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Junio del 2013


Deberes para mañana:
amistad chino-española

26 de Junio, 2013, 0:01

Este año, España celebra aniversarios que son múltiplos de cuatro tanto con China y Japón, pero no se confundan con los ceros. Con los nipones, España conmemora 400 años de lazos (y por ello ambas naciones de sol han lanzado el Año Dual España-Japón). Con los chinos España celebra 40 años de relaciones, aunque en este caso sólo se cuentan desde el momento en que los españoles las establecieron con el actual régimen comunista, la República Popular, pese a que antes ya las hubo.


Un paisano mío fue el primer embajador de España en la República Popular,
y a la vez inspiró esta película (por cosas que hizo mucho antes).



No creo que el aniversario con los chinos se vaya a recordar mucho en España, país poco amigo de celebrar nada en estos tiempos austeros, pero en China sí, al menos a nivel institucional. Los chinos recuerdan mucho estas cosas, por aquello de que
les costó varias décadas convencer a muchos países, desde Pekín, de que eran ellos los legítimos gobernantes de China, y no los que se refugiaban en Taipei desde 1949. Raro es el año en que no hay algún gran aniversario de este tipo con algún país, que se suele celebrar en Pekín con visitas de Estado, exposiciones, conciertos y esos rollos (bueno, no todo es rollo, que aquí hemos tenido al gran Julio Iglesias aprovechando la celebración).

No parece que China y España lleguen a este aniversario en el mejor momento de sus relaciones (al menos a un nivel de sociedades, porque sus gobiernos, como está mandado, se dedican grandes elogios mutuos). En España -al menos esa impresión me estoy llevando- la tradicional indiferencia que ha existido hacia China, cuando no animadversión, se ha exacerbado este año. No sé si exageraré, pero es posible que el caso Gao Ping, que explotó el año pasado y aún colea en el actual, haya jugado un importante papel en ello. Sumémosle el hecho de que la crisis ha agriado a una sociedad española con un carácter ya antes algo cerrado, y más hacia países que como China tienen fama ahora de "nuevos ricos" (aunque eso
es mucho decir). España es en 2013, según encuestas internacionales, uno de los países con peor imagen de China.

En China no nos tienen a los españoles esa ojeriza (hay desconocimiento, pero éste no lo suplen, como en España, con displicencia), aunque sí que han calado las informaciones -creo que a veces un poco alarmistas- sobre la crisis en España, y los chinos a veces nos ven hasta con lástima (cuando, me parece a mí, nuestro nivel de vida todavía es bastante más envidiable que el suyo).

En fin, los dos pueblos estamos siendo víctima de unas imágenes un poco parciales que la lejanía distorsiona aún más, a las que a veces ayudan unos medios de comunicación para los que lo malo y alarmante siempre vende más.

Pero bueno, para compensar estas pesimistas reflexiones (igual me he contagiado de la negatividad de la crisis y me he pasado un poco con ellas), voy a conmemorar aquí ese 40 aniversario de relaciones con visiones optimistas, ilusionadas y con todo el futuro por delante.

Y es que, con motivo de la efeméride, se pidió a jóvenes chinos estudiantes de español, de entre 12 y 17 años, (en China hay unos pocos institutos de secundaria que ya enseñan el idioma del Manco de Lepanto) que dibujaran su visión de los 40 años de lazos entre los dos países.

El Instituto Cervantes de Pekín seleccionó algunas de las mejores obras, y las expone estos días en su salón de actos. Para los que no podáis ir a verlas, os muestro aquí algunas: a mí me parecieron un chute de buen rollo y buenos sentimientos. De paso, nos sirven para ver lo bien que dibujan los niños chinos, o sus padres si ha habido algún concursante tramposillo. Seguramente notaréis una importante influencia del manga japonés. Y los más observadores encontrarés un billete de 100 pesetazas.

La muestra todavía puede admirarse en el Cervantes pequinés, los que estéis por aquí y queráis verla.

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Una lección espacial y especial

23 de Junio, 2013, 0:01














El pasado jueves, la astronauta china Wang Yaping, muy risueña ella, daba una clase de física a 60 millones de niños chinos por vídeo-conferencia, desde el espacio exterior. La clase, gran acontecimiento en China, se emitió en directo por la televisión nacional, y si no la habéis visto os recomiendo que lo hagáis: fue un momento bastante emocionante y con cierto toque de ternura, relajando el habitual tono militar y propagandístico del programa espacial chino.





La clase en el cosmos fue especialmente emotiva si uno conoce un poco la triste historia de los pocos "maestros espaciales" que ha habido en la historia. La idea de dar clases en el espacio se le ocurrió ya a Estados Unidos hace 30 años, con Ronald Reagan como presidente, y en aquella ocasión se decidió llevar a un profesor de escuela de verdad (Wang Yaping lo hizo bastante bien el otro día, pero ella es piloto de las fuerzas armadas, no maestra profesional).

11.000 maestros estadounidenses se presentaron a las pruebas de selección a inicios de los 80, ilusionados con ser los primeros civiles en viajar el espacio. Tras muchos tests se eligió a dos mujeres, Christa McAuliffe y Barbara Morgan (quien quedó como pilota de reserva). Lo terrible llegó cuando Christa y otros seis astronautas despegaron en el transbordador Challenger, una fría mañana de 1986. Estoy seguro de que muchos de los que, como yo, superéis los 30 años, recordáis aquellas imágenes transmitidas en directo con el mismo pasmo que años después nos causaron los atentados de las Torres Gemelas...



McAuliffe y sus compañeros de vuelo murieron en una de las
peores catástrofes espaciales de la historia, y la idea de las clases espaciales quedó tan teñida de tragedia que EEUU la abandonó, pese a que Reagan tras el accidente dijo que iba a continuar, y pese a que no era una mala iniciativa.

Barbara Morgan, la suplente de aquel trágico vuelo, tuvo que esperar muchos años hasta poder volar fuera de nuestro planeta, tantos que cuando lo hizo, en 1998 (con otro transbordador norteamericano, el Endeavour) ya había dejado la carrera docente y era astronauta full time. Morgan enseñó entonces a niños estadounidenses las maravillas físicas del espacio, pero no lo hizo desde una nave espacial, sino cuando regresó a la Tierra (y en Disneylandia, por cierto). La prensa china decía estos días que Morgan sí dio una breve clase espacial desde el cosmos recientemente, en otro vuelo que hizo en 2007, pero no estoy seguro de ello, en su biografía en Wikipedia no lo especifica.

En fin, sea Wang Yaping la primera profesora espacial o la segunda en la historia, lo cierto es que la clase del otro día fue un hermoso acontecimiento, que en cierto modo rindió homenaje a la pobre McAuliffe. Ah, además Morgan envió una emotiva carta de felicitación a Wang "en nombre de los profesores y estudiantes de todo el mundo".



Ojalá que esta idea de las clases espaciales a los niños continúe, es una forma de difundir de forma entretenida el amor por la ciencia y por la exploración espacial, ahora que ambas cosas están de capa caída en algunos países (por los recortes dichosos, que afectan tanto a la educación como a la ciencia, y no digamos ya a los costosos vuelos espaciales).

Tampoco nos olvidemos de Chris Hadfield, otro genial cosmonauta que ese año nos ha acercado con simpatía y buen rollete a la vida de los astronautas "ahí afuera".



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Clemente ya ha echado el currículum

19 de Junio, 2013, 0:01

Hace poco menos de dos años celebrábamos en China la llegada de Camacho como seleccionador nacional, una noticia tan sorprendente y graciosa como esperanzadora. Camacho llegaba sin presiones -no le pedían ni siquiera clasificar a China para el Mundial 2014-, y con promesas de que le iban a dejar trabajar muchos años en un proyecto a largo plazo para llevar a China a un nivel de calidad lógico para su gran población, su nivel físico y competitivo (que demuestra en casi el resto de deportes) y su afición al balompié. Un proyecto que incluía el desarrollo de fútbol base, prácticamente inexistente en China pero necesario para que éste y cualquier país tengan calidad futbolística.


"Eso está hecho, amiguetes".


¿Qué ha pasado en dos años? Bueno, China, como era de esperar no se clasificó para el Mundial, algo de lo que no se culpó excesivamente a Camacho, aunque la selección debería haber llegado al menos a la fase final de clasificación asiática (se lo impidió una sorprendente Jordania). Hasta ahí, tiene un pase, pero la paciencia con la que federación y aficionados han observado el proyecto "lento y a largo plazo" de Camacho se ha acabado en las últimas semanas, después de tres derrotas consecutivas contra Uzbekistán, Holanda y Tailandia.


"Nunca debí salir de Cieza".



La última de esas derrotas ha sido la más dolorosa, porque los tailandeses (sobre la mesa, peores que uzbecos, holandeses y chinos) le metieron cinco goles a China, en casa de los chinos. Además, la selección tailandesa que jugó el amistoso no eran los titulares habituales (que ya de por sí son bastante débiles). Y para echar sal política a la herida, la derrota, que los periódicos chinos calificaron como "la más humillante en muchos años", se produjo el día del 60 cumpleaños del presidente Xi Jinping, un autoproclamado forofo del fútbol. Toma ya regalo.


"Hay que darle así, ¡con más coXXnes!".


El anterior partido, el China-Holanda, lo pude ver in situ la semana pasada, porque fue en el Estadio de los Trabajadores de Pekín y me encargaron escribir sobre él. La selección nacional llevaba casi 10 años sin jugar en la capital, como castigo por unos ingratos incidentes de los que no queremos acordarnos. Bueno, el caso es que no esperábamos ninguno ver a los chinos jugar de tú a tú con Robben o Sneijder, pero es que aquello, aun con todo, dio mucha, muchísima pena. Con una Holanda a medio gas para no humillar demasiado, en el primer ataque oranje, los chinos ya hicieron penalty. En el segundo ataque, los locales se quedaron con 10 por una entrada brutal. Era la viva imagen de la impotencia. Y aquello por lo visto se multiplicó días después ante Tailandia, hasta tal punto de que muchos sospechan que los jugadores se están dejando ganar aposta todos los encuentros porque quieren echar a Camacho.

En los últimos meses, la selección china ha caído al peor nivel de su historia, y no es que la historia del fútbol chino sea precisamente como para tener nostalgia de ella. En la clasificación FIFA, que no sirve de mucho pero por lo menos refleja subidas o bajadas de calidad, China ha caído 30 puestos, del sesentaypico de hace unos años al 95 actual (y en marzo estuvo por detrás de los 100 primeros). Como guinda, con Camacho la selección ha recibido la peor goleada de su historia, 8 a 0 (conste que fue ante la gran Brasil, y en tierras brasileñas).

En fin, pase que China no se haya clasificado para el Mundial 2014, pero es que tampoco tienen muy claro los chinos que vayan a estar en la Copa de Asia 2015 (a celebrarse en Australia), lo que supondría su primera ausencia en más de 40 años en el torneo continental. Aún quedan partidos por jugarse, pero China se juega dos plazas para el torneo en un complicado grupo con dos equipos que, visto lo visto, parecen superiores al de Camacho: Iraq y Arabia Saudi, este último dirigido por otro viejo conocido del Real Madrid, Juan Ramón López Caro.

Ante este panorama, aficionados chinos, medios de comunicación en el país y responsables de la federación están desesperados. Ya hay muchos que piden la cabeza de Camacho, al que consideran un entrenador desganado y demasiado caro (es uno de los seleccionadores mejor pagados del mundo en la actualidad).


Hace unos meses un diario chino se saltaba todas las censuras
(la prensa deportiva parece que tiene algo de manga ancha)
y directamente insultaba a Camacho en grades titulares en rojo.
(大SB = da shabi = mejor no lo traduzco).



Hay que decir, sin embargo, que no existe unanimidad al respecto de si Camacho es el culpable de la situación. Muchos comentaristas con cabeza opinan que el problema del fútbol chino no está en quién lo entrena, sino en el sistema completo, desde su liga hasta el fútbol base (o la falta de éste). Para empezar, el fútbol es muy poco practicado por los niños chinos, agobiados a deberes y actividades extraescolares que en muchos casos no tienen tiempo libre para éste ni para otros juegos o deportes. Y en las clases de educación física chinas se priman otros deportes más tradicionalmente exitosos para el país, como el ping pong, el bádminton, el voleibol o la gimnasia. Si no hay cantera, poco se puede hacer: muchos futbolistas chinos sólo lo son desde su juventud, no han mamado el fútbol desde la cuna, y es difícil que puedan ser unos Messis o Iniestas que han jugado al balompié toda su vida y aman el deporte porque primero fue un juego para ellos.

Por otra parte, está el tema de la corrupción. En China, las apuestas electrónicas en torno al fútbol mueven mucho dinero, lo que, unido a unos sueldos de los jugadores no tan altos como en Europa, favorece que los apostadores puedan comprar partidos, resultados. Ello ha adulterado la liga china y, sobre todo, ha arruinado, quien sabe durante cuantos años, la catadura moral de los futbolistas, entrenadores y árbitros. Sin ética y honor, no puede haber buen fútbol (bueno, excepto en Italia).

Ni que decir tiene que criticar el sistema (del fútbol) y la corrupción (del fútbol) es, por otra parte, una buena espita de gas para que los medios y la gente en China critiquen, sibilina y metafóricamente, al país en general, pero bueno, no me andaré por las ramas, sigamos en el tema deportivo.

Es posible, en todo caso, que Camacho tenga algo de culpa, que esté algo perdido, no se entienda con los jugadores o su traductor y haya decidido tirar por la borda aquellos proyectos iniciales, decidiendo aguantar "hasta que se pueda". No se le ve muy feliz en las ruedas de prensa: no parece que esté muy adaptado a China, parece como si algo le hubiera decepcionado, como si tuviera un pekinazo (aunque quién sabe, igual es que es así siempre). Llegaría con ilusión, pero al ver el percal en China se puede haber amargado un poco (hay que decir que ha coincidido con los peores años de corrupción futbolística, o mejor dicho, cuando los casos se han destapado, porque el Gobierno intentaba hacer limpieza).

También hay que tener en cuenta, dicen muchos en China, que es posible que la federación no pueda permitirse despedir a Camacho, pues la indemnización sería bastante alta.


Camacho es una casa clavo, dice este titular deportivo.
Agarrado igual que el pino junto a la ribera, no lo moverán.



Igual hay que aguantar con él a las duras y a las maduras, y vienen muy duras... El mes que viene China se enfrenta en un cuadrangular a los tres grandes "cocos" de la región (Japón, Corea del Sur y Australia), y si la moral sigue como está podemos ver unas goleadas que ni las de Tahití.

Por encima de todas estas angustias, Camacho no es un mal entrenador. Como futbolista, aprendió cómo se entrena en selección a partir de uno de los grandes técnicos que ha tenido España, el queridísimo Miguel Muñoz. Y cuando Camacho, años después, fue el seleccionador de España, no hizo mal papel: aquella selección que entrenó entre 1998 y 2002, comandada por el mejor Raúl, podría haber estado hasta en la final de Mundial 2002 si Corea del Sur no nos hubiera robado vilmente en los cuartos (tiene gracia que a Camacho se lo hagan pasar tan mal siempre en Asia).



En fin, que quizá todo sea cuestión de paciencia y caso omiso a los ruidos del "entorno". Si a Camacho le dejaran 10 años de seleccionador, el país comenzara a llevar el fútbol a las escuelas, y a los corruptos en el deporte nacional los obligaran a ver Anna Karenina una y otra vez sin parar como mecanismo de tortura, podría haber una selección china medianamente decente, al menos a nivel asiático.

Aunque también es verdad que, arreglando todo eso, a lo mejor no hacía falta contratar por una millonada a "exóticos" técnicos extranjeros. En fin, podría ser peor, al menos los chinos no tienen que aguantar a Mourinho.

Fuera de todas estas disquisiciones, no es lógico que un país de 1.300 millones de personas, donde el fútbol es el deporte más seguido a nivel sillonbol, tenga una selección indigna de jugar un partido de tercera división española. Ellos verán como lo arreglan, con o sin murcianos.




ACTUALIZACIÓN (dos o tres días después): Bueno, parece que la destitución de Camacho es un hecho ya. La federación no lo ha confirmado pero parece que ya están negociando con Camacho el finiquito. Y toda la prensa lo da por hecho, con titulares en la prensa oficial tan finos como "a Camacho ya le han dado la patada".

SEGUNDA ACTUALIZACIÓN (40 días después): Pues China ya ha jugado tres partidos sin Camacho, los tres bien complicados (Japón, Corea del Sur y Australia) y, sorprendentemente, no ha perdido ninguno (dos empates y una victoria por 4-3 a los australianos). ¿Milagrosa recuperación, o es que los jugadores estaban jugando mal aposta en los últimos meses con el murciano?

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El Sacromonte loéssico

17 de Junio, 2013, 0:01

(Este artículo también se ha publicado en la Newsletter que publica mensualmente la Asociación de Familias Adoptantes en China, AFAC)


El ser humano empezó su historia viviendo en cuevas, un habitáculo que abandonó en casi todo el mundo, aunque aún hay algunos pueblos que mantienen la costumbre de ser cavernícolas. Por ejemplo, los centenares de gitanos que viven en las cuevas del Sacromonte de Granada, en el sur de España. O, también, los 30 millones de chinos -se dice pronto- que han horadado las amarillentas montañas loéssicas del curso medio del río Amarillo y viven desde hace siglos en cavernas, especialmente en las provincias de Shanxi y Shaanxi, marcadas en color amarillo en este mapa.



Los chinos de esa zona optaron por vivir en cavernas porque éstas les protegen muy bien del duro clima de la zona, especialmente porque son muy frescas en el caluroso verano. Y como la tierra de la zona es tan "blanda" que se deshace a puñados en el río Amarillo (de ahí el color) es muy fácil excavar estas cuevas, que en su mayoría no son naturales. Las casas cueva se llaman "yaodong", y los chinos las usan desde hace más de 4.000 años.


Pueblo de yaodongs (foto tomada de esta web).


Además de vivir en cuevas, los habitantes de esa zona suelen dormir sobre piedras, también por cuestión de climatización. Al excavar/construir la casa, los shanxineses (y los shaanxineses) dejan una parte del recinto más elevada que el resto, y en esa elevación terrosa o rocosa, a la que llaman "kang", dormirán bien a gustito (le ponen encima esteras y colchas para que esté un poco mullido, que tampoco va a ser todo como en los Picapiedra). Además, en esta cama pétrea excavan un agujero en el que ponen en invierno brasas, para que el calor pase a toda la cama y tengan así un lecho bien calentito (en el que suele dormir toda la familia junta, sin distinciones de generación o sexo que valgan).


Típica habitación de un yaodong, con su típico kang
(de la misma web que la imagen anterior).


Entre los más distinguidos habitantes de cuevas en China se encuentra el mismísimo Mao Zedong, que vivió en ellas unos meses. Fue en Yanan, hoy día un centro de peregrinación para los maoístas nostálgicos. En las cuevas de esa localidad se refugió el ejército de Mao tras un año de huida de las tropas Nacionalistas, en los años 30 del siglo pasado (la Larga Marcha), y allí nació, por ejemplo, la Agencia Xinhua, uno de los primeros medios de propaganda del comunismo. Desde las cuevas de Yanan se preparó y lanzó la ofensiva final de los maoístas contra Pekín, en 1949, tras años de guerra civil.


Cuarteles comunistas de Yanan, hoy un museo rojelio.



ACTUALIZACIÓN (al día siguiente): Peio, en los comentarios del Grupo de Facebook, hace esta interesante aportación al tema:

"Estas casas de loess son también la causa por la que el terremoto de Shaanxi de 1556 es recordado como el más devastador de la Historia, con cerca de 1 millón de personas fallecidas (según estimaciones). Y es que precisamente su mayor ventaja (como dice el artículo, la facilidad de excavar en este tipo de tierra) es a su vez su mayor peligro cuando la tierra es azotada por un seísmo de gran magnitud".

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¿Y ahora qué hacemos, Mortadelo?

13 de Junio, 2013, 0:01






2013 está siendo un año en el que la crisis de los medios de comunicación está teniendo, entre otros efectos, una hinchazón, para intentar vender periódicos o atraer audiencias, de algunos temas intrínsecamente viejos o bastante flojos de fondo, y en Asia Oriental no somos ajenos a ello. El brote de gripe aviar que hubo hace unas semanas en China (menos de 40 muertos, cuando la gripe normal mata a miles en un solo invierno) fue un caso. Otro ha sido la retórica belicista de Corea del Norte, que algunos, con mucha imaginación y poca memoria histórica, ya creían que iba a acabar en guerra (cuando otros años hubo en la zona sucesos muchísimo más graves que tampoco acabaron en confrontación). La eterna pelea China-Japón ha sido otro caso, y, finalmente, ha estado la interminable retahila de informaciones sobre el ciberespionaje chino a Estados Unidos.

Los medios estadounidenses han sacado petróleo de este asunto hasta crear, me temo, una cortina de indiferencia en los lectores, y en España diarios como el cada vez más washingtonizado El País, que se ha convertido en los últimos años en una especie de versión española del New York Times, han repetido hasta la saciedad lo que, perdonen si soy algo ácido, era una perogrullada.


China espía, cuenta El País en febrero
China espía, cuenta El País a principios de mayo
China espía, sigue contando El País a principios de mayo
China espía de nuevo, cuenta El País a mediados de mayo
China espía, cuenta El País a finales de mayo


¿China espía? ¡Pues claro que espía! ¿Acaso no lo hacen la CIA estadounidense, el CNI español, el Mossad israelí o la sucesora rusa de la KGB, comoquiera que se llame? ¿Por qué durante meses se ha insistido en contar que sólo un país de los muchos que hay en el mundo espiaba, cuando lo hacen todos? Claro, porque desviar la atención hacia China, sospechoso habitual, ayuda a distraer críticos y atraer audiencias.

Pero en este caso se jugó con fuego candente. Se utilizó algo, el espionaje, que, como sabemos de buena tinta o deberíamos saber, se viene usando en todos los países desde hace siglos como importante parte de sus políticas interiores y exteriores. El espionaje no lo inventaron los chinos, o, si lo hicieron, fue junto a la brújula, hace milenios, no en febrero de 2013. Podemos discutir en los comentarios, si queréis, si espiar es bueno o malo, pero me niego a debatir que unos países no lo hagan y otros sí.

Al jugar con fuego uno se quema, y quizá por justicia poética, o quizá por leer tanto el nombre de China en las noticias relacionadas con espionaje, un espía estadounidense rebotado, el ahora archifamoso Edward Snowden, ha escogido China -Hong Kong, mejor dicho- como lugar de huida y refugio desde el que revelar, oh gran sorpresa, que Estados Unidos también espía, y por supuesto, también a China. Asombrados nos hallamos.

China, muchos se habrán sorprendido hoy, no ha aprovechado esta coyuntura para decirle a Estados Unidos "mira quién fue a hablar", que es lo que pasionales como yo hubieran hecho. Porque los chinos, en efecto, espían, y empezar a acusar a Estados Unidos ahora de espionaje sería ponerse en su mismo nivel de hipocresía.

A los chinos se les podrá acusar de muchas cosas, pero no de uno de los principales defectos de Estados Unidos: que vende consejos sin tener para él.

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Dos plácidos pueblos
y mi febril ciudad

11 de Junio, 2013, 0:01

Ya estoy de vuelta en China, con su mierdosa conexión de internet, que ya me debe haber hecho perder un tiempo acumulado de tres años de vida. En fin, antes de despedirme con un "hasta luego" de Corea del Sur, le dedicaré un último post. Hablaré hoy en concreto de dos de sus pueblos más famosos, Yangdong y Hahoe, y sobre todo pondré una buena colección de fotos que tomé en ellos.



Hahoe y Yangdong son Patrimonio de la Humanidad desde 2010, y para los coreanos son los dos pueblos que mejor conservan y resguardan la cultura tradicional del país. Formados por no más de un centenar de casas cada uno (unas con techo de paja, otras con cubiertas de teja muy parecidas a las de los templos de China), surcados por caminos de tierra, huertecillos y arrozales, dan una sensación de paz y tranquilidad rural muy alejada del bullicio y los Hyundais a toda pastilla que dominan Seúl o Busan. Y eso que los visité en un puente festivo coreano, así que se supone que tenían más turistas de lo normal.


Lo bueno de ambos lugares es que, y de esto deberían aprender los chinos, no se han convertido en disneylandias. Sí, tienen alguna tienda de souvenirs, pero no hay montado un negociete en cada casa. La gente de estos pueblos vive como lo ha hecho toda la vida, van en tractor por el camino y tratan al viajero con normalidad. Los pueblos siguen vivos, y no son museos ni parques temáticos. Está claro que hay cierto esfuerzo por no cambiar su aspecto y dejarlo bonito para el que lo visite, pero no se advierte excesiva falsedad o teatralidad en ello. De hecho, en los viajes en autobús por el sur de Corea vi que no sólo en esos pueblos hay casas rurales con arquitectura tradicional, es un tipo de construcción que se mantiene en otros lugares (quizá no tanto las viviendas de tejado de paja, pero sí las de aspecto más "chino").


De los dos pueblos me gustó más Yangdong, que se encuentra en las afueras de Gyeongju (la ciudad nombrada en el anterior post). Hahoe, que se jacta de haber sido visitado hace más de una década por la reina Isabel II cuando en su viaje oficial al país dijo que quería ir "al lugar más coreano de Corea", me pareció más secarral (pese a que la rodea el meandro de un río), menos verde y un poco más comercializado, aunque aún lejos de los niveles de los pueblos famosos de China.


Y eso que Hahoe tenía un as en la manga para ganarse mi afecto, y es que se encuentra en el término municipal cuyo centro es la ciudad de Andong (en caracteres coreanos es 안동, pero en Corea todos los topónimos conservan también su variante tradicional en chino, que en su caso es 安東). 安東, o 安东 en caracteres chinos simplificados, es mi nombre en chino, así que la ciudad y yo somos tocayos.

Viajé ilusionado por ello a Andong (incluso di mi tarjeta de visita china a varios coreanos de la zona para hacerles ver la casualidad e intentar que me nombrasen alcalde o algo). Pero la Andong coreana, mi Andong querida, me gastó una mala pasada, y es que estando allí me sentó mal la comida, el sol, el frío nocturno o qué se yo el qué, pero lo cierto que me pasé buena parte de la estancia en la cama del hotel, con fiebre y delirios. En fin, se ve que dos Andong en un mismo lugar son demasiado.


Así me quedé (la foto ha sido ligeramente retocada para mejorar mi enfermizo semblante)


Sobreviví, en todo caso, y con Andong y los pueblos tradicionales coreanos finalicé el viaje a Corea del Sur del Sur. Una escapada que os recomiendo para los que vivís en Pekín, por bajo precio de vuelos, cercanía geográfica, presencia de playa y posibilidad de desconectar (desconectar del intolerable servicio de internet chino para disfrutar del surcoreano, quiero decir). Ah, un atractivo adicional es que Japón está a dos o tres horas en barco desde Busan, así que se pueden ver dos países por el precio de uno. Pero en fin, eso lo haremos en otra ocasión.

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En sillín por el reino de Silla

6 de Junio, 2013, 0:01

Tras los paseos por Busan, ciudad de la que os hablé un poco en los dos anteriores posts, he viajado a la ciudad de Gyeongju, que está a una hora de autobús y cuyo nombre se me da bastante mal de recordar, probablemente en cuestión de semanas lo habré olvidado. En la estación de autobuses estuve a punto de comprarme billete equivocado y acabar en Jeonju, otra ciudad bastante más alejada.

Después de haber conocido las dos grandes ciudades surcoreanas, Seúl (hace cuatro años) y Busan, ha estado bien que me acercara a una localidad de tamaño más pequeño, con otro ritmo de vida. Eso sí, tiene el mismo caos de letreros que cualquier ciudad coreana o japonesa.


En el cartel chino pone "Wangfujing"



Gyeongju es una de las ciudades coreanas con más patrimonio cultural, porque en ella floreció el Reino de Silla, una de las antiguas civilizaciones que había en la península. Tanto en la ciudad como en las afueras hay numerosos restos de aquella época, o reconstrucciones (en Corea casi todo lo histórico está reconstruido, la guerra entre el norte y el sur les dejó arrasados, aparte de que muchas cosas se hicieron en madera y no perduraron, un problema muy típico de toda Asia).

La corona del rey de Silla, que se parece bastante a las coronas de los reyes medievales europeos, es el símbolo más o menos oficial de Gyeongju, y una mascota de aquel monarca te pide que ni se te ocurra cruzar la calle por donde no debes, o te dará un buen puñetazo con su fuerza sillera.



¿Qué asentamientos quedan de Silla? (Tenía que hacer el juego de palabras, lo siento, o mejor dicho, lo lamento). Pues bueno, tienen el que según ellos (seguro que los chinos no están de acuerdo) es el observatorio astronómico más antiguo de Asia, ésta especie de gigantesco y pétreo botellín de colonia hecho de sillares, cómo no podía ser de otra manera.



Los niños de la foto son algunos de los cientos que vi de excursión por la zona histórica. No lo sabía entonces, pero los coreanos disfrutan desde hoy y hasta el domingo de un gran puente por el día de los caídos en la guerra, o algo así, y como el lunes y el martes eran días medio festivos ya, muchos colegios e institutos se fueron de excursión por las ruinas de Gyeongju. Muchos niños iban vestidos con camisetas de un mismo color según la clase, pero su toque personal estaba en las gorras, a cuál más llamativa.



Seguí a los críos por los atractivos históricos de cerca de la ciudad, que en el mapa parecían muy cerca unos de otros, pero que en realidad te exigían una caminata bastante agotadora.



Al día siguiente decidí ir al lugar más famoso de las afueras de Gyeongju, el Templo de Bulguksa, también de la época de Silla, reconstruido en los 70 y visita obligada si andas por la zona. En el mapa parecía que estaba al lado, pero como al día anterior ya entendí que el que lo diseñó se pasaba las escalas por salva sea la parte, alquilé una bicicleta. Ni por ésas... igual me hice 30 kilómetros, muchos de ellos cuesta arriba, y mientras pedaleaba me cagaba en el cartógrafo.

En fin, por lo menos el viaje me sirvió para ver un poco de campo coreano, con mucho arrozal, como en otras partes de Asia Oriental, aunque aquí, a diferencia de Filipinas, Tailandia, Vietnam, etcétera, plantan y cosechan no a mano, sino con unos motocultores muy apañaos.



La garza zaragozana goza en el arrozal, frase palindrómica
(qué va, no lo es, ¿pero a que has leído del revés por si acaso?)



También vi este espectacular minifundio, en la mediana de una de las carreteras principales de salida a Gyeongju... ¡Eso es pasión por el campo! (O necesidad, quién sabe).



Además vi iglesias, muchas iglesias, y de piedra, como si llevaran siglos allí. Corea del Sur es, con el permiso de Filipinas, uno de los lugares de Asia Oriental donde el cristianismo más ha triunfado, no sé si consecuencia directa de la Guerra de Corea -como el béisbol- o qué.



Bueno, bonito paseo en bici, pero llegué al Templo de Bulguksa totalmente derrengado, y al llegar lo primero que hice fue tomarme una sidra en la maquinita de bebidas de la entrada. Si los asturianos se enteran de que los coreanos y los japoneses le llaman sidra a algo que es poco más que una gaseosa, se cabrearían bastante. Pero bueno, que me voy por las ramas, Bulguksa es un templo muy chulo, reconstruido pero muy chulo, con ese estilo coreano que es como más rústico que los templos chinos y japoneses. Más piedra y madera natural y menos pintura y detallitos superfluos (a veces los coreanos me recuerdan en ésta y otras cosas a los vascos).



Como digo, poca decoración interior, pero bueno, no falta el típico Buda de miles de manos que a mí siempre me deja hipnotizado cuando lo veo.



Lo mejor de Gyeongju (en cuanto a sitios para turistas novatos como yo se refiere) lo he dejado para el final, sus parques "abollados" en el centro de la ciudad. En ellos hay cientos de tumbas tumulares en las que descansan, imagino, reyes y nobles de la época de Silla. Su visión, en medio de la ciudad, es espectacular, tanto de día como de noche.



Ya sabéis, si algún día tenéis la oportunidad de visitar Corea del Sur, no os olvidéis de pasar por Gyeongju, pero llevad el nombre escrito en una chuleta, que podéis acabar en la otra punta del país. Ah, no os olvidéis de comprar la especialidad local, el ppang (así llaman ellos al pan, parece ser que es un portuguesismo, aunque probablemente el "bao" chino también lo es).

Bueno, mejor dicho, sí, olvidadlo, que como buen dulce oriental está relleno de judías y no hay dios -occidental- que se lo coma.

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Un paseo por Busan

4 de Junio, 2013, 0:01

Paseo virtual, se entiende, con fotos y explicaciones innecesarias. Comenzaremos con estos impresionantes rascacielos que hay cerca de la playa de Haeundae, la más famosa de Busan.



La playa está bastante decente para ser de una gran ciudad, aunque el agua aún está un pelín fría para bañarse en ella. Los busaneses, en todo caso, la invaden el domingo, para jugar en la arena, tomar el sol (a los que les guste, que como buenos asiáticos son pocos) o remojarse la pierna.



Aunque vayan a la playa, muchos jóvenes llevan ropa como de domingo, como de ir a misa... a veces parecen bañistas en las Playas de Santander en el siglo XIX, o en los cuadros de Sorolla.



La playa contrasta con los rascacielos que la flanquean, es una imagen interesante. No, no es contaminación ese aire borroso de la foto, es que la imagen es de cara al sol. El día era de un azul espléndido.



Las grandes dunas de arena no eran sólo para que los niños suban a ellas cual hormigas en hormiguero, sino también para esculpir arenosos relieves en sus taludes. Algunos hasta con arena de color, como éste, que reproduce la portada del último disco de PSY (el locatis ese del Gangnam Style).



Los surcoreanos han asumido perfectamente la fama mundial que PSY ha obtenido con su frikismo. En el folleto turístico sobre el país que me dieron en el aeropuerto, se habla del vídeo de las narices en la página 3, antes de empezar a hablar de la historia del país o de los monumentos de Seúl. Sin embargo, en los cuatro días que llevo en el país no he oído ni una sola vez la cancioncilla. Los bares sólo ponen Gentleman, su nuevo vídeo musical (que lleva 200 millones de visitas en YouTube pero es harto improbable que alcance el mismo éxito que el Gangnam).

Dejemos la playa y metámonos en las calles de la ciudad, que por cierto, anda que no tienen lectura ni nada en el asfalto... los conductores deben ir entretenidísimos con las amenas historias que deben relatar esas calzadas.



Cerca de la playa está todo lleno de alojamientos de fachadas estrambóticas y nombres sugerentes: "Motel Amore", "Hotel Diablo", "Motel Dollar", "Motel Passion"... Imagino que son algo similar a los love hotels de Japón, lugares con habitaciones de color rosa, colchones en forma de corazón y temática erótico-romántica. Pero en Busan es impresionante, hay cientos de ellos... ¿A qué se deberá esta enorme oferta? ¿Los coreanos no tienen sitio en su casa para una noche de pasione? ¿Hay muchos líos extramatrimoniales? ¿Es la única forma que tienen los jóvenes de estar juntos, porque en sus casas son muy carcas? Muchas preguntas las que me surgen.



Busan también tiene su Chinatown particular, que está al lado del puerto y la estación de tren, en el lugar más de paso de extranjeros y marineros de luces, vamos. Es una pequeña calle con restaurantes, casas de masaje, karaokes y un aspecto un poco patibulario, pero bueno, tampoco puedo demostrar que haya nada ilegal allí. Cosa curiosa es que la Chinatown de Busan está siendo invadida por los rusos, y se está convirtiendo en Rusiatown. También hay varios garitos filipinos.


Detalles tontos que he visto al callejear... en las tiendas de moda, cosméticos y cosas así, a vaces tienen a chicas con un micrófono ofreciendo a los clientes que entren y compren. Además de ser muy guapas, otro rasgo casi obligatorio en todas ellas es que deben de vestir polainas. Por ahora, los únicos seres que conozco que llevan polainas son las coreanas de esas tiendas y el Tío Gilito.

Otro detalle de las calles de Busan, y por lo que veo también de otras ciudades coreanas, es que algunos semáforos tienen un infrarrojo que, si la luz está roja y te acercas mucho al bordillo, te dice en coreano y en inglés algo así como: "no cruces, es muy peligroso". No puedo confirmar que digan eso porque el acento inglés de la grabación es bastante pobre, mientras que en coreano sólo sé decir "pan", que por lo visto es una palabra que les prestaron los portugueses (ellos le dicen 빵, que en coreano romanizado sería "ppang" pero al pronunciarse suena similar al "pao" luso).

Por otra parte he visto una cafetería -¡mira que hay cafeterías en este pais!- con zona para fumadores, separados por una especie de escaparate de cristal, cual seres de otra especie. Esto sólo lo he visto una vez y no sé si es general, pero me sirve de excusa para colocar este simpático cartel de prohibido fumar en la playa de Haeundae.



Una de las cosas buenas que tiene Busan es que está rodeada de montañas, y si uno se cansa del estrés de sus calles, de sus chicas con polainas y de sus semáforos alarmantes, se puede ir con una bici cinco kilómetros montaña arriba y se olvida completamente de que está en una metrópoli de tres o cuatro millones de habitantes. Eso hice yo: me fui al monasterio de Beomeosa, en el monte Geumjeong (todos estos nombres los cosulto en Google porque soy incapaz de retener los topónimos coreanos), donde hay una espectacular vista con unas ruinas de una fortaleza que recuerdan a la Gran Muralla china. Una Gran Muralla coreana con rascacielos y el mar a lo lejos.





ACTUALIZACIÓN (al día siguiente): Ahora que lo pienso, en chino al pan se le llama "bao", que también debe de proceder del portugués "pao"... Aprendiendo en Corea cosas sobre China, sí señor.

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Desde Corea del Sur del Sur

1 de Junio, 2013, 0:01

Me he agenciado unos días de fiesta y me he ido de escapada -nunca mejor dicho- unos días, con destino a la ciudad de Busan, en el extremo sur de la península Coreana. Lo de la escapada lo digo porque he "huido" al país que se supone tiene el internet más rápido del mundo precisamente en una semana en la que se espera que en China internet vaya todavía peor de lo habitual, por el aumento de la censura que suele acompañar al aniversario de la matanza de Tiananmen (4 de junio de 1989). No es que viaje sólo por eso, pero bueno, mi portátil lo va a agradecer.


En fin, que estoy en Busan como digo, y sólo me ha dado tiempo de pasear la primera tarde por el centro de la ciudad. Busan es el puerto más grande de Corea del Sur y la segunda ciudad del país, así que es una especie de Barcelona coreana. Y tiene cierto parecido a Barcelona, de hecho, es muy montañosa y las casas de los barrios populares descienden por las laderas mientras en el puerto trabajan los pescadores y los mercantes.




Por lo demás, como es habitual en Corea, y más un sábado, todas las busanesas iban muy guapas y a la última moda, aunque la de éste anuncio o bien nos está haciendo una butifarra o maneja un código semiótico coreano muy distinto al que tenemos en España.



Sólo me ha dado tiempo en la primera tarde a caminar por la zona más comercial del centro, una calle sinuosa en la que había un rinoceronte enano que me ha encantado, no sé muy bien por qué.



Paseando por esa calle he visto un pirulí enorme en una colina colindante y me he acercado a ella para ver si se podía subir y ver desde arriba toda la ciudad, que es algo muy de turistas pero algo que me gusta hacer a todos los sitios a los que voy. La vista era magnífica, en efecto... (nótese lo que canta el edificio amarillo).



Pero lo mejor ha llegado poco después. Al atardecer, nubes y sol se han aliado para tener una puesta de sol espectacular.


Al bajar de la torre, he reparado en un poster que tienen en el que aparecen los países con mayor población del mundo, ordenados de mayor o menor. He visto que Corea del Norte (que por habitantes debería estar en la tercera columna) es "olvidada", pero Corea del Sur, en la segunda columna y que figura como "Corea" a secas (ninguna de las dos Coreas se alude a sí misma como la del norte o la del sur) tampoco se suma a sí misma a los coreanos que hay encima del paralelo 38. En fin, que la complicada situación coreana tiene consecuencias hasta en detalles tontos como éste.



Otra cosa que me ha llamado la atención de la Torre de Busan han sido sus baños (curiosamente, hace cuatro años también me hicieron gracia los WCs de la Torre de Seúl). En los retretes de la torre busaniana, fíjate tú en qué cochinadas me fijo, no hay dos tapas como en los retretes normales, sino tres, y así sirve también para orinal de niños pequeños. Como la idea se copie en algunas casas, más de una esposa va a enloquecer... Si ya es complicado que muchos maridos bajen dos tapas de la taza, imaginaos lo que pasaría con tres.


Otro detallito chorras que observé en la Torre de Busan es que los niños, para entretenerse mientras suben escaleras para llegar a ella, juegan a piedra-papel-tijera en los escalones. Cada vez que uno gana un lance asciende un escalón, repiten el juego una y otra vez subiendo poco a poco según lo que ganen, y el que llegue arriba del todo se proclama gran vencedor (si uno es muy bueno y su rival penoso, los competidores acabarán jugando muy alejados, uno arriba y otro abajo).



En resumen, que la Torre de Busan ha dado para muchas tontás, a ver qué veo en los próximos días que me llame la atención y a ver si lo mando desde Corea, que ahora que tengo internet digno de civilizaciones no prehistóricas hay que aprovechar.

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Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




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