
Después de 10 días en España, ya me he enterado más o menos del ambiente de pesimismo y desesperanza que el país vive, del que me habían hablado a distancia (pero hasta que no vienes no lo comprendes de verdad). El miedo a la bancarrota nacional, al rescate, al corralito, a pasar décadas debiendo dinero a los mercados, está muy presente, y aunque en realidad la calle no la veo tan mal (bares llenos, no tanta tienda cerrada...), el sentimiento de la gente es realmente de desconfianza y depresión. Y cabreo, claro, porque mientras empiezan los recortes, los bancos que han derrumbado al país siguen obteniendo ayudas del Estado y aquellos que los arruinaron se largan a las Caimán con jubilaciones millonarias... Ahora entiendo el cabreo, y no me extraña ya tanto que en este guirigay las noticias que escribimos desde China, los casos Bochilais y Chenguanchens, no importen mucho al españolito medio. No está el horno para baozis.
Pero claro, yo vengo de Pekín, así que me llaman la atención las ramificaciones chinas de esta atmósfera, porque al venir yo de China, mucha gente opina de ellas en mi presencia. Las que he oído o leído son éstas, más o menos:
1- Gente que dice que mientras la gente sufre recortes, los chinos que viven en España no pagan impuestos, por lo que los pone al nivel de los banqueros o los Borbones en su lista de personas non gratas.
2- Gente que se queja de que los chinos que montan negocios en España no contratan a españoles, sino a chinos. (Esta queja también se oye en países africanos y latinoamericanos, en los que China invierte mucho más fuerte, pero allí la cosa es más grave, ha habido incluso ataques armados a compañías chinas).
3- Gente que tiene miedo de que los españoles nos tengamos que acostumbrar a los horarios y la forma de trabajar de los chinos (esta corriente filosófica nació, imagino, después de las famosas declaraciones del jefe de Mercadona).
Voy a dar mi opinión sobre las tres ideas. Ya sé que no son el meollo de la crisis, sino un efecto secundario de ella, pero ya que al vivir en China me tocan la fibra sensible, las voy a comentar:
1- Lo de que los chinos no pagan impuestos en España es una leyenda urbana que nace probablemente de un comentario de bar que alguien se creyó sin cotejar y se fue difundiendo entre la población. Bueno, no sé si fue en un bar, porque ahora muchos dueños de bares son chinos... En fin, el caso es que es mentira, los chinos pagan impuestos como el que más (quitando algún Urdangarín oriental, que jetas los hay en todas partes) y probablemente más en cifras relativas, ya que al afectarles a ellos menos la crisis, tienen menos deudas. Pagan mucho y pagan bien, y hasta tienen fama de ser los que antes pagan los trámites e impuestos necesarios para montar un negocio, pues llegan a España con mucho capital ahorrado o prestado en su país. Es posible, sólo posible, que hace 10 años, cuando España estaba sensibilizada con ayudar a los inmigrantes (tema pateras y cayucos) hubiera algún tipo de incentivo fiscal para los inmigrantes que abrieran negocios, pero desde luego eso se acabó con la crisis, y ahora los chinos no sólo son igual de mirados que los españoles a la hora de pagar, sino que es posible que acaben pagando más, por ejemplo al ser atendidos por el sistema sanitario (acordaros de la china aquella a la que un hospital le puso una factura de 20.000 euros por operarse de un tumor). Este tipo de bulos nacen en sociedades en crisis económica, desesperadas, y sólo son espitas por las que sale el gas del cabreo social. Son caldo de cultivo de movimientos xenófobos y de ultraderecha (también los judíos tenían la culpa de todo en la empobrecida Alemania de entreguerras) y no van a servir más que para hacer sufrir a comunidades enteras, distrayéndonos de lo realmente importante que hemos de cambiar o mejorar.
2- Los negocios de los chinos en España son en general pequeños y familiares: bares, tiendas... como mucho algún taller textil o de calzado, tampoco grandes. Que contraten a sus amigos o familiares es normal, por el tema de que se pueden comunicar entre ellos mejor, o por solidaridad con los que conocen (yo en China también intento a mis amigos a buscar trabajo). La ley no lo prohíbe, y además, si lo hiciera, sería una muestra más de lo mal que trata España a los emprendedores, poniendo tantas trabas legales e impuestos que al final el español medio lo que quiere es ser funcionario. Cosa diferente serían los grandes negocios (fábricas, bancos, etc) que puedan llegar en el futuro desde China a España: allí sí que es normal que España exija unos cupos mínimos de empleados locales, pero las firmas chinas regatearán, y ya veremos en qué posición está España para imponer sus estándares. Una empresa china, por otro lado, paga sueldos que muchos españoles no están dispuestos a cobrar (por ahora), pero que para muchos chinos son mejores que los de su país, así que incluso cuando haya grandes empresas chinas en España, si es que llegan, no es seguro que los españoles se maten por entrar en ellas, a menos que nuestro nivel de vida se acabe poniendo al nivel del de China.
3- Ahí sí que estoy de acuerdo: nos va a tocar una caída de poder adquisitivo y de tiempo libre, trabajaremos más y disfrutaremos menos (a menos de que aprendamos a disfrutar trabajando, que a veces en España nos falta un poco de optimismo laboral). Pero no porque los chinos lo impongan, sino porque el mundo pasa por épocas de bonanza y de vacas flacas, no progresamos siempre, y ahora toca una regresión, como ha pasado en siglos anteriores. Es posible que estemos viviendo un reequilibrio del planeta: con la globalización, ahora que ya no hay límites para la movilidad de las empresas y los trabajadores, los países subdesarrollados podrían crecer y los desarrollados menguar, igualando más la renta de todos los países, lo cual en el fondo es bueno, pero claro, no para nosotros los que hemos estado en el lado en que se estaba mejor... Los chinos, en cambio, están al revés, vienen del subdesarrollo y andan mejorando (de momento, a ver cómo les toca la crisis) tras unas décadas de hambruna y grandes carencias, así que no es que a ellos les encante no tener tiempo libre o tener que ahorrar todo lo que ganan, pero es lo que han venido haciendo las últimas generaciones, y sólo desde hace cosa de 10 o 15 años empiezan a aprender a usar su ocio o disfrutar de algunas comodidades. A ellos también les gusta trabajar lo menos posible y vivir bien, pero vienen de otro momento histórico, y no podemos culparles de lo que vaya a ocurrir. Al menos consolémonos pensando que en otras épocas más cínicas, las grandes crisis mundiales se resolvían con guerras e invasiones. Por lo menos ahora podemos intentarlo arrimando el hombro. Al menos, mientras la economía china aguante, que como ésa caiga también...
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