Una de esas noticias ligeras que me gustan a mí... Esta semana ha salido a los estancos de China uno de los sellos de correos más esperados del año para los coleccionistas del país, el que conmemora el Año Nuevo Lunar (este año el del Dragón, que por cierto es mi signo, como no podía ser de otra forma dada mi majestuosidad y el fuego que echo cuando me cabreo).

Bien, pues resulta que el sello ha sido criticado por muchos chinos en redes sociales y asociales, porque en su opinión da un poco de miedo. Algunos medios de prensa incluso han politizado el asunto, señalando que el sello muestra un dragón -símbolo de China por antoniomasia- fiero y capaz de asustar, dando a entender que China amenaza al mundo (ya sabéis que los periodistas bebemos bastante alcohol).
El sello, fuera de su politización y de si es feo o no, es además una especie de homenaje al primer sello de correos que tuvo China, ya que en él salía un dragón en casi idéntica postura, aunque más risueño. Salió en 1878, y era así:
 Candarin será una moneda de la época, imagino...
En fin, la noticia se va a quedar en una mera anécdota, pero me va a servir de excusa para recuperar por un rato una de mis antiguas, antiquísimas aficiones: la filatelia. Si, señores, cuando no había ordenadores, los niños con tendencias friki-asociales teníamos que divertirnos con otros métodos, así que yo me dediqué a coleccionar sellos a finales de los 80 y principios de los 90.
Dejé la afición al descubrir que por más que me afanara jamás llegaría a tener más que una millonésima parte de todos los sellos que se publican en el mundo a diario, pero con ellos aprendí mucho (por ejemplo, cómo se dice cada país en su propio idioma) y viajé con la imaginación en una época en la que no imaginaba que años después podría viajar de verdad y muy lejos.
En fin, dejemos lirismos aparte y volvamos a la realidad: decía que la noticia del sello del dragón me ha devuelto la pasión filatélica, pero como ahora con internet y Google todo es más fácil, en una tarde me he conseguido toda la colección de sellos que China ha emitido para conmemorar el Año Nuevo chino. Una colección virtual, claro está.
Aunque sea su fiesta más importante, China no emitió este tipo de sellos hasta 1980, Año del Mono. Cabe imaginar que antes, en los 70, los sellos eran sólo de Mao en posturas majestuosas. Y antes todavía, los sellos eran muy serios y no se dedicaban a celebrar fiestas, ni en China ni en el resto del mundo.
Por lo que me ha parecido ver, China emite cada año sólo un sello dedicado al animal del zodiaco correspondiente, y no sigue una serie, es decir, que cada sello de este tipo es de su padre y de su madre, no se parece en nada al anterior. Estoy seguro de que deben convocarse concursos de diseño para ello, y que muchos prestigiosos diseñadores chinos los han ganado (el diseñador del dragón de este año, por ejemplo, también fue el autor del logotipo para la candidatura de Pekín a los JJOO de 2008).
Pero basta de cháchara y vamos a ver esos sellitos.
 1980 (mono)
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 1981 (gallo)
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 1982 (perro)
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 1983 (cerdo)
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1984 (rata)
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1985 (buey)
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 1986 (tigre)
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 1987 (conejo)
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 1988 (dragón)
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 1989 (serpiente) |
 1990 (caballo)
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 1991 (cabra)
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 1992 (mono)
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 1993 (gallo)
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 1994 (perro)
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 1995 (cerdo) |
 1996 (rata)
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 1997 (buey) |
 1998 (tigre)
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 1999 (conejo)
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 2000 (dragón)
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2001 (serpiente)
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2002 (caballo)
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 2003 (cabra)
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2004 (mono)
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 2005 (gallo)
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 2006 (perro)
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2007 (cerdo)
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2008 (rata)
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 2009 (buey)
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2010 (tigre)
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 2011 (conejo)
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2012 (dragón)
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