipo de vehículos, le están saliendo las cosas muy mal en este campo. Espero que esto no pare los planes, que sigan abriéndose vías de alta velocidad, pero que éstas sean más seguras, más preparadas para el monzón, y nunca más tengamos que lamentar accidentes como el de este fin de semana tan trágico.
|